30 de julio de 2021, 8:33:51
Sociedad

BOTSUANA


Cazadores furtivos matan a 90 elefantes para robar sus colmillos

Efe

La unidad que vigilaba la caza furtiva ha sido desarmada.


Al menos 90 elefantes han sido asesinados por cazadores furtivos en los últimos tres meses en Botsuana, país con la mayor población de estos mamíferos en todo el mundo, afirmó a Efe la ONG Elefantes Sin Fronteras.

"Cada día estamos contando elefantes muertos. Acabo de regresar de volar (la zona) NG42, probablemente el área silvestre más remota y aislada de Botsuana, y allí hemos contado seis cadáveres, pasaremos a estudiar (el distrito de) Chobe la próxima semana", informó Mike Chase, director de la organización y encargado del recuento sobre el terreno.

La creciente actividad de cazadores furtivos se debe a que el pasado mayo, la unidad que combatía esta actividad ilegal en el país fue desarmada por el Gobierno

Elefantes Sin Fronteras, con el apoyo del Departamento de Vida Silvestre de Botsuana, ha completado hasta la fecha la mitad del Censo Aéreo de Elefantes y Vida Silvestre de 2018, cuyas cifras de caza furtiva ya constituyen las mayores de la historia de África.

Los colmillos de todos ellos han sido brutalmente arrancados y todos los cadáveres inspeccionados en helicóptero son mayores de 35 años, según Chase, "con colmillos pesados" que pueden llegar a superar los treinta kilos, en un mercado internacional, monopolizado no obstante por países asiáticos como Tailandia y China, en el que el kilo de marfil se compra por unos $1,000 (864 euros).

Elefantes en Botsuana

Las poblaciones de elefantes de países fronterizos en el norte, concretamente Zambia y Angola, ya fueron saqueadas hasta casi su extinción, por lo que los cazadores furtivos parecen ahora concentrarse en Botsuana, descrito como su último santuario en el continente.

El país tiene la mayor población de elefantes en África con más de 135.000 ejemplares y, en total, todavía existen unos 100.000 elefantes en los bosques de África central, y alrededor de 400.000 en las sabanas, de un tamaño ligeramente mayor.

Hace treinta años la población total superaba el millón, pero en la última década se ha visto devastada por la caza furtiva impulsada por la creciente demanda de adornos de marfil en Asia.

En abril pasado las autoridades aduaneras de Mozambique incautaron unas tres toneladas de marfil con destino a Camboya, lo que equivalía a la muerte de más de 400 elefantes, según cálculos de las autoridades.

El Censo Aéreo de Botsuana de este año se encuentra a medio camino, por lo que los conservacionistas temen que las cifras finales de elefantesabatidos por cazadores furtivos sean mucho mayores.
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