13 de noviembre de 2019, 0:41:36
Deportes

RESUMEN DE 2018


Luka Modric, River Plate y la Francia de Mbappè gobernaron el fútbol

Diego García

El Mundial ruso y la tercera Liga de Campeones consecutiva del Real Madrid y el 'Superclásico' más importante marcaron el curso. Por Diego G.


Este 2018 contuvo un Mundial de fútbol. Cada año en que se celebra una cita mundialista queda marcado de manera casi absoluta por este evento a la hora de esclarecer qué epidosios y nombres han recabado más focos. Por ende, los dos futbolistas más potentes de estos doces meses que ven su fin en estas semanas han acabado siendo Luka Modric y Kilyan Mbappé. Los dos ejercieron sus roles referenciales en Rusia y, además, desplegaron su clase por la competición de clubes más importante del planeta, si bien el galo sólo alcanzó a brillar en la fase de grupos.

Justo por esta última tesitura, influenciada por la lesión de Neymar que restó pegada al PSG en el cruce de octavos de final ante el Real Madrid -campeón a la postre del torneo, remarcando el dominio del fútbol europeo pautado por España, ya que la Europa League recayó en las vitrinas del Atlético-, el mediocentro merengue acaparó los premios individuales. El llamado 'Cruyff de los Balcanes' cosecharía en esta temporada memorable para su país el galardón al Mejor Jugador del Mundial, el premio The Best de la FIFA y el Balón de Oro. Un triplete colosal que pautó la cesión de espacio de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, tras una década de monopolio de la cima del balompié.

Modric resultaría tan trascendental en la 'Decimotercera' Copa de Europa del Madrid, ganada al Liverpool en Cardiff -doblete de Bale, con errores garrafales del meta Karius-, como en la aventura croata en el Mundial ruso, que les llevaría a un histórico subcampeonato. Su visión de juego, capacidad para dictar el tempo de los partidos, asistir a sus delanteros y romper líneas enamoró a propios y extraños, sobre todo por la consistencia y regularidad de su rendimiento. Sólo en la resaca veraniega bajaría el pistón este futbolista formado en plena guerra y que se vio obligado a esperar a sus últimos años para que sus vitrinas resplandezcan.

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Gracias a todo el Madridismo por darme tanto cariño desde que llegué hace 6 años. Este #BallonDOr también es vuestro. ¡HALA MADRID! ?????????

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Mucho más abierto tiene el horizonte Mbappè, simplemente por motivos biológicos. El delantero del PSG ganó el Mundial con 19 años, dejando en la retina una de las imágenes del torneo, cuando destrozó a toda la selección argentina con un puñado de slaloms uniformados como relámpagos. De su velocidad, agilidad, calidad definidora y rebeldía brotaría la euforia francesa, promocionada por el 4-2 asestado a Croacia en la final moscovita. El rocoso bloque diseñado por Didier Deschamps -defensivo y vertical, con Kante, Varane, Umtiti y Lloris como piedras angulares- cantó victoria con todo merecimiento. Antoine Griezmann ejercería como líder para que 'Les Bleus' se dejaran llevar por la exaltación de la alegría.

La condición de estrella en ciernes y sensación del curso dejada por Mbappè -premiado con el Trofeo Kopa al mejor sub'21 del mundo y que cerró el año con cuatro títulos con el PSG- eclipsó la discreta actuación con sus respectivas selecciones nacionales de Messi y Ronaldo. El argentino tuvo que volver a sufrir la crítica abrasiva y la comparación con Diego Armando Maradona al quedar la 'Albiceleste' eliminada en octavos -tras clasificarse con mucho sufrimiento para la cita y para esa ronda, con el azulgrana apagado-, mientras que el portugués estuvo muy alejado de su mejor versión salvo en el duelo inaugural ante una España impedida -cayó en octavos ante Rusia, después del despido de Julen Lopetegui a dos días del debut-.

Estos dos astros incluso fueron arrinconados en la esfera internacional por la irrupción de Mohammed Salah. El delantero egipcio, que se despidió del Mundial a las primeras de cambio, dirigió al Liverpool a la final de la Champions con actuaciones sensacionales. De hecho, derrumbaría al Manchester City en unos cuartos de final que asombraron al planeta -3-0 en Anfield y 1-2 en el Etihad- y apearon a la sorpredente Roma de su sueño en las semis -los italianos venían de remontar un 4-1 al Barça-. Pero la exhibición de la centella zurda -Bota de Oro de la Premier League con 32 dianas- no frutificaría en una celebración de su vestuario.

