12 de noviembre de 2019, 1:53:57
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Copa Davis. Croacia deja a Francia tocada en la última final del viejo torneo | 2-0

EL IMPARCIAL

Cilic y Coric ganaron sus partidos y los galos han de vencer tres veces consecutivas para alzar el título.


La vieja Copa Davis, en su formato tradicional, está extinguiéndose. Este vienres ha vivido dos de sus últimos cinco partidos, correspondientes a la final de 2018 que están disputando las selecciones de Francia y Croacia. Y lo está haciendo encumbrando a los balcánicos por medio de Borna Coric y Marin Cilic. Los dos triunfaron en sus duelos individuales ante Jérémy Chardy y Jo-Wilfried Tsonga, colocando al combinado local -se juega en Lille- al borde del abismo a las primera de cambio.

La superioridad de los visitantes resultó palmaría, ya que no cedieron ni un set. Coric se apuntó el envite ante Chardy por un nítido 6-2, 7-5 y 6-4 en dos horas y 19 minutos, al tiempo que Cilic evidenció su estatus de mejor jugador de la final al arrasar a Tsonga con un 6-3, 7-5 y 6-4 que se demoró sólo dos horas y 24 minutos. El propio Tsonga ofreció síntomas de no encontrarse en las mejores condiciones físicas, por lo que su participación en el domingo -si Francia gana en el dobles- es cuetionable.

Y es que el doble de este sábado entre Pierre-Hugues Herbert y Nicolas Mahut frente a los croatas Mate Pavic e Ivan Dodig debe caer del lado local si los franceses quieren sobrevivir al trance y tener opciones de firmar una épica remontada en la jornada dominical. De momento, no ven más que nubes. Los croatas han alejado el undécimo triunfo galo en la Davis por medio de la calidad y el oficio de sus jugadores. Simplemente evidenciaron que son mejores, pues vencieron sin dificultad.

La segunda ensaladera de los balcánicos se acercó sobreamanera, por tanto, desde el primer duelo. En ese acto inicial las lágrimas de Herbert cuando sonaba La Marsellesa agururaron lo venidero. La presión impuesta por los jugadores de Francia les amarraría. Jugaban en casa para rubricar un hueco en la historia. Estaba en juego la última Copa Davis y pagarían la compresión mental. Tsonga, impedido, también lloraría al verse incapaz de salvar la papeleta ante Cilic. Y al capitán galo, Yannick Noah, no le quedó otra que asumir que "la final está muy complicada", con los ojos vidriosos.

El seleccionado dirigido por Zeljko Krajan se uniformó con celeridad en el ejecutor ortodoxo del plan estudiado. Viajaron a Lille con el hambre consiguiente a visualizar en el horizonte la posibilidad de conseguir una gesta para su joven país (que ya ganó este entorchado en 2005). Y su intensidad y confianza les valdría una suerte de venganaza por la fnal del Mundial de fútbol ruso perdida en julio. Asimismo, querían sacudirse la decepción vivida hace dos años, cuando cayeron en la final de la Davis ante Argentina.

Todo ese monto emocional fue gestionado de maravilla por los dos jugadores. En concreto sorprendería el aplomo de Coric, un tenista de 22 años que compitió con un compromiso total para con la competición. Sacó de la dinámica a su rival, Chardy, de 30 años y en medio de su primera final. Le falló a Noah esta apuesta personal que llevó a la grada a Lucas Pouille, pese a que éste tiene mejor ránking. Chardy nunca había perdido en tierra batida y bajo techo, hecho que convenció al capitán. Pero a partir del primer juego, que duró 10 minutos, quedó clara la distancia con el croata. Ese primer break en contra sentenció al francés.

No pasó nunca la trama del monopolio croata de las sensaciones, el ritmo y el tempo. Constriñó Coric a una defensa perpetua al atenazado francés. Únicamente tuvo argumentos la tribuna para venirse arriba en un respingo local en el segundo set. Resultó un espejismo: Coric no aflojó su exigencia y levantó del asiento a la presidenta de su nación, Kolinda Grabar-Kitarovic. Y Cilic remató al afrenta para enterrar la convicción de Tsonga, jugador que había estado siete meses ausente por lesión y no había competido sobre tierra batida desde su regreso.

Noah también se la jugó con este jugador. Tsonga sólo jugó un partido a cinco sets tras su larga rehabilitación y el esfuerzo le penalizaría, dejando un paisaje tenebroso para Francia. No pudo convertir las dos pelotas de rotura de las que dispuso ante el colosal Cilic y se despidió del torneo. Ahora, Pouille vuelve al primer plano, tras el batacazo de esta fecha. Mas, si el partido de dobles no lo remedia, será tarde. Croacia ha hecho los deberes y sólo parece cuestión de tiempo su salida triunfal.

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