19 de junio de 2019, 5:40:42
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UFC. Jon Jones, protegido de Dana White, reina con cuatro positivos por dopaje

M. Jones

Récord de precocidad ganadora y talendo tirado por la ventana ante una vida disoluta.


"Si vuelve a dar positivo yo mismo me mataré", declaró Dana White en esta semana. El dueño de la UFC y principal valedor Jon Jones comentó, aliviado, la resaca de la victoria del luchador estadounidense sobre Alexander Gustafsson con un tono humorístico que remarcaba la tensión pasada. Y es que hace exáctamente siete días se enterró una de las polémicas más gruesas que han perseguido a la compañía de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Desde que Khabib Nurmagomedov atacó al equipo de Conor McGregor en Las Vegas, claro.

En la madrugada española del 30 de diciembre, después de que Amanda Nunes gritara ser una de las mejores luchadoras de la historia tras noquear a Cris Cyborg, Jon 'Bones' Jones demostró que su categoría sigue vigente al vencer al sueco con todas las de la ley. No llegó el europeo a respirar competitividad más allá del segundo asalto, cuando el favorito revalidó su cinturón del peso semipesado al cazarle boca abajo en la lona. El KO por golpes, merecido, le vio volver a resplandecer. Clavando el ataúd de sus detractores.

Y es que a pesar de su marca (23–1–1), de ostentar el récord de precocidad en cuanto a proclamarse campeón en UFC -lo hizo con 23 años-, de defender tal estatus en ocho ocasiones -plusmarca de defensas en ese peso-, de sólo haber perdido por descalificación y de erigirse en el primer luchador de MMA en ser patrocinado por Nike a nivel global y que atrajo marcas al octágono como Gatorade, amén de portar su propia línea de calzado, está visto bajo sospecha. No obstante, se lo ha ganado a pulso.

Jones es un guerrero capaz de ganar con total facilidad a sus oponentes, como le pasó a Gustafsson. El sueco le planteó más problemas en su primer combate, en el 21 de septiembre de 2013. Entonces, en el UFC 165, el estadounidense compareció fuera de forma. Más tarde confesaría que en esa época no se tomaba en serio los entrenamientos y que era víctima de un ego que le hacía parecer, ante sus ojos, intocable. Dentro y fuera de la jaula. Estaba en la cima de su trayectoria. Con 26 años. Hasta esa fecha, su hoja de servicios extradeportiva únicamente reflejaba que había sido arrestado por conducir borracho.

Mas, lo venidero nutriría a aquellos teóricos que mantienen que Dana White le da un trato especial por haber sido un bombazo comercial. A finales de 2014 dio positivo en un control al serle encontrado un metabolito de cocaína. Competiría a pesar de ello el 3 de enero ante Daniel Cormier, otra leyenda del peso, y se reivindicó como el único que había logrado derrribar a ese contundente contrincante -luchador del año en 2018-. Pero en abril de esa misma temporada fue despojado de su cinturón y le fue cancelada una pelea por haber protagonizado un accidente de tráfico tras el que huyó del lugar.

El relato de su biografía le contempla esperando para la aclamada revancha ante Cormier en la vuelta de su inhabilitación -abril de 2016-. Pero su rival se lesionó y fue reemplazado. En julio de ese año Jones volvía a intentar enfrentarse a 'DC', mas esta vez fallaría él mismo: volvió a dar positivo por dopaje, dos días antes del UFC 200, dejando en la cuneta al considerado como el evento más grande de la compañía hasta esa fecha. Retomaría la actividad en julio de 2017 y, finalmente, se midió a Cormier de nuevo. Le ganó, subrayando su calidad, pero en agosto la USADA -agencia estadounidense de lucha contra el dopaje- anunciò el enésimo positivo -por Turinabol-.

Y el foco del repaso se instala, en esta altura, en diciembre de 2018. En ese mes estaba prevista la vuelta de Jones, en una pelea ante Gustafsson sita en Las Vegas. Y el 23 de diciembre, a días del evento, se anunciaba el cataclismo: Jon 'Bones' Jones daba positivo en un control. Otra vez por Turinabol. La Comisión Atlética de Nevada emitió una nota en la que se comunicaba el resultado del control efecuado a comienzos de dicho mes. Se había localizado la misma sustancia que le había deparado una suspensión de 15 meses.

La UFC saltó sobre el estupor colectivo y la chanza de Cormier y se movió con celeridad. Trasladó el UFC 232 de Las Vegas a Los Ángeles, porque Jones tiene licencia en la Comisión Atlética del Estado de California. White y Jeff Novitzky, vicepresidente de salud y rendimiento de atletas del UFC comparecieron para restar peso al positivo. El examen deparó un picogramo de Turinabol, expusieron. “Un picogramo es un trillón de gramo. Si pones un grano de sal en la mesa y lo divides en 50 millones de piezas, un picogramo es una de esas piezas de ese gramo de sal. Es una cantidad bastante pequeña, remanente y no proveniente de una nueva ingestión”, desglosó Novitzky.

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“No ha habido violación del programa antidopaje. USADA lo analizó completamente. Utilizaron a expertos externos de todo el mundo y determinaron que esto no era una re-ingestión de la sustancia y es una muy, muy pequeña cantidad que no proporciona ninguna mejora en el rendimiento", añadieron los encargados de justificar que no iban a sacar a Jones del evento después de verse obligados a cancelar una veladaen finales de 2018 por falta de lucha principal.

Finalmente, Jones revalidaría su cinturón en el californiano Forum de Inglewood. Pero la vorágine de ataques a la UFC y la USADA -incluso Lance Armstrong se dejó caer- restallaría. El sospechoso campeón declaró antes de la pelea esto: "Estoy concentrado en mi objetivo. Me he sometido gustosamente a cada control de la USADA y han confirmado que soy un atleta limpio. Agradezco a California por ahcer lo correcto y apoyarme en este proceso". En las redes sociales publicó ese mensaje: "No podéis doblegarme, no podéis romperme. #Campeón2018". Al tiempo, Gustafsson pregonaba estar "capacitado para vencer a un Jones en esteroides".

Apagado el fuego y drama previos, el talentoso peleador, que había manifestado haber repensado su existencia y abandonado los malos hábitos en el periodo de su última suspensión, parece determinado a ampliar su legado deportivo y no sus hojas oscuras. "En el pasado luchaba, ganaba, y luego me dedicaba a fiestas u otras tonterías. Este 2019 voy a defender mi cinturón de UFC tres veces, quiero demostrar que soy el mejor peso semipesado del mundo. Quiero hacerlo, porque es lo que dicta mi pasión y los fanáticos también lo que han pedido. El 'Rey' ha regresado, nadie de la división la tendrá fácil ahora que ya volví: misma corona, mismo reinado, nueva cara y más dolor que infligir", ha sentenciado. Dana White reza por ello.

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