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Best of Pep Guardiola this season! #mancity

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Y es que a la derrota ante el Madrid -15 goles metió Ronaldo en Liga de Campeones antes de marcharse al Juventus- se uniría el monopolio de rango legendario que ejecutó en Inglaterra el escuadrón dirigido por Pep Guardiola. Los 'Citizens' se alzaron con el trofeo de la regularidad en las islas británicas con un racimo de récords. Se granjearon el prestigio de ser el primer equipo que llega a los 100 puntos en la historia de la Premier League, el de más victorias (32), más victorias fuera de casa (16), más victorias consecutivas (18), más goles (106), mayor gol-averaje (+79) y mayor diferencia de puntos sobre el segundo clasificado (19). La filosofía de toque del catalán, finalmente, ganaría también en la liga más seguida del mundo.

Ese torneo cerraría el año con dos noticias subrayadas. La primera, cronológicamente hablando, narró el fallecimiento del dueño del Leicester City, el tailandés Vichai Srivaddhanaprabha, como consecuencia del accidente sufrido cuando viajaba en su helicóptero para abdonar el King Power Stadium. El hombre que llevó a los 'Zorros' al chocante título liguero de 2017 se estrelló poco después de despegar desde el mismo césped de su estadio, después del empate ante el West Ham. Y, el segundo asunto, trata del despido de Jose Mourinho como técnico del United. El portugués fue expulsado de Old Trafford en diciembre, tras tener a su camarín sexto, a 19 puntos del puntero y a 11 puntos de la zona Champions. Con una fractura pública con integrantes pesados de su vestuario -sobre todo, con Paul Pogba-.

Asimismo, este año en el que el VAR -experimentado en años anteriores- se confirmó como un elemento indispensable del juego y nació la Liga de Naciones de la UEFA -como método clasificatorio para la Eurocopa venidera y de destierro de los amistosos intrascendentes-, los aficionados asistieron a la debacle de Alemania y de Brasil. Los germanos defendían el título mundialista en Rusia pero fueron eliminados en la primera fase y, cuatro meses después, descendieron a la segunda división de la Liga de las Naciones -tras perder por goleada ante Países Bajos-. Y los cariocas, por su parte, fueron borrados por Bélgica en cuartos de final del evento ruso, con Neymar desdibujado y convertido en carne de 'memes' -por su gesticulación-. Los belgas y los ingleses supusieron dos amaneceres ilusionantes.

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#ElMásGr4ndeDeLaHistoria

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La ampliación del monopolio de la Juventus en la Serie A -siete Scudetti seguidos, lo nunca visto, y récord de puntos en un inicio de temporada con Ronaldo en plantilla-, la reconquista de la Ligue 1 por parte del PSG de Emery (que ficharía por el Arsenal, club del que se fue Arsene Wenger después de dos décadas), el susurro de enmienda al monólogo del Bayern en la Bundesliga -seis campeonatos consecutivos- por parte del Borussia Dortmund de Paco Alcácer o el Mundial de Clubes madridista (tercero encadenado, hecho insólito) redondearían un ejercicio que disfrutaría de una de las cotas más altas conocidas por este deporte.

River Plate y Boca Juniors eliminaron a Gremio y Palmeiras en Brasil, respectivamente, para dibujar la primera final de la Copa Libertadores que enfrentaba a los dos gigantes argentinos. Un capítulo único por su particular naturaleza que quedó emborronado por una tormenta de agua -en la ida de la Bombonera- y de piedras -en el intento de vuelta, en el Monumental-. La violencia recalcó la realidad de la sociedad del oaís americano y descubrió al Bernabéu como sede de la gloria eterna abrazada por el club 'Millonario'. El 'Pity' Martínez y Juan Quintero inscribieron sus nombres en la memoria palpitante del balompié. Antes más de 350 millones de espectadores. Una guinda sin par al intenso cúmulo de meses de fútbol más vibrante que bello.

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