22 de junio de 2021, 19:55:18
Deportes

AMISTOSO: TÚNEZ 0 ESPAÑA 1


Túnez obliga a Lopetegui a pensar qué España quiere | 0-1

Diego García

Los favoritos sucumbieron ante la exigencia física africana y la variante más vertical lució mejor en el segundo acto para arrancar el triunfo. Por Diego García


El primer y último amistoso de la selección española en Rusia desplegó este sábado la última de las probaturas de Julen Lopetegui. El seleccionador, que escogió a Túnez como rival por sus similitudes con Marruecos -combinado al que se medirá en la fase de grupos mundialista-, dio esta vez la alternativa a Rogrido como delantero centro y a Thiago como interior. Se incorporarían a la titularidad Sergio Ramos, Busquets e Isco, y Odriozola suplió al lesionado Carvajal. El resto de piezas (De Gea, Jordi Alba, Piqué, Iniesta y Silva) eran los componentes básicos de la estructura reconocible del equipo que se clasifició con brillantez para el torneo ruso.

Y en este experimento postrero, con el 4-2-3-1 identitario, se desnudaría con celeridad la necesidad de fluidez en el juego entre líneas. Porque el sistema africano salió con la intención de alternar presiones elevadas con repliegues intensos. El colectivo entrenado por Nabil Maaloul no desdeñó su filosofía y planteó un duelo entre su físico y la calidad española. La fortaleza rítmica del derroche anatómico contemplativo de los tunecinos -a la espera de pescar una contra- complicaría el arranque denso y frío de los favoritos. España sólo alcanzó a botar dos faltas laterales en el comienzo. La idea preeminente era establecer un ejercicio de doma del compás.

A los 10 minutos emergió la esencia de muchos de los partidos que enfrentarán los candidatos al título a partir del 15 de junio: no perder la calma y la concentración ante el desafío de abrir muros y traducir la posesión en profundidad sin exponerse. A pesar de haber mostrado actividad sin pelota, robando en cancha contraria, Túnez -que competirá en el grupo de Inglaterra, Panamá y Bélgica- se estiró y avisó del peligro de su verticalidad. Un error de Odriozola en la salida de balón generó el primer tiro a puerta. Badri recogió el cuero en el pico del área y cedió para que Sliti rematara a las manos de De Gea -minuto 12-. Quedó constatada la prohibición de relajarse tras pérdida.

Por el perfil diestro amontonó desequilibrios la ganadora de Sudáfrica 2010 y lo amortizaron Badri y Sliti para dañar a la consistencia española. El extremo zurdo filtró un pase a la espalda de la pareja Ramos-Piqué al que Ben Youssef no llegó por poco y, acto y seguido, Badri remató a las nubes otra combinación fulgurante africana, a la espalda de Thiago y Busquets. Adelantó líneas en este intervalo el 4-3-3 punzante de Maaloul y los nacionales padecieron para retomar el templado pastoreo.

Fue el primer chut -minuto 22, obra de Sergio Ramos desde larga distancia y por encima del larguero- el que susurró el abono del terreno para el timón español. La mayor velocidad y ardor ajenos precipitó la ruptura de líneas del esquema de Lopetegui hasta que la redonda fue acaparada por Busquets, Alba e Iniesta -Isco y Thiago yacían ausentes-. Cargaban sus transiciones exuberantes los tunecinos sobre un Odriozola desasistido en fase de achique y mutaban su dibujo a un 4-5-1 en defensa, indigestando el anochecer a la selección que debutará ante la Portugal de Ronaldo. El rigor táctico y la chispa física contrincantes acomplejaron a la creatividad nacional en la media hora inicial.

Apilaron los centrocampistas vestidos de rojo errores en el pase cuando trataban de batir líneas, bien por la presión africana, bien por su cierre arrinconado. Y en el 34 se reiteró la trascendencia de ajustar la ocupación de los espacios cuando recuperan los oponentes: Busquets cayó en una embosacada de tres peones y el lateral Ali Maaolul llegó hasta línea de fondo para emitir un centro hacia el segundo poste que remató sin dirección Sliti. La precariedad del repliegue español fue nítida hasta el descanso. Túnez colocaba a España en el abismo cada vez que robaba. Los tres para tres o cuatro para cuatro en campo nacional se multiplicaron, para desasosiego de Lopetegui. Todo ello redundó en la negación del protagonismo de la medular mejor dotada técnicamente del planeta.

