19 de octubre de 2019, 19:00:40
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Guardiola acelera: exige al Barcelona que juegue "un papel importante" en el secesionismo

EL IMPARCIAL

El técnico del Manchester City ha profundizado su adhesión al independentismo catalán en estas semanas.


Pep Guardiola ha aprovechado el parón liguero correspondiente a las fechas FIFA y UEFA para ahondar en su carácter de elemento político en favor del secesionismo cartalán. Esta vez ha compatibilizado la vertiente local y la internacional que le ha sido asignada desde los arquitectos del 'procés'. Aunque ya ha sido reprochada esa posición desde la Federación Inglesa -que le sancionó por llevar el lazo amarillo que reclama la libertad de los presos independentistas-.

Así, la tarde del pasado jueves le vio acudir a la cárcel de Lledoners para visitar a los presos secesionistas. En ese viaje a la herida sangrante del intento de desconexión catalana se encontró con el presidente de la plataforma Omnium Cultural, Jordi Cuixart, que desde la prisión emitió el siguiente mensaje en las redes sociales: "Gracias Pep Guardiola, por mostrar a los presos de Lledoners que liderazgo también es compromiso social y solidaridad. Por recordarnos que el trabajo en equipo no tiene límites. Infinitamente agradecidos, también a Xavi Torres".

El caso es que el relato de los acontecimientos expone que a la hora de la conferencia que fue a impartir el entrenador del Manchester City, los líderes independentistas presos estaban reunidos con sus abogados. Pero dieron por finalizada la cumbre con sus letrados para acudir a la conferencia de Guardiola. En esa cárcel siguen privados de libertad y a la espera de juicio Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull, Joaquim Forn y Raül Romeva.

Al parecer, el estratega del mejor Barcelona que ha conocido el fútbol se mostró entusiasmado por formar parte del programa de actividades que se desarrollan en el centro penitenciario y en las que participan todos los internos. Y es que es conocida entre la población carcelaria la afición azulgrana que comparten Oriol Junqueras y Joaquim Forn. Los dos agradecieron personalmente al preparador catalán que portara el lazo amarillo por el que fue sancionado con 22.500 euros.

Y ha trascendido que Guardiola y Junqueras se han citado para mantener una charla, más profunda y calmada, en torno a asuntos de corte político. El exvicepresidente de la Generalidad habría llamado aparte al entrenador de fútbol para transmitirle que le gustaría compartir con él otro día, y la solicitud ha sido aceptada por el vigente campeón de la Premier League. "Gracias por la lección y la solidaridad", le reiteró el exconsejero de Interior Joaquim Forn. Carles Puigdemont se perdió la oportunidad de departir con el mito blaugrana, por cuestiones obvias.

En otro orden de cosas, y dentro del rol de agitador internacional del secesionismo catalán, Guardiola volvió a territorio inglés tras sus vacaciones en España para impartir una conferencia en la Universidad de Liverpool. La charla dejaría un titular claro: según su criterio, el Barcelona y la directiva de Josep Maria Bartomeu debería quitarse los frenos y erigirse, finalmente, en un acto capital en la lucha por la ruptura con el Estado español. La dimesión del coloso culé, anhelada por los jefes del separatismo, sería un golpe sobre la mesa en la pugna por que el asunto no salga de la agenda continental -si es que alguna vez estuvo en ese lugar-.

"Por supuesto que el Barcelona debe jugar un papel importante en el 'procés'. Es imposible entender el Barcelona sin saber lo que pasó en Cataluña en el pasado. Imposible. Pero entiendo que, a veces, al estar en la directiva o siendo el presidente debes gestionar la situación, los poderes. A veces no es fácil, pero no se puede negar que el Barcelona es muy importante con la identificación de nuestra lengua y nuestra cultura", reflexionó.

Y amplió este pensamiento demandando más participación en la esfera política del deporte. Lo hizo del siguiente modo: "¿Por qué las figuras públicas no nos podemos implicar en esto? Me refiero a cuando la gente relaciona deporte y política. Hace años, en Valencia, Guus Hiddink, uno de los grandes entrenadores de la historia, paró un partido porque vio banderas nazis. Dijo que si no se retiraban esas banderas con esvásticas no jugarían. Por supuesto que utilizó su poder, pero este tipo de cosas están muy bien".

Tras explicar que "lo de menos si el Barcelona podría jugar o no en la liga española. Si la sociedad toma una decisión, ya se encontrará la solución", Guardiola se refirió a su visita a la cárcel. "No sé si la Unión Europea lo está haciendo todo para velar por los derechos humanos. No lo sé. No soy abogado y no puedo hablar de eso. Tampoco soy político y nunca lo seré. Sólamente soy un ciudadano y tengo curiosidad por saber cómo acabará todo. Esperemos que sea bien. Hace unos días fui a la cárcel, vi a los presos e hice una conferencia. Estuve dos horas allí y fue un momento emocionante. Pude ver cómo de injusto es que estén allí por expresar su opinión", añadió.

"La democracia no es votar cada cuatro años y ya está. La democracia hay que cuidarla, hay que estar ahí cada día, ser activista y estar presente. Los gobernantes tienen que ser controlados. En parte, por los medios, sobre todo por los públicos porque son los más fuertes. También la gente debe ser consciente y controlarlo", desplegó ante su audiencia. Y se despidió aclarando que quiere que gane España en los torneos internacionales porque "tengo muchos amigos allí y mi conexión con ellos es más fuerte que con otras naciones. Hay jugadores con España de los que fui entrenador y quiero lo mejor para ellos". Nada más.

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