2 de abril de 2020, 21:10:40
Mundo

VIAJE OFICIAL


Sánchez viaja a Cuba sin reunión prevista con la disidencia

EL IMPARCIAL/Efe

Primera visita oficial a la isla de un presidente español en 32 años.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya se encuentra en Cuba con motivo de la primera visita a la isla de un presidente español en 32 años.

Sánchez ha llegado a La Habana acompañado de su mujer Begoña Gómez y del ministro de Exteriores, Josep Borrell. Durante las primeras horas de su estancia en la capital cubana, el jefe del Ejecutivo ha mantenido un encuentro con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, quien ha acogido positiviamente la propuesta de Sánchez de que los Reyes visiten Cuba en 2019.

Tras el encuentro bilateral, está prevista la firma de acuerdos y un desayuno de trabajo de Sánchez con la delegación empresarial española.

Por la tarde, Sánchez inaugura el Foro Empresarial, visita el Palacio de los Capitanes Generales y hace entrega temporal de la silla del general Antonio Maceo. Después, Sánchez dará un paseo por la Habana Vieja, inaugurará una exposición y mantenderá un encuentro con la colectividad española.

El deshielo de Zapatero

Aún no se sabe con certeza si el presidente del Gobierno se reunirá con la disidencia cubana. La voluntad española de mantener canales permanentes de diálogo con la disidencia y el establecimiento de la Posición Común en la Unión Europea por presión del entonces presidente José María Aznar han sido los mayores puntos de fricción en la relación entre España y Cuba.

La diplomacia y los sucesivos gobiernos españoles han caminado durante las últimas décadas por un estrecho filo en su relación con La Habana, en un complicado equilibrio entre el deseo de apoyar el desarrollo del pluripartidismo y el respeto a la soberanía de la isla, principio irrenunciable para Cuba.

Con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, España inició su propio "deshielo" con la isla, con las miras en eliminar la Posición Común y la excarcelación del "Grupo de los 75", un proceso que culminó en 2010 con mediación de la Iglesia cubana.

Entre 2008 y 2011 fueron liberados 115 presos, de los que 103 viajaron a España llevando consigo a casi 700 familiares; la UE levantó también en 2008 las sanciones impuestas un lustro antes.

El ministro de Exteriores de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, viajó a la isla tres veces para acompañar el proceso, aunque eludió reunirse con la disidencia, lo que le costó duras críticas.

Entre los momentos bajos de la era Zapatero estuvo el veto de Cuba a la entrada del diputado del PP Jorge Moragas, que viajaba con visado de turista y quien fue acusado de querer financiar a la oposición.

La llegada del conservador Mariano Rajoy sacudió de nuevo la relación cuando su titular de Exteriores, García Margallo, afirmó que no visitaría Cuba si no podía verse con la disidencia y La Habana replicó que nadie le había invitado.

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