15 de noviembre de 2019, 19:06:15
Mundo

CRUCE DE SANCIONES


La guerra comercial entre Estados Unidos y China se recrudece

EL IMPARCIAL/Efe

Han implementado aranceles de 60.000 millones de dólares a los norteamericanos.


Los desafíos económicos que se vienen lanzando las dos potenciales mundiales sigue mostrando una inercia creciente. No obstante, China reaccionó este martes a la inminente entrada en vigor de nuevos aranceles en Estados Unidos a los productos chinos importados por valor de 200.000 millones de dólares. Lo hizo anunciando de un nuevo paquete de gravámenes a bienes estadounidenses por 60.000 millones de dólares.

Esta publicación se ha hecho efectiva horas después de que antes el Ministerio chino de Comercio advirtiera que estaba obligado a tomar represalias equivalentes, sin precisar cuáles. En esa comunicación se instó al presidente estadounidense, Donald Trump, que rectificara "a tiempo". "Estamos profundamente apesadumbrados", señaló en esta fecha el Ministerio de Comercio de China, que manifestó su esperanza en que "Estados Unidos reconozca las consecuencias dañinas de su acción y rectifique a tiempo con medidas convincentes".

Pero lo pragmático es que los productos chinos afectados serán más de 5.000. En ese monto destacan bolsos, arroz o prendas textiles. Y en esa medida se contempla que a esos productos asiáticos se les aplicarán gravámenes del 10 %, que podrían incrementarse hasta el 25 % a partir de enero si ambos países no alcanzaran un acuerdo, según amenazó el titular de la Casa Blanca. Y, claro, este movimiento ha generado enojo en Pekín.

La lógica de la acción-reacción sigue más vigente que nunca


Horas más tarde de haber llamado a Trump a rectificar, ese mismo departamento confirmó que China impondrá aranceles de entre un 5 y un 10 % (los expertos barajaban que podrían ser de hasta el 25 %, pero finalmente ha moderado las contramedidas) a unos 4.000 tipos de productos por valor de 60.000 millones de dólares.

"A pesar de la decidida oposición de China y a la presentación de quejas formales, Estados Unidos ha insistido en adoptar una postura errónea, violando las normas de la Organización Mundial del Comercio", se denuncia en un comunicado emitido por las autoridades del coloso asiático, que ya había amenazado con tomar esta medida si Washington dictaba nuevas tasas.

Aún así, a pesar de las continuas amenazas por parte de ambas potencias, hasta la fecha únicamente se han impuesto aranceles mutuos por valor de 50.000 millones de dólares que se aplicaron en dos fases (una inicial a bienes de 34.000 millones y una segunda a productos por valor de 16.000). En esos dos episodios China aguardó a que entraran en vigor las tasas estadounidenses para aplicar de forma inmediata las suyas. Ese modus operandi se repetiría si la nueva tanda de aranceles se aplicara.

Estados Unidos y China se han reunido cuatro veces pero sin ningún acuerdo


Trump anunció este lunes que está dispuesto a imponer una nueva oleada de tarifas a productos por valor de 267.000 millones de dólares en caso de que hubiera reacción de Pekín. Pues bien, esa amenaza ha quedado congelada tras la respuesta china. Todo ello en medio de una inercia de bloqueo, pues los equipos negociadores de Washington y Pekín han mantenido ya cuatro rondas de conversaciones (dos en cada ciudad), en las que no han conseguido ningún acuerdo.

A finales de septiembre han quedado citados para una nueva conversación en suelo estadounidense, a invitación de EE.UU. Pero el diario "South China Morning Post", ha piblicado que esta cita que podría cancelarse si se hacen efectivas las amenzadas de Trump (los gravámenes nuevos empezarían a aplicarse este lunes). Y desde la agencia de calificación estadounidense Standard & Poor's se ha vaticinado que esta guerra comercial "causará un sentimiento de shock y reducirá el futuro crecimiento global".

Las Cámaras de Comercio de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en China también han calificado la situación. El primer organismo denunció que los aranceles provocarán "sufrimiento" a las compañías estadounidenses en el país y tendrán "un impacto negativo en sus negocios", mientras que desde la UE se considera que la repercusión en las firmas europeas se magnificará. Bruselas, que comparte las preocupaciones y la "frustración" con Washington por el hecho de que Pekín no avanza en sus reformas, piensa que la aplicación de esos aranceles es "una locura económica" y duda de la eficacia de la "táctica de negociación de Trump".

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