22 de julio de 2019, 18:40:39
Deportes

BALONCESTO


NBA. Los Celtics sucumben ante un LeBron histórico y los Cavs viajan a las Finales

M. Jones

El astro de Akron volvió a tomar la cancha verde y decidió el séptimo partido.


Lo ha vuelto a hacer. LeBron James renació en el momento decisivo para evitar la eliminación ante los Celtics en el sexto partido y terminar por sellar el billete a las Finales de la NBA en la pasada madrugada. Un vez más su jerarquía se impuso a todo el entramado de Boston -que no pisa el duelo por el anillo desde la única vez en la que ha podido eliminar al candidato a MVP, en 2010-. Los Cavaliers se sobrepusieron a sus limitaciones y ajusticiaron los nervios de los pupilos de Brad Stevens, poco experimentados en estas lides y que acumularon fallos en el tramo relevante.

Y es que el alero legendario tuvo que acometer la sutura de la baja de Kevin Love, el otro gran aportador de puntos en su poco consistente camarín. James finalizó con una tarjeta de 35 puntos, 15 rebotes, 9 asistencias y dos tapones en una ejecución agresiva. No obstante, fue el pilar sobre el que se sostuvieron sus acólitos en el arranque fulgurante de los locales. En el primer cuarto anotó 12 de los 16 puntos que embocaron los suyos.

El pobre acompañamiento de los tiradores que le rodean complicó sobremanera el comienzo de los de Cleveland, que llegarían a un 0-11 en triples. La franquicia dinástica, por su parte, arrancó un 26-18 en el periodo que estrenó el séptimo punto de las finales de la Conferencia Este, refrescando el intenso ardor de su defensa y la suma ofensiva coral liderada por la resurrección de Al Horford. El dominicano autografió 8 puntos en ese intervalo y propulsó las esperanzas de una tribuna que no había visto perder a los suyos en casa en estos playoffs (10-0).

Pero con el paso del minutaje se desinflaría la puesta en escena de unos Celtics cada vez más atenazados en el fluir atacante y con problemas para parar a los de Ohio cuando King James encontraba tiros liberados y penetraciones de unos compañeros que empezaron a atinar algo. De hecho, de esa relación de puntos mencionada se pasó a un bagaje de 8 puntos de LeBron por 30 de sus colegas. Dieron un paso al frente decisivo Jeff Green (19 puntos y 8 rebotes), George Hill (añadió aplomo en pista), J.R. Smith (ausente hasta entonces, conectó 12 puntos y abrió la cancha desde el triple) y Tristan Thompson (10 puntos y 9 rebotes).

Con ese aumento de la intensidad y competitividad le bastó a los vigentes subcampeones para mantener por debajo a unos Celtics que no dispusieron de la mejor versión de nadie salvo el novato Jayson Tatum (24 puntos y 7 rebotes). Horford se quedó en 17 tantos y sólo 4 rebotes, Marcus Morris no resplandeció (14 tantos y 12 rebotes) y a Marcus Smart le faltó acierto. Se desplomarían por la presión Jaylen Brown y Terry Rozier, dos elementos fundamentales en el esfuerzo coral, y el bloqueo anotador de su conjunto les privó de llegar a los minutos finales con opciones de dar la campanada del curso.

Lo cierto es que el 79-87 postrero, que reflejó una hecatombe en el triple de los Celtics (7-39), señaló a dos grandes vencedores. Se trata de Brad Stevens, un entrenador que supo cómo convenver a sus jugadores de sus posibilidades de tocar techo a pesar de las graves lesiones de sus estrellas Kyrie Irving y Gordon Hayward. Y el otro es un LeBron James que padeció cansancio (jugó los 48 minutos del duelo más igualado de la serie) pero que llevó a la orilla a la peor plantilla de la que ha dispuesto hasta la fecha en el peldaño en el que luchará contra Warriors o Rockets.

Este último punto añade épica al rendimiento del MVP de esta post temporada. Al término de la batalla declaró lo siguiente: "Estamos preparados para vivir de nuevo la misma experiencia de no ser los favoritos a conseguir el título, pero es algo que para nada me preocupa. El objetivo era estar en la lucha por otro título y lo logramos". James se vio constreñido a navegar, en partes del calendario tragando frustración, hasta contagiar de fe a sus colegas. Su liderazgo en los picos de presión -ha sumado varios tiros ganadores y sobre la bocina, tumbando a los Pacers en el séptimo partido de la primera ronda- ha dibujado una exhibición de rango histórico. Nunca uno de sus equipos finalistas dependieron tanto de él. Y ha conseguido la hazaña de conducirles hacia sus octavas Finales consectivas.

En este séptimo le pidió jugar los 48 minutos a su técnico. Así lo explica el entrenador de los Cavaliers, Tyronn Lue: "Mi trabajo fue ver como podía encajar el resto de los minutos de los jugadores para que el equipo estuviese siempre compensado. Simplemente estamos ante el mejor jugador del mundo". Y recalcó que "todos se crecieron y consiguieron que Love pueda tener la oportunidad de competir de nuevo en las Finales de la NBA".

Su homólogo se mostró satisfecho a pesar de haberse quedado al filo de la goria. Stevens arguyó que "no siento más que orgullo y admiración por estos jugadores que lo dieron todo en el campo y además durante una temporada en la que las adversidades estuvieron siempre a la orden del día dentro de nuestra plantilla". "Hemos perdido, pero nos vamos como auténticos campeones", subrayó antes de analizar que "ha sido algo increíble el dirigir a este grupo de jugadores tan formidable y un placer y privilegio el estar a su lado cada día. Lo que tenemos muy claro es que hay una plantilla muy buena para desarrollar". Será ya en el próximo curso.

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