Ganar el descanso se convirtió en la prioridad española. La delegación había vistó cómo se reproducían los fantasmas de Brasil 2014: un escuadrón con obreros más fuertes morfológicamente y querente del ida y vuelta rebasaban hasta la asfixia al talentoso planteamiento nacional. Sólo pudo llevarse a la boca el camarín ilustre la atinada ejecución de presiones elevadas y coordinadas. Y un par de circulaciones que confluyeron en centro de Odriozola (uno con cabezazo descentrado de Rodrigo). Aunque adolecieran de fuelle y revoluciones para tirar a puerta. La actitud desarrollada daba síntomas de impotencia en la exigida bajada al barro. La tarjeta estadística definió el paisaje: posesión cercana al 70% pero sin tiros entre palos en el primer acto. Sólo tres remates, por los cuatro tunecinos.

Se jugó a lo que pensó Maaloul, quien no pudo contar con su referente Wahbi Khazri. Por ende, el seleccionador que relevó con éxito a Vicente del Bosque fue contreñido a decidir si en el futuro cercano esperaría a cansar a los rivales con la asociación perenne o repensaba una vuelta de tuerca hacia la verticalidad. En este día, en el que estaba sobre la mesa un mero amistoso destinado a ganar rodaje y eludir lesiones, Lopetegui sentó antes de la reanudación a Thiago, Odriozola e Isco para insuflar músculo con Koke, Lucas Vázquez y Nacho más defensivo-. Apostó por el giro hacia el equilibrio de la relación de fuerzas en el plano físico.

Ordenó reactivar la presión a toda cancha y sacrificó la horizontalidad controladora, apostando a Vázquez a la cal del carril derecho. El movimiento desestabilizó a los africanos, que pasaron al rol de sujeto pasivo y concedieron el chut demasiado cruzado de Alba tras la asistencia del madridista gallego -minuto 55-. Haddadi sentó a Maaloul para reforzar la resistencia a las intentonas del regatrador Lucas en el tramo de más dominio y presencia ofensiva española. Silva lanzó un zurdazo demasiado angulado -minuto 59- y el juego en la mediapunta nacional empezaba a entrar en ignición. Y Rodrigo y Silva dejaron sus escaños a Diego Costa y Asensio. Redondeando la metamorfosis del diapasón a falta de 30 minutos. Más verticalidad que posesión pasó a ser la variante.

En esta altura Túnez reiteraba las faltas tácticas. No le quedaba otra, pues sus contraataques ya no constituían un fluir asiduo. El delantero del Atlético se estrenaría con derechazo a las manos de Mathlouthi -minuto 65, tras una recuperación muy alta-, mientras que la aceleración del ritmo global español tocó techo. Ben Amor y Khalifa entraron en el verde en la búsqueda del refresco de la anenaza tunecina. Mas, lo que aconteció fue el arreciar del avance comandado por Asensio y Vázquez. El combinado nacional dio un reflejó más lúcido en el segundo acto cuando cambió su perfil.

Iago Aspas finalizaría la ronda de sustituciones -respiro para Alba, paso a zaga de tres y dos puntas- antes de que Asensio voleara al cielo un rechace a un saque de esquina y Meriah le sacara el testarazo definitivo a Piqué, in extremis. Únicamente una pérdida imprudente de Busquets alimentó a la abortada producción ofensiva africana -minuto 81-. Y Lopetegui recogería el fruto de su flexibilidad con un pase largo de Busquets -quirúrgico- que Diego Costa transformó en asistencia para el cañonazo rasante de Aspas a la red -minuto 86-. La anhelada diana en el fangoso centrocampismo nació a la contra. Y la posesión anestesió el encuadre para cerrar una victoria gris pero concluyente.

- Ficha técnica:

1 - España: De Gea; Odriozola (Nacho, m.46), Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba (Iago Aspas, m.); Busquets, Thiago (Koke, m.46); Iniesta, Isco (Lucas Vázquez, m.46), Silva (Asensio, m.60); y Rodrigo (Diego Costa, m.60)

0 - Túnez: Aymen; Dylan Bronn, Benyoussef Syam (Srafi, m.90), Meriah, Ali Maârloul (Haddadi, m.58); Fahreddine, Khaoui (Ben Amor, m.62), Skhiri, Ferjani Sassi, Bradi (Ben Alouane, m.78); y Naim Sliti (Khalifa, m.70).

Goles: 1-0, m.84: Iago Aspas.

Árbitro: Bas Nijhuis (NED). Amonestó a Sassi (89) y Srarfi (92) por Túnez.

Incidencias: encuentro amistoso disputado en el Krasnodar Stadium con 33.116 espectadores en sus gradas.

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