10 de diciembre de 2019, 18:20:36
Deportes

BALONMANO


Mundial. El colosal Mikkel Hansen lleva a Dinamarca a la final ante Noruega

EL IMPARCIAL

Los daneses eliminaron a Francia y los escandinavos rompieron el sueño alemán.


Francia no tuvo uno de los mejores días etse viernes de semifinales del Mundial de balonmano ante Dinamarca. En primer lugar, porque se toparon con una de las mejores versiones de uno de esos jugadores distinguidos, de rango histórico. Mikkel Hansen se erigió como el patrón estelar de la tarde, anotando doce goles y suponiendo una amenaza latente que condenaría a las dudas y a la inconsistencia a la zaga francesa. El resultado final, 38-30, sería descriptivo del mal sufrido por la ganadora de los dos últimas citas mundialistas.

El otro puñado de factores que le jugaron en contra al combinado dirigido por Didier Dinart es la ausencia del muro característico de la Francia dominadora, tanto en lo concerniente a los jugadores de campo como en el relativo al portero. Al final del primer tiempo ya habían concedido 21 goles, una cifra que dispararía sus grietas psicológicas, pues hace un año perdieron el bronce del Europeo de Croacia ante los daneses, habiendo encajado 29 goles al descanso.

Los arqueros Vincent Gerard y Ciryl Dumoulin no constituyeron filtro alguno y en los 30 minutos iniciales lo pasarían tan mal, padecerçian tanta impotencia, como la línea de cierre de una selección francesa incapacitada para coordinarse ante la decisión fulgurante de los potentes atacantes daneses. Y, calro, en esa herida urgó una y otra vez un Mikkel Hansen que se destapó irrefrenable, recordando a aquel peón imperial que fue nombrado MVP del planeta. Se iría a vestuarios con una cosecha de siete dianas.

Las exclusiones sufridas tampoco ayudaron al seleccionado galo. Ni mucho menos. De las ausencias de algunos de sus obreros principales, que sólo empunando o agarrando se daban maña para trompicar el paso contrincante, se dispararía la condena prematura para una de las favoritas que en esta fecha se mostró vulnerable. Más de lo que cabría esperar, aunque ya había susurrado algo de su falibilidad en cuanto a cohesión en la rondas precedentes. La maniobra de jugar sin portero para equilibrar la inferioridad numérica coyuntural confluiría en impías penalizaciones danesas a portería vacía.

Incluso el guardameta Niklas Landin pudo darse el gusto de rubricar un gol desde su arco, con el que se confirmaba la distancia entre los dos equipos (13-8). En ese punto faltaban 10 minutos para el entretiempo y en la recta final del primer acto los galos acertaron a sacar la cabeza y salir a flote en ataque, superando la soledad del central Kentin Mahe. Aún así, no valdría para contener el vendaval, pues no achicaban como exigía el lance y por ahí se desangrarían. Y un cañonazo de Hansen envió a vestuarios a todos con un descriptivo 21-15.

Le urgía a Francia un chispazo, una convulsión. Los seis goles de distancia se antojaban complicados de remontar si no aceleraban desde el arranque de la reanudación, mas no sólo no descubrieron la anhelada defensa coordinada y firme, sino que el movimiento de subida de líneas depararía un aumento de la herida. Dinamarca había estudiado muy bien cómo abrasar las debilidades azules y no frenarían. Ni la inyección a la dinámica de Nikola Karabatic, que no había jugado ni un solo segundo en la primera mitad, modificaría el devenir. Lesionado en los tres meses pasados, el astro francés sería transparente. Todo lo contrario que Hansen, sobresaliente como distribuidor y finalizador.

En conclusión, el patrón del partido haría resplandecer también a Rasmus Lauge y Morten Olsen. Y los daneses darían el golpe de gracia al endosar un parcial que dejaba el resultado en un 32-22 definitivo, en la mitad de la segunda parte. En esa altura, los rojos empezaron a relajarse y apareció su porterto suplente Janick Green para redondear la negación de la sonrisa francesa. Sus paradas zanjaron la cuestión y ni el maquillaje de la estadística tocaría realidad en la debacle del seleccionado de Dinart. El Barclaycard Arena de Hamburgo visualizó al principal candidato al título, una Dinamarca contundente.


- Ficha técnica:

38 - Dinamarca: Niklas Landin (2); Svan (4), Mensah (-), Mollgaard (-), Zachariassen (5), Lauge (6) y Magnus Landin (3) -equipo inicial- Green (ps), Mortensen (-), Markussen (-), Henrik Toft (1), Mikkel Hansen (12, 4p), Olsen (5), Johan Hansen (-), Oris (-) y Hald (-)

30 - Francia: Gerard; Porte (-), Mem (1), Mahe (8, 2p), N'Guessan (4), Guigou (1p) y Fabregas (3) -equipo inicial- Dumoulin (ps), Remili (2), Lagarde (3), Richardson (6, 2p), Nikola Karabatic (-), Grebille (-), Abalo (1), Luka Karabatic (1) y Dipanda (-)

Marcador cada cinco minutos: 4-3, 6-4, 9-5, 13-9, 18-13 y 21-15 (Descanso) 24-18, 27-19, 31-22, 33-26, 35-28 y 38-30 (Final)

Árbitros: Gubica y Milosevic (CRO). Excluyeron por dos minutos a Zachariassen, Mollgaard (2) por Dinamarca; y a Fabregas, N'Guessan, Nikola Karabatic y Luka Karabatic por Francia.

