25 de marzo de 2019, 6:27:30
Deportes

MMA


UFC. Oficial: Nevada impone una dura sanción a McGregor y Khabib

M. Jones

Los dos púgiles han sido inhabilitados por los incidentes posteriores a la pelea que desarrollaron en Las Vegas. Aunque han eludido la sanción de por vida.


El 6 de octubre de 2018 la UFC tocó techo. La pelea entre Conor McGregor y Khabib Nurmagomedov se salió de madre en lo relativo a la atención generada y al monto recaudado en el pago por visión. La barbaridad monetaria, nunca vista en la compañía de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), supuso un antes y un después para la empresa que dirige y ha impulsado desde la nada Dana White. El problema es que el ruso, después de haber apabullado al irlandés, saltó la jaula del octágono y empezó una algarada que aterrorizó a los presentes en el T-Mobile de Las Vegas.

Esa explosión violenta supuso la consecuencia explícita del modelo de calentamiento de la pelea que lleva a cabo la UFC, una acumulación de faltas de respeto y desafíos que protagonizan los meses previos al evento. En este caso, la dimensión de la cita alcanzó el rango histórico también por la rivalidad y animadversión pública que se vinieron profesando McGregor y Nurmagomedov. Lo que no tenía previsto White ni la Comisión Atlética de Nevada era que el daguestaní no comprendiera los límites de la profesionalidad.

En su salida de tono se cruzó un claro motivo: el irlandés insultó a su padre, a su país y a su religión de forma sistemática. Llamó a Khabib terrorista por profesar el islamismo yrelacionó a su progenitor con un mafioso ruso. Esa línea cruzada por el isleño sobrepasó la capacidad de aguante de un luchador invicto, que prefirió guardar la compostura en la escenificación de las ruedas de prensa y guardarlo todo para el octágono. Por eso, cuando Conor le gritó que "son sólo negocios" mientras le estaba propinando una lección en la jaula, Nurmagomedov hizo oidos sordos. Tenía clara su venganza. Tras hacer 'tapear' a su oponente iría a por la cuadrilla del irlandés.

Ver esta publicación en Instagram

“Champions aren’t made in the gym. Champions are made from something they have deep inside them. A desire. A dream. A vision.” - Muhammed Ali.

Una publicación compartida de Conor McGregor Official (@thenotoriousmma) el

Los diferentes planos de desafío que manejaron los dos luchadores, en clara distancia cultural e incomprensión mutua, representaron el detonante principal de lo acontecido. Pero había mucho más en la intrahistoria. Porque el daguestaní era aficionado del irlándes en sus inicios en la UFC. ¿Cómo pasó de seguir a McGregor a acabar pateando a uno de sus amigos tras defender su cinturón de campeón del peso ligero? Pues porque se amontonarían situaciones lamentables.

Para detectar la primera de ellas hay que remontarse a diciembre de 2017, cuando Artem Lobov, mano derecha de McGregor, viajó a Moscú con Peter Queally -compañero del equipo correspondiente al gimnasio en el que entrena 'The Notorious'- y acabaron saliendo con los también luchadores de la UFC Ali Bagautinov y Rasul Mirzaev. Al parecer, la diversión acabaría cuando se cruzaron con amigos de Khabib en el local. El relato cuenta que la pelea pudo haber finalizado con un disparo.

Lovov declaró a los agentes policiales lo siguiente: "Rápidamente detuvimos la escalada del incidente y todos seguimos con nuestra noche. Sin embargo, más tarde me informaron que Rasul fue al baño y uno de esos hombres le dio un puñetazo en la parte posterior de la cabeza, comenzó a defenderse, pero todo fue disuelto por la seguridad". Mirzaev rebibió un impacto de bala y golpeado hasta el borde de la muerte quince días más tarde. Las pericias entendieron que este incidente estaba relacionado con los individuos acólitos de Khabib que participaron en la reyerta del local nocturno. Una venganza en toda regla, según la versión oficial.

