21 de agosto de 2019, 20:25:37
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Así ha eludido Conor McGregor la prisión por su explosión previa al UFC 223

EL IMPARCIAL

El luchador irlandés ha firmado un pacto con el tribunal de Brooklyn que juzga las agresiones cometidas en la previa del evento organizado por Dana White en abril.


En abril de 2018, en las horas previas al UFC 223, Conor McGregor vivió un día de furia que casi le cuesta la cárcel. La estrella de las artes marciales mixtas acudió al día de atención a los medios de comunicación del evento, celebrado en el Barclays Center, en Brooklyn. Lo hizo con un grupo de personas con las queacabaría lanzando objetos a los autobuses donde iban a ser transportados los luchadores. El irlandés de 29 años se enfadó por ser desposeído de su título y lo pagó en un intento de boicot de la cita.

El os veces campeón de la UFC y su séquito arrojaron objetos contundentes contra el autobús. El saldo de su explosión fue la rotura de varias ventanas, cuyos critales provcaron cortes en el luchador Michael Chiesa, y, además, la fractura de un nudillo a un empleado de la promotora. Pero, asimismo, la factura sería la acusación formal por tres cargos de agresión y otro de conducta criminal, toda vez que se entregó a las autoridades. Así lo hizo saber el Departamento de Policía de Nueva York.

Dana White, arquitecto del lanzamiento a la fama de McGregor y de la competición que le ha colocado en el estrellato, declararía lo siguiente en aquellos días de batalla física que dieron final a meses de pugna retórica: "Esto es lo más asqueroso que me ha pasado en la historia de la compañía, me hace sentir enfermo y nosotros como organización necesitamos encargarnos de que no vuelva a suceder esto. Hay una orden de aprehensión para McGregor en este momento. Su avión no puede salir del aeropuerto, no puede salir del estado y lo van a demandar muchas personas".

McGregor caería en la comisaría número 78 de Nueva York junto al luchador Cian Crowley, que participó de la mencionada agresión. Lo vídeos publicados por las redes sociales se harían virales y la dimensión del irlandés convirtió el caso en una primera plana de la atención mediática en Estados Unidos. Aquella escena, en la que se lanzaban vallas metálicas de protección contra los autobuses de los profesionales de la UFC, complicarían la salida al sujeto pasivo del último combate de Floyd Mayweather.

Pasaron los meses y el 14 de junio McGregor tuvo que acudir a la primera vista de su juicio. Allí ya se declararía culpable con el fin de evidenciar su arrepentimiento, para avitar la prisión y facilitar un pacto. No obstante, el monto que pesaba sobre sus hombros ascendía a 14 cargos, dos calificados como graves (podrían acarrear cárcel). Y en esta semana se ha celebrado la segunda vista, en la que ha vuelto a declararse culpable de los hechos por los que fue detenido y durmió en el calabozo.

En consecuencia, la corte de Brooklyn aceptó la asunción de culpabilidad y soltó a McGregor sin antecedentes penales. Este punto le facilitaría el regreso a la UFC, ya que si hubiera salido con antecedentes de este tipo en su expediente le podría ser retirado el visado de estancia en el país norteamericano. Deberá pagar de su bolsillo los desperfectos causados a la compañía presidida por White, cumplir cinco días de servivios comunitarios y asistir a un curso para el control de la ira (de máximo de tres días).

"Es una resolución justa que responsabiliza al acusado, garantiza la restitución de las víctimas y exige que el acusado realice un servicio comunitario para que pueda reflexionar sobre su conducta y devolver a la sociedad", puntualiza el comunicado emitido por la corte de Brooklyn. Un texto que alimenta los rumores de la vuelta al hexágono. De hecho, Dana había prometido que le buscaría un hueco cuando la justicia se pronunciara. Ahora queda por comprobar si Las Vegas le verá combatir contra Khabib Nurmagomedov -actual campeón del peso ligero- o Nate Díaz en su pomposo retorno.

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