17 de junio de 2019, 18:43:09
Deportes

JORNADA 23


El Real Madrid tumba al Atlético y se engancha a la Liga |1-3

Diego García

Victoria imponente del equipo de Solari, que fue más consistente que su rival (1-3). Por Diego García. Estadio Metropolitano


Atlético y Real Madrid comparecieron este sábado en el Metropolitano para activar otro capítulo de la interesante rivalidad que vienen manteniendo desde hace más de un lustro. El arribo de Diego Pablo Simeone cambió la relación de fuerzas y anímica entre los dos colosos capitalinos y no ha vuelto a ser modificada. Los antecedentes, comprimidos y elitistas, han generado una montonera de cuentas pendientes que venían a atravesarse con la urgencia por seguir la estela del Barcelona en Liga. La brecha de seis y ocho puntos cimentada por Lionel Messi y compañía dejaba poco margen de maniobra a los estandartes del balompié madrileño. Y, por si fuera poco, todo ello estaba aderezado por el hacinamiento de partidos de febrero.

El 'Cholo' leyó la necesidad de repartir algo de descanso de salida y dejó en el banco a Rodrigo y Vitolo. Implementaría la versión de circunstancias del 4-4-2 que contempla a Morata y a Griezmann como puntas, a Thomas y Saúl en la labor de anclas y a Lemar y Correa como piezas desequilibrantes. Lucas Hernández volvería a ganar la partida a Filipe en un once que no contaría con Koke pero sí con Godín. Arias, Giménez y Oblak redondearían un sistema ya solidificado en su presupuesto defensivo, aunque algo falto de cosecha ofensiva. El ardor, el rigor táctico y la conducción a la exigencia física supondrían las herramientas sobre las que los rojiblancos tratarían de dañar a su antagonista, doliente tras pérdida. Kalinic y el canterano Mollejo aguardarían turno.

Santiago Solari, por su parte, no atendió demasiado al contexto. Quiso aprovechar el ascenso de confianza logrado en el Camp Nou -el pasado miércoles- y no miró a la cercanía de la ida de los octavos de final de Champions -el miércoles venidero, en Amsterdam-. Apostó todo a este evento, reproduciendo una nómina y dibujo similares a las que le han llevado a encadenar cinco victorias y un empate en los seis duelos previos. Vinicius sentó a Bale, como acompañante de Benzema -ante los problemas del galés para desbordar en estático-, mientras que la alianza Carvajal-Lucas Vázquez se mantendría para preponderar el equilibrio. Reguilón dejó en la estacada a Marcelo y Modric, Kroos y Casemiro sudarían en la medular. Courtois saltaría al verde en un enfrentamiento de arqueros excelsos, flanqueado por Ramos y Varane. La mezcla entre el dominio preciso del cuero y la vertiente al espacio figuraban en el libreto visitante. Con Isco lesionado y Asensio, Ceballos y Mariano en la recámara.

El minuto de silencio guardado en tributo a Isacio Calleja, leyenda colchonera fallecida recientemente, constituiría el solitario oasis de calma en la inicial guerra de guerrillas desatada. Presionaba muy arriba un Atlético con voluntad jerárquica y de marcar territorio. Así, con las líneas muy adelantadas, apocaron a un bloque rival que no acertaría en ese tramo más que a atrincherarse. La hiperactividad de los locales ahogaba la querencia por el control de un conjunto merengue incapaz de bajar el tempo por medio de la asociación. Le tocaba mostrar capacidad de sufrimiento al tiempo que Griezmann avisaba con una doble pared con Lemar y zurdazo débil -minuto 3- y Thomas daba continuidad a la abrasión con un remate al cielo desde dentro del área -minuto 10-.

La primera circulación sostenida de los visitantes se elaboraría en el 12 de juego, concluyendo en una apertura de Benzema para el centro lateral de Carvajal y el testarazo demasiado angulado de Modric. Y de la mano del croata y de Kroos, con bajadas inteligentes de Benzema, iría arrancando oxígeno y metros el vigente campeón de Europa. No sólo eso, en su segundo córner, el mediocentro alemán lanzó una parábola que fue cuerpeada por Ramos, dejando la redonda en franquía para la volea a la red de Casemiro, sin marca y desde el segundo poste -mimuto 17-. El compromiso colectivo, y poco más, haría brotar el zarpazo del tercer clasificado.

Dio un paso al frente el ambicioso escuadrón atlético, ofreciendo espacios para correr en transición a sus contrincantes. Y un pase aterciopelado de Vinicius hacia la incorporación de Lucas Vázquez, con derechazo fuera de tino del gallego -minuto 21-, constató la amenaza a la que se constreñían los rojiblancos si su iniciativa no se alineaba con precisión. Una duda en el despeje de Thomas, en otra contra madridista, subrayaría la sobrevenida mayor comodidad de los entrenados por Solari. Habían escapado a la soga del prólogo con un tanto en su mochila y la opción de correr, lo que más les complace desde que Mourinho diseñara la plantilla en 2010.


En cambio, un error individual y la posterior cobertura deficiente les condenaría. Falló Vinicius una recepción en la medular que patrocinó el relámpago prendido por Correa y definido por Griezmann para el 1-1 -minuto 28-. El cuero se coló entre las piernas de Courtois y el VAR no entendió que hubiera falta previa sobre el carioca ni fuera de juego en la asistencia. Sobrevivieron los locales al respingo ajeno con su proverbial astucia para sangrar los errores. Y el propio Correa, de inmediato, afianzó la reacción energética con un derechazo por encima del larguero. Pasada de la media hora se susurraba el reinicio de las sensaciones, con los colchoneros cerrando en campo oponente, forzando al encierro a su némesis. Sin embargo, de esa segunda oleada no extraerían más que un testarazo de Griezmann -acción de pizarra-, ya que los norteños pudieron protegerse con el balón y anestesiar el ritmo hasta el entretiempo.

