23 de marzo de 2019, 22:18:59
Deportes

GRUPO F


Bélgica elige ganar e Inglaterra jugará en el lado español | 0-1

Diego García

Tras un primer acto de bostezo, el golazo de Januzaj decidió la batalla plomiza entre suplentes. Por Diego García


Inglaterra y Bélgica se enfrentaron en esta tercera jornada de su grupo ya clasificados. Ambos combinados lucieron solvencia y resplandecieron en los dos primeros envites, cumpliendo los pronósticos y permitiéndose repartir descansos este jueves. Pero, amén de catalogar con precisión el nivel de juego -pues Panamá y Túnez no resultaron exámenes de los que extraer conclusiones notables-, sobre la mesa estaban las dos primeras plazas de su primera fase, unos escaños que decidirían si se competía por el lado de Uruguay, Portugal, Brasil, Francia y Argentina o, por el contrario, por el lado de España. El puntero se iría a la guerra ante esa amalgama de colosos, una circunstancia que influiría en las propuestas iniciales.

Porque esa sensación de lo idílico de concluir en el segundo puesto sedujo a ambos seleccionadores. Roberto Martínez dejó en la banca a Alderweidel, Kompany, Verthongen, Witsel, Hazard, Mertens, Lukaku, De Bruyne, Carrasco y Meunier. Es decir, sólo Courtois mantenía titularidad. Y Gareth Southgate, por su parte, dio el sabor de la suplencia a Harry Kane, Walker, Henderson, Lingard, Sterling o Trippier. El meta Pickford y los centrales Stones y Cahill repetirían, rodeados de los menos habituales. Así, sin dos de los máximos goleadores en liza arrancaría un enfrentamiento de competitividad desnaturalizada.

La confrontación de estilos se desnudó con celeridad, resultando los belgas querentes de posesión e iniciativa y los británicos, de verticalidad. Y el prólogo evidenciaría las virtudes de cada filosofía. En el tercer minuto Vermaelen (pieza zurda de los tres centrales) se durmió en la salida de pelota y apareció el ardor de Vardy, que centró con veneno para el despeje de Courtois. La circulación continental reaccionaría tomando las riendas del tempo, domando a la transición isleña. Y en el 7 y en el 11 probaron a Pickford. El primero fue Tielemans, a través de un latigazo con dirección al larguero; y el segundo forzó a Stones a sacar el cuero cuando se colaba mansamente. Fellaini habia bajado un centro en el área y Batshuayi aprovechó la indecisión de los zagueros para filtrar un remate que casi abre el marcador.

Se quemarían los minutos en la circulación perenne (y horizontal) de los 'Red Devils'. Tielemans se erigió en el elemento distinto de esa asociación, descolgándose para romper la red de ayudas destinada a colapsar las bandas (ocupadas por Januzaj y el hermano de Hazard). Al tiempo, los ingleses se limitaban a ejecutar una defensa contemplativa, de actividad circunscrita al campo propio. Aguardando a la imprecisión ajena para volar. En el minuto 14 despegaría Alexander-Arnold para llegar a línea de fondo y emitir un centro que Vardy cabeceó demasiado cruzado.

La poco disimulada menor intensidad y ritmo con respecto a partidos precedentes activó los pitos del graderío del Estadio de Kalinigrado. La pausa del juego de toque belga impuso un compás anestesiado que redundaba en su preferencia por empatar y finalizar en el segundo escalón. Adelantaría líneas Inglaterra para ganar algo de protagonismo, pero el despliegue no resultaba energético. Únicamente piezas con hambre de demostrar su legitmidad perdida (Vardy, Rashford, Fellaini y Batshuayi) se saltaban la plomiza norma gobernada por la presión y posesión del esquema, pleno de jerarquía, estudiado por Roberto Martínez (sin tiros a puerta en el entretiempo).

