26 de junio de 2019, 21:58:48
Nacional

DESAFÍO SECESIONISTA


Borrell: "La democracia en España está por delante de Bélgica"

EL IMPARCIAL/Efe

Se ha referido de esta forma al ser preguntado por Cataluña en Nueva York.


Josep Borrell ha comparecido este viernes en un foro en Nueva York. En su alocución, el ministro español de Asuntos Exteriores atribuyó en una parte "importante" su regreso a la primera línea de la política al "riesgo" de que España pierda a Cataluña y a su pensamiento relativo a que desde la labor que desempeña puede "hacer algo para evitarlo". "A decir verdad, para mí, España hoy tiene un riesgo: el de perder una parte del territorio, el asunto catalán. El problema para España es hacer crecer la unidad del país y no es algo coyuntural, es existencial", proclamó.

Cuestionado sobre esa pretensión de regresar a la primera fila de la política para lidiar con el desafío secesionosita catalán, el dirigente socialista recalcó que "creo que puedo hacer algo para evitarlo". Lo expuso en el evento que contempló una charla con el director para las Américas del diario El País, Javier Moreno. Justo en el final de un acto en el que se trató el escenario comercial y que fue organizado por la Cámara de Comercio española.

En ese marco, Borrell arguyó que antes del cambio de Gobierno, que ahora encabeza Pedro Sánchez, el titular de la diplomacia española dio charlas en prestigiosas universidades estadounidenses y allí se dio cuenta de que la gente "entendía incorrectamente la situación en España". Por ello se convenció de la necesidad de volver para expandir el relato correcto.

"Tenemos un problema político, pero en España no hay presos políticos"


Prosiguió el ministro revelando que "no sólo en Estados Unidos, también en Europa, Reino Unido piensan que en España Franco sigue vivo. Eso merece una respuesta". "Tenemos que explicar que está entre las 20 democracias más desarrolladas, por delante de Bélgica", aseguró Borell en referencia a datos del Banco Mundial.

El ministro, ahondando en esa dirección, afeó que el movimiento secesionista catalán haya generado una narrativa, ayudada por el medio televisivo, en la que se habla de presos políticos y de exilio. Repitió la crítica evidenciada este jueves en un evento en la Universidad de Nueva York, reafirmando su postura contraria a los proteccionismos y nacionalismos en el medio globalizado presente.

"Tenemos un problema político, pero en España no hay presos políticos. Es una democracia completa con un estado de derecho. No somos perfectos, pero los indicadores muestran que lo estamos haciendo bastante bien y no somos un régimen represivo", defendió Borrell, quien hizo hincapié en que la idea de los denominados presos políticos "hace pensar que Franco ha vuelto". Es por eso que se pregunta a sí mismo, remitiéndose a su experiencia vital durante la dictadura, si la gente "sabe lo que significaba" vivir bajo el régimen.

La división en la sociedad catalana tardrá 20 años en resolverse


Por último, el representante del Ejecutivo español en territorio estadounidense quiso esclarecer que lo disparatado de esa hipérbole por la que se relaciona la defensa de la Constitución con una represión dictatorial no significa que el Ejecutivo que dirigía el popular Mariano Rajoy no cometiera "grandes errores". Asimismo, ironizando con que en España "se ven los toros desde la barrera", interpretó que "intentar evitar el referéndum utilizando a la policía española fue una misión imposible".

"Si la policía catalana (Mossos d'Esquadra) no iba a hacer ese trabajo, era imposible fingir que la española lo haría", señaló un dirigente socialista que optó por usar el ejemplo del caso del referéndum de Canadá como un escenario más deseable que el que han planteado Carles Puigdemont y Quim Torra en estos años. Si bien la consulta canadiense fue considerada "no ilegal, pero no en acuerdo con el Gobierno".

Finalmente, reconociendo lo complicado de la situación, Borrell volvió a poner sobre la mesa lo dicho en el evento universitario del jueves. Repitió su diagnóstico que calcula que la fractura generada en la sociedad catalana tardará 20 años en resolverse. Y se despidió después de haber afirmado que su Gobierno está "construyendo puentes para dialogar y calmar ánimos" en un marco constitucional.

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