24 de abril de 2019, 9:53:21
Nacional

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, CONTRA LAS CUERDAS


Torra no apoyará los Presupuestos pese a la claudicación

Luis Vera

La Generalidad deja al Gobierno al borde del precipicio.


Hace cinco meses los independentistas catalanes prestaron su apoyo al PSOE de Pedro Sánchez para echar a Mariano Rajoy de La Moncloa. A pesar de que el flamante presidente socialista había prometido convocar elecciones lo antes posible, no se tardó en comprobar que sus intenciones eran diametralmente opuestas. Sánchez pensaba aferrarse a su cetro tanto tiempo como fuese posible con la esperanza de recuperar los millones de votos que su partido había perdido en anteriores comicios.

Sin embargo, su Gobierno nació débil. Los 85 escaños con que contaba (y cuenta) el PSOE obligaban a los socialistas a pactar con separatistas y populistas, para sacar adelante cualquier proposición en el Parlamento.

Durante estos meses, el gran caballo de batalla del Ejecutivo han sido los Presupuestos de 2019. Para obtener el apoyo de su principal socio de Gobierno, Podemos, Sánchez tuvo que negociar intensamente con Pablo Iglesias. De sus reuniones nació un borrador que implementaba diferentes reformas económicas de corte social (como la subida del SMI a 900 euros). No obstante, diversos analistas y técnicos, incluyendo al propio presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, no tardaron en denunciar que las cuentas del Gobierno no salían, y que, de hecho, podrían estar infladas en hasta 2.200 millones de euros.

Con Podemos en su barco, el Ejecutivo sanchista tanteó al separatismo, partiendo de la premisa de que sus "presupuestos sociales" eran buenos para la totalidad de los españoles, incluyendo, por supuesto, a los catalanes. Conscientes de su trascendental peso parlamentario, PDeCAT y ERC introdujeron desde el minuto 1 a los políticos presos del 1-O en la negociación. Reclamaban "un gesto", lo que en su idioma y a la sazón debía traducirse en la "inmediata liberación" de Junqueras, 'los Jordis', Forcadell y los exconsellers encarcelados.

Pero el Gobierno tenía las manos atadas. El Tribunal Supremo terminó su instrucción en julio y el juez Pablo Llarena mantuvo la rebelión para la mayoría de investigados, con Junqueras como cabeza visible del golpe. Con todo, Sánchez continuó con su retórica "de apaciguamiento" y permitió el acercamiento de los presos de Madrid a Cataluña. Sánchez llegó incluso a insinuar que no descartaba el indulto para Junqueras y Cía.

La Justicia, sin embargo, discurre por otros derroteros. Este viernes Fiscalía y Abogacía General del Estado han presentado sus acusaciones contra los cabecillas del procès. El Ejecutivo habría tratado de influir en ambas, aunque sólo lo consiguió en el segundo caso, haciendo que la Abogacía, que en febrero apostaba por la rebelión, rebajase su calificación jurídica a sedición (lo que implica aproximadamente la mitad de años de condena).

La petición de la Abogacía no ha gustado a nadie. Ni a los unos ni a los otros. Desde el centroderecha han tildado de "indecente" (Casado) o de "despropósito" (Rivera) la actuación de la Abogacía, representante, a fin de cuentas, del Gobierno. El separatismo, por su parte ha mostrado su "inmensa indignación" ante unas "interminables penas" contra los líderes del proceso independentista y ha acusado a Sánchez, de ser "cómplice de la represión", en palabras del president Torra. Incluso en Podemos, su apoyo principal, han calificado de "salvajada" las peticiones de Fiscalía y Abogacía.

La puntilla, no obstante, se la ha dado el propio Torra a última hora: "El pueblo de Cataluña retira el apoyo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y no votará nunca los presupuestos generales, después de que la respuesta del Estado a su oferta de negociación hayan sido más de 200 años de prisión", ha sentenciado.

En su discurso en el acto ante Lledoners, Torra ha mostrado una urna del 1 de octubre y ha afirmado: "Esto son 200 años de cárcel para el Estado. ¿Os imagináis otro estado de Europa donde esto cueste 200 años? Esto es lo más importante que ha hecho Cataluña en la historia contemporánea. Defendedlo siempre".

"Hace un mes pedí al presidente Sánchez que en el plazo de 30 días planteara una oferta al pueblo catalán, un referéndum acordado y vinculante. Días después envié una carta a autoridades internacionales pidiendo que Sánchez aceptara una mediación. Hoy tenemos la respuesta del Estado: más de 200 años de cárcel. Pues presidente Sánchez, nosotros, el pueblo de Cataluña, le retiramos el apoyo y no votaremos los presupuestos", ha afirmado.

Torra ha traslado el mensaje de los encarcelados, con los que se ha reunido esta tarde, de que están "más determinados y fuertes que nunca, con más coraje que nunca para enfrentarse libres al juicio que les espera" y que irán al mismo "a no defenderse de nada, sino a acusar al Estado del montaje que ha realizado y a desenmascararlo".

El dirigente catalán ha calificado de "intolerable e inaceptable" lo sucedido y ha aseverado: "Ni un paso atrás. Hay que tomar partido, la neutralidad no es posible. O estás contra la represión o a favor. Ganaremos porque estamos en el lado correcto de la historia". Y ha llamado a la movilización "permanente" antes del juicio, a "acusar al Estado y no defenderse de nada" durante el juicio y, una vez concluya el proceso judicial, "enfrentarnos a las sentencias con la determinación del 1-O, la fuerza del 3-O y defenderlo hasta conseguir la libertad".

El Gobierno se enfrenta a la mayor crisis política (y no van pocas) en sus apenas 5 meses de vida. De no encontrar una fórmula para aprobar los presupuestos, Sánchez estará obligado a acudir a las urnas. Y lo hará, probablemente, en el peor momento posible para sus intereses electorales.

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