17 de noviembre de 2019, 21:40:04
Deportes

FÚTBOL


Incendios en Real Madrid y Barcelona: la posible rebeldía de Isco y Dembele

M. Jones

Los dos clubes han visto cómo estos pilares de su fútbol han bajado su compromiso y, con ello, han salido de la escena.


Los dos colosos del balompié nacional y mundial, Real Madrid y Barcelona, no han arrancado la temporada con la consistencia y regularidad que cabría esperar de dos de las plantillas más caras y exitosas del planeta. Aunque los dos conjuntos han allanado su acceso a los octavos de final de la Liga de Campeones y los catalanes siguen en cabeza de LaLiga, su rendimiento no es el esperado en la faceta defensiva, y el equilibrio y brillantez con el cuero que les debería ser característica son elementos que les han rehuído más de lo pronosticable desde agosto. Tanto que la cabeza de Julen Lopetegui ya ha sido cortada en Chamartín.

Pero no es en Concha Espina dondese ha dado el caso más flagrante de mala actitud. El Camp Nou ha visto cómo el fichaje llamado a suplir la traumática venta de Neymar en el mercado estival de 2017 está sucumbiendo a las expectativas generadas. Se trata de Osumane Dembélé. Su lesión en el comienzo de la temporada precedente y su pobre desempeño cuando pudo jugar le relegaron al papel de suplente tras la incorporación millonaria de Coutinho. Y, desde ahí, su calidad sólo ha brotado en chispazos hasta perder el sitio por completo.

Parecería que la victoria en el Mudial ruso y sus 21 años no han rimado del todo bien. Porque 'El Mosquito' se ha olvidado de las responsbilidades que conlleva cobrar lo que cobra en Can Barça. Así lo atestiguan sus reiteradas indisciplinas, en forma de ausencias y retrasos en la llegada a entrenamientos y eventos del primer equipo. Estas muestras de indolencia para con la profesionalidad se han amontonado en las últimas semanas, llevándole del césped a la grada.

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Gerard Piqué alzó la voz al respecto. El central, que ejerce como capitán, departió sobre este asunto en la derrota ante el Betis del pasado fin de semana. "Es una decisión técnica (la no convocatoria del francés). Nosotros estamos para ayudarle. Es muy joven y tiene mucho margen de mejora y talento. Es uno más y ahí entra el entrenador, que decide no convocarlo. Seguro que lo hace para que mejore en varios aspectos", justificó el zaguero. Pero no eludiría el tema. Le espetó que: "El fútbol son 24 horas y hay que vivirlo así. A veces no es sólo hacerlo, sino también aparentarlo".

En paralelo a esta actividad en la zona mixta del coliseo barcelonés, en la sala de prensa Ernesto Valverde explicada su decisión. "Lo de Dembélé no es un castigo, pero cada uno puede interpretarlo como quiera. A veces unos van convocados y a veces van otros. Y lo que intento es hacer lo mejor para mi equipo y para mi club", zanjó, antes de subrayar que "las cuestiones internas son internas". Eso sí, susurró que "en el mercado entendemos que hay que buscar lo mejor y el talento que tiene Dembélé a todos los niveles es muy difícil de encontrar".

"Es importante que reflexione, que piense dónde está, que aproveche esas oportunidades, porque a veces cuando eres joven no te das cuenta de lo que estás dejando escapar y cuando quieres reaccionar, ya es tarde", comentó sobre la situación de Dembélé Carles Puyol. El emblema azulgrana por antonomasia prosigió señalando que "lo más importante es la actitud de cada uno, ser ambicioso, querer jugar, pero siendo siempre respetuoso con el grupo". Y el seleccionador francés, Didier Deschamps, también dio su diagnóstico del siguiente modo: "Dembelé debe tomar conciencia de las exigencias del alto nivel". "Si en un momento dado pienso que eso no funciona, me ocuparé de hacérselo entender (a Dembélé) de forma diferente", sentenció el campeón del Mundial con Francia desde el verde y el banquillo.

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Por otro lado, en la capital está germinando una fricción que atañe a dos de los nombres llamados a tomar el testigo de la era Zidane. Se trata de Isco y Marco Asensio. Ambos han pasado de la titularidad con Lopetegui a salir de la rotación de manera abrupta desde que arribó Santiago Solari. Por diferentes motivos, no han reaccionado con la personalidad que cabría esperar de dos múltiples campeones de la Liga de Campeones e internacionales con España. Y, además, el ego del malagueño y del balear es conocido, con lo que la erosión interna no está lejana si su segundo plano se prolongara en el tiempo.

El caso del mediapunta sedoso está matizado por la apendicitis de la que fue operado el pasado 25 de septiembre. A partir de ahí no ha recuperado la forma, como demostró en el 'Clásico' en el que Lopetegui le entregó el protagonismo. Ahora, con un nuevo preparador que pretende convulsionar con el hambre de los secundarios a la inercia derrotista merengue, ha perdido su lugar. Solari lo explicó ante los medios en Vigo: "Sabemos de su calidad y lo especial que es en su posición. Lo conocemos todos. Está entrenándose para ponerse a tope. Es cierto que salió de una operación delicada y no es fácil salir al cien por cien". Y Ceballos, el que le ha ganado el puesto, confirmó este extremo en una charla mantenida esta semana. "Solari dijo que lo vio un poco fuera de forma", comentó el ex del Betis.

Sea como fuere, el rol de Isco se ha despeñado. No ha sido titular con el argentino. Sólo él, Kiko Casilla y Fede Valverde han sido siempre suplentes con Solari. Fue sacado de la lista ante el Melilla, junto a Modric, Kroos, Isco y Bale. Mas, en Champions y en Balaídos no repuntaría su participación (17 y cero minutos, respectivamente). Únicamente Fede Valverde ja jugado menos en los últimos cuatro duelos madridistas. Y, claro, el malestar asoma. Como asoma el de Marco Asensio, que respondió a su suplencia sostenida con una suerte de pátina de irresponsabilidad que no ha gustado en el camarín.

El zurdo, adelantado por Lucas Vázquez o Vinicius, ha atendido a los medios al incorporarse la concentración de la selección. Y en ese oasis se ha sincerado. Preguntado por la situación del equipo y la suya, personal, espetó que "yo tampoco soy el que tiene que tirar del carro del club. Hay jugadores que llevan muchos más años, mucho más experimentados, que tienen un estatus mayor al mío y son los que tienen que tirar del carro". "Con la llegada del nuevo entrenador empecé jugando y ahora tengo menos protagonismo, pero las valoraciones las haremos al final de temporada", esclareció. Todo ello al tiempo que Luka Modric reconocía su bajón con claridad. "Conseguimos un éxito histórico y nos vaciamos emocional y físicamente. Pueden ser las razones por las que no hemos estado a la altura. Pero es normal, tras una época de saturación luego te relajas y nos pasó factura", analizó el croata. Señalado, también, después de tres meses de desasosiego.

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