22 de agosto de 2019, 13:14:07
Sociedad

EL OBJETIVO DE LA COMISIÓN EUROPEA ES PREVENIR LAS INJERENCIAS RUSAS


Bruselas pone en marcha un drástico protocolo de medidas contra las 'fake news'

M. Jones

Los gigantes de internet deberán rendir cuentas sobre el control de noticias falsas a la UE desde enero.


La Unión Europea está decidida a blindarse contra las desinformación. Desde el seno de los organismo de la alianza continental se cree muy arriesgado no proteger a las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de injerencias externas, especialmente rusas. Se ha tomado nota de los graves problemas en este sentido causados en los intentos de desestabilización en los comicios presidenciales de Estados Unidos -que entregaron a Trump la Casa Blanca- y en el referéndum del 'Brexit'. Por ello, la Comisión Europea ha lanzado un paquete de medidas destinadas a combatir, con vehemencia, el apogeo de las 'fake news' que entrará en vigor desde este uno de enero.

El eurocomisario de Mercado Único Digital, Andrus Ansip, ha declarado lo siguiente: "La desinformación no es nueva. Ha sido un arma de influencia política durante muchos siglos. En este, lo que ha cambiado es la velocidad, la agresividad y facilidad con la que se esparce". Además, este responsable encargado de liderar el equipo de trabajo encargado de acometer esta complicada labor de protección ha señalado al Kremlin como "la principal fuente de desinformación" en la UE.

"Difundir bulos que incidan en el desarrollo democrático europeo forma parte de la doctrina militar de Rusia", que a través de esa "amenaza híbrida" busca "dividir y debilitar a Occidente", se afirma desde Bruselas. Y es que desde el lugar de toma de decisiones del organismo europeo se interpreta que las noticias falsas representan "uno de los principales desafíos de nuestros tiempos". Contrarrestarlas, prosigue el discurso de la CE, requiere de una estrategia que coordine los esfuerzos de las instituciones comunitarias, los Estados miembros y las grandes plataformas de internet.

El plan que han diseñado con el fin de dar batalla a este fenómeno global y nocivo pasa por la aplicación de un sistema de detección rápida de 'fake news'. Se trata de una herramienta que contará con 5 millones de euros y estará operativa el próximo mes de marzo, esto es, dos meses antes de los comicios de mayo que depararán la renovación la Eurocámara. La CE ha aclarado que "se centrará exclusivamente en los intentos coordinados por parte de agentes extranjeros de manipular el debate libre y abierto" en los procesos electorales. La idea es que los países de la UE actúen como una suerte de antenas locales del mecanismo concebido por Bruselas para identificar "amenazas en tiempo real".

Aunque Ansip admitió que "definitivamente, cinco millones no es suficiente" para resistir en este sentido, por ejemplo, a Rusia -que dedica anualmente unos 1.100 millones de euros a sus plataformas de propaganda y cuenta con una "factoría" de noticias falsas en San Petersburgo, nutrida por unos mil empleados-, recordó que la UE también dedica 61 millones de euros anuales a promover la educación informativa. Y, asimismo, ha planteado que se va a exigir a las grandes plataformas digitales como Google, Facebook, Twitter o Mozilla que presenten un "código de conducta" contra la desinformación.

Este texto deberá estar listo el enero venidero y está pensado para que se fomente la necesaria transparencia en la publicidad política y la inclusión de medidas concretas contra las cuentas falsas y los robots que difunden propaganda mediante mensajes automáticos en redes sociales, los llamados 'bots'. Y estos gigantes de internet habrán de hacer públicos, desde finales del primer mes de 2019, informes mensuales que deberán presentar a la Comisión Europea. Bruselas ya ha amenazado con aplicar medidas coercitivas si la autorregulación no funciona. Y, más allá, se está trabajando en la creación de una red europea de verificadores de datos ('fact checkers'), con 2,5 millones de euros.

Esta amalgama de vías de trabajo contra las noticias falsas supone la guinda de la estrategia nacida en 2015, cuando Bruselas alumbró la llamada East Stratcom Task Force. Esta iniciativa se gestó como una unidad del servicio de Acción Exterior de la Unión Europea (UE) especialmente dedicada a contrarrestar "la desinformación pro-Kremlin". Desde entonces se han detectado 4.500 casos de desinformación con acento ruso por el cauce de este mecanismo de seguimiento. Mas, la preocupación por el impacto de la desinformación se ha disparado a partir de la filtración de datos personales de millones de sus usuarios de internet a la consultora Cambridge Analytica, acusada de asumir un papel trascendental en la creación de opinión en las elecciones de Estados Unidos y en el 'Brexit.

El debate en torno a este intrincado problema, que ya ha visto a Alemania y a Francia legislar, no cuenta con una plasmación jurídica en el marco continental. La discusión gira en lo concerniente a si se debe actualizar la normativa europea y de qué manera, porque se entrecruzan en este horizonte conceptos como libertad de expresión, derecho a la información y censura. Con todo, la oficina de estadística comunitaria, Eurostat, ha realizado un estudio por el que se ha extraido que el 83 % de los ciudadanos europeos considera que las noticias falsas resultan una amenaza para la democracia.

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