14 de octubre de 2019, 22:15:58
Cultura

REORDENACIÓN


El Museo del Prado cambia de sala a Rubens y amplía un 10% su espacio expositivo

Elena Viñas

Presenta siete salas nuevas dedicadas a pintura flamenca y holandesa, y diseña un espacio propio para el Tesoro del Delfín.


El Museo del Prado está de celebración. Es "un día grande", dice el director de su patronato, José Pedro Perez-Llorca al presentar este lunes siete salas nuevas dedicadas a pintura flamenca y holandesa del siglo XVII; un proyecto de reordenación que fue proyectado por primera vez en un plan de actuación para el periodo comprendido entre 2009 y 2012.

El nuevo espacio ha sido ubicado en la planta segunda donde en su día hubo despachos administrativos, zonas de almacenaje y un taller de restauración. Adecuarlo a las necesidades expositivas de la colección del museo ha tenido un coste total de 751.818 euros, presupuesto que en su mayor parte ha ido destinado al diseño de las salas.

Pese al retraso, “el reto ha sido conseguido”, reconoce Pérez-Llorca, quien considera esta renovada instalación expositiva un “hito” en el “periplo” del museo, que aspira a optimizar su espacio al máximo de cara al bicentenario del año que viene con el desafío de ver satisfecha o, si acaso, comenzada la rehabilitación del Salón de Reinos.

121 obras trasladadas

Salas 76 a 83


Sala 76 - Pintura holandesa de Rembrandt, Salomonde Bray o Gabriël Metsu.
Sala 77 - David Teniers el Joven
Sala 78 - Rubens en pequeño formato
Sala 79 - Rubens y la decoración de la Torre de la Parada
Sala 79B - Tesoro del Delfín
Sala 80 - Pintura de paisaje
Sala 81 - Pintura de animales y naturalezas muertas
Sala 82 - Pintura de animales y naturalezas muertas
Sala 83 -Jan Brueghel el Viejo

En total han sido reubicadas 121 obras, de las que 101 pertenecen a pintura flamenca y 17 a pintura holandesa. El traslado de las piezas firmadas por Rubens, Teniers, Brueghel el Viejo o Rembrandt supone la reordenación a su vez de la colección expuesta en la galería central del museo y sus salas adyacentes. En concreto, se ha visto afectada obra del propio Rubens, de Van Dyck y de Jordaens.

Al habilitar estas siete salas es “inevitable “que existan “desconexiones” en el discurso narrativo, confiesa Alejandro Vergara, jefe de conservación de Pintura Flamenca del Prado, aunque matiza que gracias a su apertua el museo “es un 10 por ciento más grande”.

Una de las salas está dedicada a las 14 obras que ejecutó Rubens de las 60 que acordó pintar para Felipe IV destinadas al pabellón de caza de la Torre de la Parada. Entre ellas figuran piezas de la historia central de la pintura como El rapto de Proserpina, El nacimiento de la Vía Láctea, Vulcano forjando los rayos a Júpiter o Saturno devorando a un hijo, que influyó en el Saturno devorando a su hijo, de Goya. “Es una sala espectacular, pura poesía visual”, dice Vergara. "Una sala así la querrían museos como el Louvre o el Metropolitan", añade.

Otros dos espacios que destacan son los dedicados en exclusiva, y por primera vez, a las obras de David Teniers y de Jan Brueghel el Viejo, autor de la serie Los sentidos, cuya pincelada representa la continuidad de una forma de pintar que contrastó con la técnica suelta de Tiziano.

Judith en el banquete de Holofernes, de Rembrandt, es la única obra del maestro holandés que se conserva en España, y también la pieza central de la sala en la que han sido reunidas 14 obras de esta escuela, discretamente representada en la colección del Prado por, entre otros, Gabriël Metsu o Salomon de Bray.

Tesoro del Delfín

Otros temas de la escuela flamenca, como la pintura de animales o pintura de paisaje, dan paso a una segunda instalación que ha sido presentada también este lunes. Se trata del nuevo espacio expositivo dedicado al Tesoro del Delfín, una colección compuesta por vasos y ricas piezas decorativas equiparable a otros grandes tesoros dinásticos europeos.

El conjunto, que fue heredado por Felipe IV de su padre Luis, el Gran Delfín de Francia, estaba expuesto desde 1989 en una sala acorazada en el sótano del edificio. Su aislamiento ha sido subsanado ahora al ser reubicado en un espacio circular en el que ha sido instalada una vitrina curva continua de 40 metros de longitud con un sistema de iluminación especial que acentúa la riqueza de los materiales de las piezas.

El nuevo montaje, en el que se han invertido 2,5 millones de euros, ofrece la visión más completa de este tesoro desde hace más de 200 años. Cuenta con piezas antiguas y medievales, aunque predominan las ejecutadas durante los siglos XVI y XVII. Durante la invasión napoleónica, el conjunto fue robado y trasladado a Francia. Al término de la Guerra de la Independencia fue devuelto con importantes desperfectos.

Durante los últimos tres años, el equipo de restauración del Prado ha llevado a cabo la restauración de la práctica totalidad del conjunto, que es mostrado ahora acompañado de elementos audiovisuales convirtiéndose en la primera ocasión en la que una exposición permanente en el museo se completa con la experiencia digital; tecnología gracias a la que ha sido posible tomar 10.000 fotografías en alta resolución que permiten visionar las piezas en 360º.

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