30 de noviembre de 2020, 11:56:11
Deportes

TOUR DE FRANCIA


Primoz Roglic gana en la última etapa de montaña

EL IMPARCIAL

Thomas defendió el amarillo y Froome sufrió hasta quedar fuera del podio provisionalmente. Clasificaciones


Esta edición de 2018 del Tour de Francia tuvo que esperar a la decimonovena etapa para que el Sky mostrara debilidad y dejara a Geraint Thomas y a Chris Froome ante su suerte. Los candidatos al podio se enzarzarían en una batalla sin cuartel en las últimas montañas pirenáicas, con Primoz Roglic como elemento protagonista. El eslovano, antiguo saltador de esquí, resultaría la única amenaza con fuerza para corromper la seguridad de los británicos. Y venció en la llegada a Laruns.

El ciclista esloveno de 28 años, que se pasó a este deporte en 2013, destacó como el más valiente en la jornada más importante de su trayectoria. No le temblaron las piernas y afianzó su aspiración a la segunda plaza gracias a un desparpajo atacante que sonrojaría al timorato Tom Dumoulin y erosionó a Froome. Fue su equipo, el Lotto Jumbo, el que finalmente desestabilizó al todopoderoso Sky en ascensión. Roglic, que pulió a sus rivales en subida se marcharía en el descenso del Aubisque hacia la victoria de etapa.

Este escalador y contrarrelojista firmó su mejor rendimiento hasta la fecha con una exhibición en la bajada final, dejando al vigente campeón del Tour fuera del podio, a falta de la contrarreloj de este sábado. "¿Qué puedo decir? Estoy muy feliz. Es una locura. Una sensación realmente agradable. Obviamente me encontré muy bien. Lo intenté muchas veces y finalmente me fui en el descenso. Todo salió perfecto y estoy muy contento con la victoria", proclamó.

El neerlandés, segundo clasificado provisional, le acusaría de haberse beneficiado de la estela de una moto para escaparse del grupo de favoritos en la bajada postrera. "Yo no he seguido su estela y no he sacado ninguna ventaja", se defendió un Roglic que argumentó que "estaba muy cansado porque la etapa ha sido muy difícil". "Sabía que la menor diferencia que obtuviera bajando sería decisiva. Cuando la logré apreté fuerte los pedales y lo di todo. Mereció la pena", analizó. "Será una prueba muy dura, pero no voy a correr contra Dumoulin y Froome, me voy a ocupar de mí mismo", manifestó sobre la crono venidera.

La despedida montañosa de esta edición de la Grande Boucle fue preparada por la organización con un recorrido de 200,5 kilómetros salpicados de puesrtos míticos. Pronto comenzaría a fraguarse la fuga definitiva. Las escaramuzas arrancaron en el ascenso al Aspin, con el Movistar portando la iniciativa. El único equipo español lanzó a Soler y Amador en la primera escapada, que contaba con el ganador de la montaña, el francés Julian Alaphilippe. Y en el emblemático Tourmalet (categoría especial, 17,1 kilómetros al 7,3%) Mikel Landa completó la estrategia con un ataque ambicioso.

El corredor vasco buscó la gloria a partir de su ignición en el puerto más visitado por el Tour (82 veces se ha subido). El órdago del jefe de filas fue seguido por Zakarin y Bardet. Y cuando quedaban cinco kilómetros para hacer cima en ese templo del ciclismo cambiaría el ritmo para conectar con Amador. Su compañero costarricense tiraría con fuerza hasta que comenzara el descenso. Granjearían 2:10 minutos de distancia con respecto a un pelotón en el que el Sky tiraba con comodidad.

Landa conectaría con la cabeza de carrera al final de la bajada, cuando los favitos viajaban con 3:10 de retraso. A esas alturas el español entraba en el podio virtual. Pero en el interés de Movistar por cazar otra etapa y meter a Mikel en la batalla por el podio mediaría el Lotto Jumbo. El equipo del día puso a Robert Gesink a pautar una velocidad brutal en el pelotón y durante la subida al Col des Bordères (segunda categoría, 8,6 kilómetros al 5,8%). Su esfuerzo, que quemó a dos obreros del Sky, fue rematado por Kwiatkowski. Con todo ello la distancia quedó en 1:30.

Y en el Aubisque (categoría especial, 16,6 kms al 4,9%) se desataría la traca que se echó en falta en más de una etapa montañosa. No cabía otra, pues era la última subida. Landa buscó el respingo que les despegara de los favoritos, pero no daría resultado. Geraint Thomas había quedado aislado, sin ayudantes. Por vez primera. Los ataques de Dumoulin y Roglic (dos veces por barba) dejaron a Froome fuera de la circulación. El gregario Bernal le echaría una mano, al tiempo que Quintana, dolorido por la caída de este jueves, sufría una minutada.

El cuartero delantero (Landa, Majka, Zakarin y Bardet) sólo diusponía de 30 segundos con 30 kilómetros por recorrer. Su opciones se habían disipado, con Dumoulin y, sobre todo, Roglic tensando la cuerda de los mejores. Bernal sería capaz de llevar a Froome a la senda de esos gallos -con 21 años- y su rendimiento se estiraría hasta la caza de los fugados cuando faltaba kilómetros y medio para hacer cima. En medio de la niebla. Mas, Roglic volvió a convulsionar a todos, mostrándose como el más fuerte.

Volaría en el descenso y abrió el hueco definitivo para sacar a Froome del podio y cantar victoria. Le sacó 19 segundos al líder Thomas y otros ses más a Dumoulin, Landa y Froome. Nairo Quintana llegaría a 7:09 minutos, desconectado y cayendo hasta la novena plaza. La general contempla a Geraint como campeón salvo sorpresas y a Dumoulin, Roglic y Froome -en ese orden- en medio minuto. La crono de 31 kilómetros entre Saint-Pée-Sur-Nivelle y Espelette dictará sentencia.

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