20 de octubre de 2019, 5:14:37
Deportes

BALONCESTO


NBA. Curry y Durant despiertan a tiempo, Harden defrauda y los Warriors repiten Finales

M. Jones

Los Rockets murieron de pie y en casa. El que parecía su año se quedó a las puestas de la lucha por la gloria.


La fulgurante marcha durante la temporada regular de Rockets y Raptors se alió con los titubeos profundos de Warriors y Cavaliers para dibujar unos pronósticos que auguraban un cambio de guardia en la cima de la NBA. Sin embargo, con el advenimiento de los playoffs LeBron James gobernó la Conferencia Este como nunca lo había hecho -prácticamente en solitario- y los vigente campeones demostraron la concentración e intensidad defensiva que había arrinconado a lo largo de su peor transcurso liguero en los últimos cuatro años. Así, la liga degustó dos séptimos partidos en las finales de conferencia, un hecho no visto desde 1979.

King James abrió la espita lunes y los de Golden State la cerraron en la pasada madrugada, abofeteando a los analistas que proclamaban la llegada de nuevos patrones del baloncesto estadounidense. La rivalidad entre Warriors y Cavs, ya histórica, tendrá una cuarta ronda de Finales consecutiva. Lo nunca visto. Y ese espectáculo se desarrollará gracias a que la lesión de Chris Paul tuvo mayor influencia que la de Andre Iguodala en el desenlace agónico del Oeste.

En el duelo que zanjó el curso en el Toyota Center de Houston los locales evidenciaron mayor ritmo, competitividad, sentido de urgencia y hambre que sus rivales durante un primer tiempo para enmarcar. Estuvieron siempre por delante en los dos primeros cuartos, llegando a acumular una ventaja de 15 puntos. A vestuarios se fueron todos los jugadores con un esclarecedor 54-43 que ilusionaba a la tribuna y ponía de relieve la mala noche en el tino de los visitantes.

Un total de 24-19 y 30-24 fueron los parciales firmados por los tejanos en los dos primeros cuartos. Salió fulgurante James Harden, echándose la eliminatoria a las espaldas en cuanto a anotación al tiempo que los astros oponentes naufragaban en el tiro. Kevin Durant volvía a ser un ancla que se desconectaba en defensa, tanto como Stephen Curry. Asimismo, Klay Thompson, protagonista del sexto partido que salvó a los suyos, jugó impedido al sumar tres personales.

Pero, como si de un acontecimiento previsto e irrefrenable se tratara, de nuevo tras la charla de Steve Kerr en el camarín los de la bahía de San Francisco saltaron a la reanudación ardorosos y finos. En consecuencia, el tercer cuarto refrescó el aura emblemático de esfuerzo denodado y virtuosismo ofensivo de los amarillos. No sólo empataron el resultado sino que tocaron techo al irse a un parcial escandaloso de 15-33. Sin Paul, Harden empezó a acusar el cansancio y Eric Gordon la presión. Sólo la presencia de Clint Capela (20 puntos y nueve rebotes) y la exhibición defensiva y reboteadora de PJ Tucker (14 tantos, 12 rebotes y 4 robos) les mantenía a flote.

Los de Mike D'Antoni no pudiero esquivar caer nuevamente en el hoyo del bloqueo ante el volcán californiano. Como no lograron los de Kerr solucionar el amontonamiento de aclarados en favor de Harden, Paul y Gordon en las citas previas. El vendaval arrasó a la confianza de unos Rockets que encallaron: fallarían 27 triples seguidos. En el entretanto Durant (32 puntos, incluidos cinco triples, 5 rebotes y 5 asistencias), y Curry (27 puntos, incluidos siete triples, 10 asistencias, 9 rebotes y 4 robos) entraron en ignición. Ambos comenzaron con frialdad y poca puntería, pero en la segunda parte desperaron a sus marcajes.

Sobre el impulso de estos dos jugadores de rango legendario ridieron como se esperaba Klay Thompson (19 puntos, con tiros clave) y Draymond Green (10 puntos, 13 rebotes y 5 asistencias, uniformado como el jefe de cancha). Los Rockets establecieron un respingo postrero que ajustó la relación de fuerzas, pero Harden se chocó contra el muro de la excelencia resolutiva (32 puntos, pero sólo 2 de 13 intentos de tres) y Gordon (23 puntos y 6 asistencias) no mejoró sus prestaciones en las posesiones determinantes del encuentro precedente. Paul, impotente, era el ingrediente que les faltó a los que más victorias han logrado en este curso. Ése y menos nerviosismo (anotaron 7 de 44 triples, para un inesperado 16% por ciento de acierto).

La gestión, plena de oficio, de los últimos minutos zanjó las series y catapultó a los Warriors al peldaño más elevado y con ventaja de cancha (las Finales empiezan el jueves en el Oracle Arena). "Nos arrollaron en la primera parte, como lo hicieron en el primer partido, pero sabíamos que si aguantábamos al final tendríamos la oportunidad de conseguir la victoria que necesitábamos", declaró Curry al término del envite. El triplista, artífice de la remontada de 11 puntos en el tercer cuarto, confesó que "la clave fue que nos encontramos a nosotros mismos en la segunda parte y a partir de ese momento todo cambió".

Durant, por su parte, sintetizó lo vivido del siguiente modo: "Nos dimos cuenta de lo buenos que eran cuando en el primer partido de la temporada nos ganaron y luego hicieron una temporada de ensueño, por lo que haber superado esta eliminatoria es algo especial, ya que ellos tuvieron una oportunidad real de ganarnos. Al final fuimos nosotros los que lo conseguimos, pero ellos también se merecen todo el respeto". Steve Kerr aseguró sentirse mal por la lesión de Paul, acontecida en el quinto partido que ponía en venataja a los Rockets por 3-2.

Por último, James Harden, otra vez señalado por sus críticos, explicó que "la ausencia de Chris Paul nos impidió que al final tuviésemos esa energía extra que era necesaria para superar a un rival como los Warriors". "Lo que está claro es que al final no logramos los puntos que necesitamos para ganar", se limitó a responder ante la cuestión de sus errores en tiros trascendentales. Y D'Antoni arguyó que "tenemos que darle crédito a lo que han conseguido los Warriors, tanto como equipo y organización. Pero lo bueno para nosotros es que cada vez estamos más cerca de ellos, como demostramos durante toda la serie".

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