Un centro de Carvajal, tan preponderante como Lucas Vázquez, fue conectado por Kroos hacia los guantes de Oblak -minuto 36-, traduciendo la percepción en realidad. El mando atlético se había diluido, dando entrada al centrocampismo global con el que se pronosticaba el camino a vestuarios. Pero la valentía táctica de Simeone, más de lo acostumbrado en los primeros actos, mutaría en un contratiempo cuando una recuperación de la zaga merengue puso en vuelo a Vinicius. El brasileño, desacertado en la concreción, esta vez desbordó a Giménez, que acabaría haciéndole penalti sobre la línea de fondo -según el VAR-. Sergio Ramos asumió la responsabilidad y envió el duelo a la reanudación con 1-2 -minuto 43-. En un derbi -el tercero post Cristiano Ronaldo- tan peleado como es norma y más abierto a la ofensiva y polémico de lo habitual.

Había adolecido el bloque de Simeone de fluidez en la mediapunta. Lemar, Saúl y Morata yacían descontextualizados y Griezmann y Correa viajaban como propietarios exclusivos de esa jurisdicción tan necesaria para que fructificase la filosofía local. Por ello, ordenó el argentino más unión de líneas en fase ofensiva y esa directriz devino en un pase del ganador del Mundial ruso hacia el zurdazo al lateral de la red de Morata a lasprimeras de cambio -minuto 47-. Y amaneció el segundo tiempo sin un patrón nítido. Ni territorial en lo relativo a la iniciativa. Lo que quedó claro es la negativa madridista a volver a la reclusión. Una volea a las nubes de Vázquez respondía en el 51, en un saque de esquina. Y Antoine replicaría con un chut pegado al poste -minuto 53-.

Un intercambio de imprecisiones, en el que le costaba llegar a las ayudas a los locales y que sería fracturado por un pelotazo de Giménez que Morata agudizó con una vaselina de seda. El VAR congelaría a la tribuna al señalar fuera de juego. Aunque sin consecuencias, los rojiblancos sacaban las garras y recordaban las costuras de a línea defensiva en ventaja. Solari inyectaría en la incierta dinámica a Bale -por un Vinicius ciertamente superado-, a pesar de dominio creciente de la posesión de su bancada, el 'Cholo' haría lo propio eligiendo a Vitolo y Rodri, para aumentar su ratio de regate y la certidumbre combinativa -desterró a un Lemar intrascendente y a un Correa en declive-, y el tenso decantar del minutaje sólo acogería el intento de Giménez -estirada de Courtois, en el 60- antes del cuarto de hora postrero.

Quemaría las naves del ganador de la Supercopa de Europa, relegando a Morata -gris- para regalar la alternativa a Kalinic. Un cabezazo elevado de Benzema, a centro de la sempiterna banda diestra, daba testimonio del crecimiento gobernador del Madrid, una evolución que sacó de vatios a los locales, impotentes para ejecutar una presión efectiva. Se rompería la cohesión de sus líneas, cuando habían quedado en tierra de nadie -sin iniciativa ni capacidad para robar rápido, y Modric sentenció el reparto de puntos. El croata condujo en un ecuador del terreno liberado para emitir un pase quirúrgico con el que invitó a Bale a lucirse. El galés corrió, alejó a ls zagueros y ensambló un zurdazo raso y cruzado imperial -minuto 73-. Para el 1-3.

El desenlace desnudaría los endémicos problemas de Thomas como constructor de fútbol -acabaría expulsado, síntoma de su naufragio y del de su técnico en este atardecer-, amén de contrastar que si todos los peones merengues abonan su calidad con concentración y actitud, la delegación de Concha Espina sube los enteros de sus respectivas candidaturas. Solari alimentó su legitimidad por segundo examen concatenado, doblegando a Simeone para ascender al segundo pedaño liguero. Antes del 90 comparecerían Ceballos -por un consistente Kroos- y Mariano -por un Benzema oscuro-. Y los minutos de la basura en que fue convertido el último estertor del derbi no pasarían de la guinda controladora de los vencedores.

- Ficha técnica:

1 - Atlético de Madrid: Oblak; Arias, Giménez, Godín, Lucas; Correa (Rodrigo, m. 65), Thomas, Saúl, Lemar (Vitolo, m. 60); Morata (Kalinic, m. 70) y Griezmann.

3 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Reguilón; Modric, Casemiro, Kroos (Ceballos, m. 84); Lucas Vázquez, Benzema y Vinicius (Bale, m. 57).

Goles: 0-1, m. 16: Casemiro. 1-1, m. 25: Griezmann. 1-2, m. 42: Sergio Ramos, de penalti. 1-3, m. 74: Bale.

Árbitro: Estrada Fernández (C. Catalán). Expulsó por doble amarilla a Thomas, del Atlético (m. 61 y 80). Amonestó a los locales Griezmann (m. 24), Giménez (m. 39), Lucas (m. 58), Morata (m. 69) y Saúl (m. 72) y a los visitantes Lucas Vázquez (m. 22), Reguilón (m. 64) y Modric (m. 66).

Incidencias: partido de la trigésima tercera jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 68.000 espectadores.

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