18 de octubre de 2019, 17:54:38
Nacional

JUICIO DEL PROCÉS


Romeva convierte en un discurso político su interrogatorio en el TS

EL IMPARCIAL/Efe

El exconseller solo ha contestado a las preguntas de su defensa.


El exconseller de Acción Exterior del Govern catalán Raül Romeva ha convertido en una declaración política su interrogatorio ante el Supremo, presentándose ante el tribunal del "procés" como un "preso político", y negándose a responder a la Fiscalía porque, al igual que hizo el exvicepresidente Oriol Juqueras, considera que se enfrenta a "un juicio político".

Romeva se ha referido así en la cuarta sesión del juicio del 'procés' que se celebra en el Tribunal Supremo, acusado de un delito de rebelión agravada por malversación por el que se enfrenta a 16 años de prisión.

El político independentista se ha sumado a otros exconsejeros del Govern de Carles Puigdemont al tildar de "política" la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña, que les daba un "mandato político" para abrir una "negociación multilateral" como solución al conflicto.

Romeva ha sido el exconseller que ha cerrado por hoy los interrogatorios del juicio del "procés", que celebra el Tribunal Supremo, y en el que se enfrenta a una petición fiscal de 16 años de prisión por rebelión agravada con malversación.

Según ha explicado, la DUI fue "una declaración política" que daba al Govern "un mandato político" que tenía que gestionar. Una tesis que han planteado ante el tribunal otros compañeros de banquillo de Romeva y que también sostuvo Oriol Junqueras aunque de forma menos explícita y sin llegar a calificarla de política.

Eso sí, desde "una negociación multilateral" -término también acuñado por el exvicepresident, con el que comparte abogado-, que es "como entendíamos entonces y entendemos hoy que debe afrontarse el conflicto".

Lo que pasó, ha dicho, es que la respuesta del Gobierno siempre fue "inexistente" o incluso "más represión" hasta tal punto que "quienes debían hacer política no lo hicieron" y pasaron a los tribunales la "responsabilidad de dar respuesta a una cuestión que les atañe a ellos".

"Les pido humildemente que no asuman esta responsabilidad y que devuelvan esta carpeta a la política", ha dicho Romeva ante el Supremo en relación al conflicto secesionista catalán, que ha calificado en varias ocasiones de una "carpeta incómoda".

Para Romeva, el anterior Govern se dedicó a defender "el principio democrático", algo de lo que está "convencido que es lícito, legítimo y legal" y, en base al mandato popular obtenido en el 1-O, reiteró "una vez más la necesidad de un proceso de negociación para dar salida a ese mandato político".

Niega la violencia

Por otro lado, el exconseller ha negado, como han hecho hasta ahora sus compañeros de banquillo, cualquier tipo de violencia en el proceso independentista de Cataluña, no solo por no ser "deseable" para alcanzarla sino por ser "francamente poco inteligente".

"Ante la represión, no violencia", ese era el "mandato cívico, político e institucional" que, según Romeva, la Generalitat predicó ante la ciudadanía y no solo por convicción ideológica sino porque "es mucho mas probable conseguir el objetivo legítimo" que se plantearon "utilizando mecanismos no violentos".

"No solamente no es deseable (la violencia) sino que es del todo descartable y francamente poco inteligente", ha dicho el exconseller, que se enfrenta a una petición de 16 años de cárcel por rebelión agravada con malversación.

Ha negado la violencia en los sucesos del 20 de septiembre de 2017 frente a la Conselleria de Economía, donde solo vio "una manifestación, un ejercicio lícito y pacífico del derecho a la violencia" porque "manifestarse no es alzarse, del mismo modo que protestar no es un delito", como tampoco lo es opinar.

Por tanto, según Romeva, "las únicas armas que ha habido han sido las de la Guardia Civil" y es, a su juicio, "absolutamente pernicioso hablar de alzamiento cuando los hechos demuestran lo contrario".

Y aunque ha lamentado "hechos concretos" como los daños en varios vehículos de la Guardia Civil aparcados frente al edificio de la Conselleria, que ha atribuido a una "responsabilidad individual", a juicio de Romeva, esto no puede utilizarse "en absoluto" para "condicionar que miles de personas se manifestaron cívicamente y pacíficamente".

A su juicio, sí que hubo violencia el 1-O, pero por parte de las Fuerzas de Seguridad, ejercida con "crudeza" sin justificación y de manera "contraproducente" ante la que la ciudadanía, que respondió con una "resistencia pacífica", y que dio lugar a "una enorme cantidad de víctimas civiles", según el exconseller "alrededor de un millar".

Una actuación que "no se encuadra en absoluto en el comportamiento de lo que debíamos entender con una Policía democrática en un país democrático" y que representa una "mancha bastante grave en la historia de la democracia española".

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