Pasada la media hora creció el conjunto representante de la Premier League (si bien buena parte de los belgas compiten en esa liga) y se granjeó una mejor relación con la redonda. Dier y Delph elevaron su participación distributiva y sus carrileros se incorporaron al ataque (Alexander-Arnold lanzó un centro-chut peligroso y Rose provocó una falta en el pico del área). En el 34 Loftus-Cheek recalcó la amenaza a balón parado de su escuadrón con un cabezazo desviado. Y Fellaini respondería a la presión inglesa bajando un pelotazo que tradujo en oportunidad de Januzaj -zurdazo mandado a córner-. Thorgan Hazard clausuraría la escueta producción del primer acto con un derechazo al cielo.

El nublado e inocuo intercambio de contragolpes sin concreción y circulaciones pasivas dio paso a un intermedio en el que Stones sería suplido por Maguire. Y la reanudación nació con los continentales reproduciendo su mandato congelado. Los isleños, de nuevo propulsados por una ambición goleadora algo más profunda, probarían suerte en el 48, con un derechazo de Rashford que no conectó con el segundo poste por poco. Pero un chispazo de uno de esos peones rebeldes a la directriz inmovilista amaneció para regalar interés a la tribuna: Januzaj recibió de Tielemans, sentó a Rose y la puso en la escuadra con la zurda -minuto 52-.

La diana activó la imprevista metamorfosis de Bélgica. Maguire repelió, in extremis, otro remate de Januzaj en la culminación de una transición lanzada por Thorgan Hazard y Batshuayi y, de repente, el 0-1 parecería haber esfumado los sintomas de indolencia conformista de los entrenados por Martínez. Cambiarían la velocidad del pase para herir a los británicos a la espalda de su reactiva presión. Cada segunda pelota era jurisdicción de Dembele o Tielemans, toda vez que las ráfagas de roja presión a toda cancha se hicieron asiduas, para manutención del pastoreo belga. Courtois no se vería comprometido más que en un avance de Loftus-Cheek desprovisto de concreción.

Renació Inglaterra con el mano a mano fallado por Rashford ante Courtois (parada maravillosa del meta), en el minuto 67. Vardy se había movido paradejar al delantero del United en posición franca, y Delph lo intentaría de inmediato y sin éxito. El orgullo británico y la subida de la motivación oponente alzaron la intensidad y exigencia globales. No para tocar valores absolutos, pero sí para avanzar un desenlace interesante. No obstante, Boyata taparía una volea del propio Delph y Courtois atraparía un centro lateral de un Alexander-Arnold que estrelló en la barrera un lanzamiento de falta desde la frontal.

En el cuarto de hora postrero los técnicos moverían sus fichas: Kompany, Welbeck, Mertens entraron por Vermaelen (falto de forma), Alexander-Arnold (prometedor) y Januzaj (amortizó su alternativa). Los isleños reclamarían la iniciativa y Rashford lanzaría una falta por encima de palos y un córner que remató Loftus-Cheek, para el despeje urgido de Fellaini -minuto 83-. Pero el peligro se abortó en ese punto y se desplazó hacia el arco de Pickford, que voló para repeler un chut del delantero del Nápoles. Fellini tendría la sentencia en el descuento y el riguroso oficio belga dio carpetazo al reparto de puntos, sin quedar claro si pretendían ganar. Competirán en la vertiente del cuadro más difícil y los ingleses se las verán con Colombia, en el cauce español.

- Ficha técnica:

0 - Inglaterra: Pickford; Jones, Stones (Maguire, m.46), Cahill; Alexander-Arnold (Welbeck, m.79), Loftus-Cheek, Dier, Delph, Rose; Rashford y Vardy.

Entrenador: Gareth Southgate.

1 - Bélgica: Courtois; Dendoncker, Boyata, Vermaelen (Kompany, m.74); Chadli, Tielemans, Dembele, Thorgen Hazard; Janyzaj (Mertens, m.86), Fellaini; y Batshuayi.

Entrenador: Roberto Martínez.

Goles: 0-1, M.51: Januzaj.

Árbitro: Damir Skomina (SVN). Amonestó con tarjeta amarilla a Tielemans (m.19) y Dendoncker (m.32).

Incidencias: Partido de la tercera jornada del Grupo G del Mundial 2018 disputado en el Kaliningrad Stadium de Kaliningrado.

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