18 de julio de 2019, 2:53:16
Mundo

ARANCELES


Estados Unidos y China no descartan una guerra comercial

EL IMPARCIAL

Los dos países no han llegado a un principio de acuerdo por lo ambicioso de las reclamaciones norteamericanas.


No hay acuerdos concluyentes. Esta fue la conclusión de los dos días de negociaciones que han mantenido Estados Unidos y China y que han finalizado este viernes. Sobre la mesa había un objetivo nítido y rotundo: eludir la guerra comercial. Según las informaciones ofrecidas por ambas partes se ha constatado que siguen dificultando el consenso las "grandes diferencias" entre los dos interlocutores y sólo se ha alcanzado a dibujar un "mecanismo de trabajo".

"Las dos partes acordaron que una relación comercial estable y sólida entre ellas es crucial para ambas, y que están comprometidas a resolver sus relevantes problemas económicos y comerciales a través del diálogo y la consulta", publicó la agencia china oficial Xinhua al término de la reunión entre las dos potencias. La ausencia de rueda de prensa o comperencia conjunta ha resultado un testimonio teatral de la distancia que separa a los dos países.

La agencia recalcó que va a ser necesario trabajar duro para acercar las posiciones enrocadas. Pero la ausencia de avances no ha resultado sorprendente para ninguno de los comparecientes a la mesa de negociación. De hecho, un portavoz del Ministerio de Exterior chino expuso en la previa que no guardan demasiadas expectativas en que de este cónclave de dos días salieran grandes pactos. A pesar de que antes de que empezaran las charlas Steven Mnuchin -secretario del Tesoro de EE.UU.- entregara a Pekín un borrador con los ocho puntos nucleares de sus peticiones al gigante asiático.


Ese documento, como ha trascendido, desarrollaba que Trump exige a China una reducción del déficit que mantiene con su interlocutor chino en 200.000 millones de dólares de aquí a 2020 (a razón de 100.000 millones en 2018 y 100.000 en 2019). La Casa Blanca quiere con ello acometer el descenso de la cifra récord de 375.000 millones que alcanzó su balanza de pagos con Pekín en 2017. Pero en este punto, como era pronosticable, no hubo ni proximidad en las convesraciones.

También amenazó Washington con imponer aranceles a China para compensar su pérdida de tecnología y propiedad intelectual. E instó el régimen gobernado por Xi Jinping a comprometerse a no responder con medidas adicionales si finalmente se imponen estas tasas. Asimismo, se hizo un llamamiento para que desde el país asiático se deje de entregar subsidios que "distorsionan el mercado" y que fomentan el exceso de capacidad en algunos sectores, amén de eliminar la cobertura política a la transferencia tecnológica.

En resumen, la propuesta presentada por Mnuchin pretendía que Pekín aceptara reducir los aranceles a los productos de "sectores no críticos" hasta el mismo nivel que se aplica en EEUU, pero permitiendo a Washington que sí imponga aranceles y restricciones a "productos de sectores críticos, como aquellos identificados en el plan decenal 'Made in China 2025'". Esta iniciativa del Ejecutivo chino, que pretende reorientar su industria hacia sectores de alta tecnología, es la gran preocupación norteamericana.

Las ambiciosas pretensiones de Trump podrían responder a una necesidad en clave de política interna


Este apartado es interpretado por Trump como clave, ya que podría permitir a China liderar la revolución tecnológica y adelantar a EE.UU. como patrón económico internacional. Pekín vio estas propuestas como "injustas", ya que en los últimos meses han realizado maniobras aperturistas de sus mercados (sector financiero y automovilístico), y ha insistido en que aumentará la protección de los derechos de propiedad intelectual.

El caso es que analistas globales traducen las excesivas pretensiones de Estados Unidos como parte de la carrera por las elecciones de mitad de mandato, que se celebrarán en noviembre. Según esta lectura, el traslado de la lógica de la política interna a estas negociaciones podría conllevar un riesgo notable que llegaría a desembocar en una guerra comercial rebaladiza. "La posición agresiva de EE.UU. amenaza la escalada del proteccionismo hacia una guerra comercial, pero todavía creemos que la política es parte de El Arte de la Negociación del presidente Trump", ha declarado desde el equipo de Research de AXA IM. Y desde la gestora británica Schroders se cree que "el objetivo sería tener una 'victoria' previa a las elecciones de mitad de mandato, para que el presidente pueda afirmar que su enfoque ha ganado".

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