27 de febrero de 2020, 6:15:24
Opinion


La Virgen y los comunistas

Ángel Duarte


A la gracia de vivir en Sevilla se le ha añadido, en los últimos tiempos, una distracción adicional. En el resto de España no saben lo que es tener en el Ayuntamiento, y con mando en plaza, a la variante más pintoresca de Izquierda Unida. Pues bien, Sevilla no se priva de nada. Ni de eso.

Cuando hablo de pintoresquismo sé lo que me digo. Ha habido en el comunismo español gente seria, coherente y sacrificada. Lo siento por los lectores de esta columna a quienes tal afirmación les provoque sarpullidos; pero, ha sido así. En tiempos del tardo franquismo ayudaron a forjar, en ámbitos tan diversos como el sindical, el vecinal, el educativo o el cultural, espacios autónomos dentro del tejido social. Espacios y prácticas que, a su vez, contribuyeron, de manera decisiva, a hacer posible una transición pacífica y razonable desde la dictadura a la democracia. Es eso tan cierto como que en general buena parte de las huestes marxistas han acabado perdiendo el norte. En ciertos casos la decadencia se vive con dignidad. En Sevilla, no.

Al frente de los escasos, pero decisivos, concejales de IU hay un personaje curioso. Alguien que alardea de memoria histórica aunque proponga quitar del callejero ciudadano a un marqués del siglo XIX, un Luca de Tena, el fundador de ABC, por su implicación personal en una guerra, la civil, que no llegó a vivir. Ese dirigente de la izquierda crítica se precia de no llamar Navidad a la Navidad. Para que no haya confusiones se refiere al 25 de diciembre como el Solsticio de Invierno. Paganismo y multiculturalidad que no falten.

Bien, pues la última que ha protagonizado el personaje en cuestión tiene su miga. Por un lado consigue que se retire del nomenclátor hispalense a Sánchez Arjona, ministro con Franco. Pero, como alternativa va y propone, ante el entusiasmo de los ediles de la derecha y del PSOE, el ponerle a la calle... Esperanza de Triana. Es lo que tiene el abandono de la perspectiva clasista por el más estulto de los populismos: que huyendo de la religión, consabido opio del proletariado, se acaba convirtiendo a la popular advocación trianera de la Virgen María en genuina heroína.

Mientras tanto, el Betis sigue preso de Lopera.
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