Incidencias: Primera semifinal del Mundial de balonmano de Alemania y Dinamarca disputado en el Barclaycard Arena de Hamburgo ante unos 12.500 espectadores.

Noruega repite final mundialista al descomponer al anfitrión de la lucha por el oro


Con la primera anfitriona del Mundial clasificada para la final Alemania, la otra organizadora, se medía a Noruega. Con el país germano verdaderamente implicado en la voluntad de éxito en este evento los pupilos de Christian Prokop fueron suprimidos con severidad por unos nórdicos sencillamente mejores. Cayeron los teutones por 25-31, incapaces de contener a Sander Sagosen, perla que está llamada a convertirse en referencial en el balonmano internacional. El sistema de Christian Berge empujó a los locales a pelear por el bronce y metió a su equipo en la segunda final mundialista consecutiva.

El plan de ruta de los alemanes pasaba por conducir la trama hacia un pelaje anatómico en el que mandaran las defensas y el rigor táctico. Y los noruegos, versátiles, no eludieron ese dictado, impulsadon una capacidad de sufrimiento replegado sensacional. La presión poco a poco se desnudaría como un hándicap para un bloque germano que dejaría de resultar granítico con el paso de los minutos. La dureza de los anfitriones terminaría por reclamar protagonismo en sus labores de clausura. Y los colegiados les castigaron temprano con las exclusiones a dos hombres en los quince minutos iniciales.

Ante ese paisaje, Noruega afiló el colmillo en superioridad numérica. En estos combates los errores se pagan caro y la ansiedad teutona les ocasionaría un 7-9 preocupante. Había amanecido el excepcional Magnus Rod, autor de cinco tantos en el primer acto. Este puñal de 21 años supo gestionar la atención aglutinada por el central Sander Sagosen -que pasó a ejercer el rol de asistente- y mostró al planeta su talento incipiente. Ese que llenó de seguridad a la una faceta defensiva nórdica que amarraría con creces a los solitarios Fabian Bohm o Fabian Wiede.

Pasada la frontera de los 25 minutos los noruegos mandaban por 10-13, sobrios, remarcando su condición de vigente subcampeón del mundo. Christian Berge aplicaría el oficio de su rotación para mantener la ventaja al descanso (12-14), salvando la explosión global de exclusiones que mermó a ambos escuadrones en la recta final antes del intermedio. Y Alemania no bajó sus revoluciones, recogiendo por ello una precoz exclusión de Jannick Kohlbacher en la reanudación. En esa jugada también pudo ser sancionado Uwe Gensheimer. La psicología daba la razón a unos visitantes que labraron una escapada de cuatro goles en esa superioridad numérica (15-19). El pivote Bjarte Myrhol participó activamente en este ganchó a los germanos.

Hasta que irrumpiera como estelar el virtuoso central Sagosen. Tomó las riendas y ofreció al contrariado respetable una exhibición de cómo jugar con el pivote. Todo ello aderezado con tres latigazos que apocarían aún más a la anhelada defensa fuerte alemana. Y en ese collage de extraordinarias posibilidades también griatab un espacio el latente Magnus Rod. Lo hizo con un lanzamiento atronador que permitiría a los nórdicos arribar a los ocho minutos postreros con cuatro goles de ventaja (22-26).

La contrarreloj a la que se vio abocado un seleccionado teutón sin asideros para empatar el nivel de clase y rigor ajenos habría de desarrollarse sin su pilar defensivo, el pivote Hendrik Pekeler -eliminado de la pista a los 43 minutos por tres exclusiones-. Los 12.000 espectadores que abarrotaban el pabellón empujarían al extremo y su equipo evidenció orgullo y garra para pegarse en el marcador por medio de Fabian Bohm. Ese trabajoso avance deparó un 25-27 a tres minutos para el desenlace. Y en ese oasis para la ilusión local asumiría la responsabilidad del matarife el mencionado Sander Sagosen. Para aclarar terminos y deprimir al país enfervorecido por el balonmano en estas semanas.


- Ficha técnica:

25 - Alemania: Wolff; Groetzki (2), Wiede (5), Drux (1), Fath (-), Gensheimer (7, 4p) y Pekeler (1) -equipo inicial- Heinevetter (ps), Lemke (-), Wiencek (-), Suton (1), Weindhold (-), Hafner (-), Musche (1p), Bohm (6) y Kohlbacher (1)

31 - Noruega: Bergerud; Bjornsen (3), Rod (7), Gullerud (1), O'Sullivan (1), Sagosen (6) y Jondal (4, 3p) -equipo inicial- Christensen (ps), Myrhol (6), Jakobsen (-), Overby (-), Johannessen (2), Tangen (1), Reinkind (-), Blonz (-) y Hansen (-)

Marcador cada cinco minutos: 3-1, 3-4, 6-5, 7-9, 10-12 y 12-14 (Descanso) 15-17, 17-21, 20-23, 22-25, 23-27 y 25-31 (Final)

Árbitros: Horacek y Novotny (CZE). Expulsaron por tres exclusiones al jugador de Alemania Hendrik Pekeler (m.43). Además excluyeron por dos minutos a Drux, Kohlbacher (2) y Gensheimer por Alemania; y a Hansen, Overby y Gullerud por Noruega.

Incidencias: Primera semifinal del Mundial de balonmano de Alemania y Dinamarca disputado en el Barclaycard Arena de Hamburgo ante unos 12.500 espectadores.

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