Ver esta publicación en Instagram

You will live with this shame all your life, bi... Ты будешь жить с этим позором всю свою жизнь, с.... #tapmachine #mactaper

Una publicación compartida de Khabib Nurmagomedov (@khabib_nurmagomedov) el

Desde entonces, la atmósfera de respeto entre los dos astros se enrareció. Y la temperatura subiría cuando Conor irrumpió en la conferencia de prensa del UFC 223 con la idea de agredir a Khabib, que estaba allí porque competiría en ese evento. El irlándés, y su pandilla, impotentes por no acceder al recinto, persiguieron al autobús de los luchadores y la emprendieron a golpes, lanzando una valla, un carrito y un cubo de basura contra el vehículo. Ocurrió todo en Nueva York, ciudad en la que el irlandés fue procesado por ello. El ruso no perdonaría esa afrenta extradeportiva.

"No entiendo cómo algunos pueden hablar sobre lo que hice tras el final de la pelea. Antes, McGregor había hablado sobre mi religión, sobre mi país y sobre mi padre. Vino a Brooklyn y casi mata a un par de personas. ¿Qué hay de esta mierda? ¿Por qué tienen que hablar sobre lo que hice yo hoy? No lo entiendo. Este deporte tiene que ver con el respeto y no con los comentarios basura. Yo quiero que siga siendo así y no centrarlo en hablar sobre religión o nacionalidades", arguyó tras batir a Conor en el octágono y agredir a su equipo en Las Vegas. Con los focos del mundo apuntándoles.

Mas, todavía faltaba un ingrediente para que la detonación se tornara real. Falta el personaje conocido como Dillon Danis, compañero de equipo de McGregor desde 2015, especialista en Jiu-Jitsu y uno de los preparadores del irlandés para la pelea del UFC 229. Los testigos de la pelea aseguran que este luchador, conocido como 'The Boss', estuvo insultando a Khabib desde la esquina del equipo del isleño durante todo el combate. De manera que el daguestaní le escuchó los esputos y acabó perdiendo el control, dirigendo su ataque hacia Danis.

Ver esta publicación en Instagram

Разбудите меня, когда все это закончится. Wake me up, when it's all over.

Una publicación compartida de Khabib Nurmagomedov (@khabib_nurmagomedov) el

Pues bien, este martes la Comisión Atlética de Nevada ha dictado sentencia sobre todos estos hechos. Y lo ha hecho con dureza. Khabib ha sido sancionado con una multa de medio millón de dólares y nueve meses de inhabilitación, amén de verse obligado a participar en una campaña anti-bullying -si quiere volver a competir en Las Vegas en seis meses-. McGregor, por su parte, ha sido inhabilitado por seis meses y deberá abonar 50.000 dólares.

Niguno de los dos aceptó acudir a testificar, pero los miembros del jurado escudriñaron las imágenes de la retransmisión televisiva del UFC 229 para determinar el alcance de las sanciones. Ese estudio provocó que también salpicara su decisión a amigos y compañeros de ambos luchadores. Por parte del ruso, Abubakar Nurmagomedov, primo de Khabib, y Zubaira Tukhugov deberán pagar 25.000 dólares y quedan inhabilitados por un año. Y el mencionado Danis, que compite en Bellator, también sufrirá el dictamen de la comisión, aunque no se ha resuelto todavía su caso.

Ahora que se conoce la esperada decisión, Nurmagomedov ha de decir qué hacer, ya que amenazó a Dana White con no volver a competir para la UFC si Tukhugov y Abubakar eran sancionados. Ambos saltaron al octágono y agredieron a McGregor. Estas son las palabras que ha reiterado el ruso en todo este tiempo: "Si deciden despedirlo, debes saber que también me iré. Nunca abandonamos a nuestros hermanos en Rusia, e iré hasta el final por él. Hemos defendido nuestro honor y eso es lo más importante. Tenemos la intención de llegar hasta el final". La pelota está en el tejado de White, a la espera de la reacciones de los astros que han disparado los beneficios de su compañía en 2018.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es