14 de octubre de 2019, 1:37:27
Editorial

EDITORIAL


España, por fin, reconoce a Guaidó



Pedro Sánchez ha anunciado que, por fin, España reconoce formalmente a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Al presidente del Gobierno le ha costado tomar esa decisión por el riesgo de irritar a Podemos y, quizás, porque a él tampoco le disgustan los dictadores chavistas y castristas. El comunismo es su aliado. Por eso, se inventó lo del ridículo ultimátum de 8 días: para ganar tiempo y no comprometerse demasiado. Pero las presiones de Borrell, de Macron y de Merkel no le dejaban otra salida. Al final, es una buena noticia que España se haya situado al lado del mundo democrático que exige que Maduro se vaya y se celebren unas elecciones democráticas y libres.

Es verdad, que el sátrapa venezolano se encuentra aislado, empieza a tener fisuras hasta en el Ejército y millones de ciudadanos se han echado a la calle con valentía para clamar por el fin de la dictadura chavista. Por primera vez, Maduro se encuentra arrinconado ante la avalancha de frentes diplomáticos, económicos y políticos que le golpean. Esa debilidad, al menos, se ha notado al reducir drásticamente la represión. Tiene miedo de provocar más denuncias internacionales. Durante las últimas multitudinarias manifestaciones de la oposición no se han producido incidentes. Ni siquiera los paramilitares chavistas se han asomado. Incluso, muchos policías compadreaban con los manifestantes.

El mundo democrático, con Estados Unidos y la UE a la cabeza, tiene que aprovechar este momento de debilidad del régimen comunista para lograr que se vaya Maduro y que se celebren elecciones democráticas y libres sin derramamiento de sangre. Las balandronadas de Trump amenazando con invadir Venezuela con el Ejército norteamericano resultan una insensatez y benefician a la propaganda chavista. Hay que evitar la guerra.

De momento, no va a ser fácil que Maduro se rinda. Si la presión internacional no consigue desmontarle del poder, si el régimen chavista aguanta esta embestida, la dictadura se hará fuerte y volverá la represión. No es momento de declaraciones, si no de hechos. Estados Unidos, la UE y todos los países democráticos que exigen el fin de la dictadura venezolana tienen que actuar con inteligencia y energía para lograr la salida de Maduro. Y sin guerras.

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