21 de marzo de 2019, 22:49:07
Deportes

BALONCESTO


El lío de la final de Copa, la queja abrasiva del Real Madrid y la razón

M. Jones

El bloque capitalino ha estallado pública e institucionalmente contra la ACB.


En la rueda de prensa posterior a la final de la Copa del Rey de baloncesto, ganada por el Barcelona ante el Real Madrid con mucha polémica, el entrenador Pablo Laso acudió para ofrecer su análisis acompañado. Viajó con él hacia los micrófonos y los focos Juan Carlos Sánchez, director de la sección de baloncesto merengue. El técnico, enfadado por el desenlace del duelo por el título -y quizá incómodo ante la presencia de un directivo en su lado de la sala-, casi no podía articular palabra.

Sólo acertó a decir que "no es tapón, es un rebote", cuando Sánchez tomó la palabra. "No ha sido falta, sino un tapón legal. Es el segundo año que ocurre una desgracia contra el Real Madrid. Me parece que hemos visto 'instant replay', o no les han puesto las imágenes que yo tengo en mi movil (a los árbitros) o no sé", proclamó. Y prosiguió de ese modo: "El año pasado nos callamos, éste no; ha sido tapón legal". El incendio estaba sembrado.

En su intervención, el gerente defendió que "aquí no se juzgan las acciones previas, sino lo que hay. Es un tapón legal de Randolph. Yo no sé cómo hay que llamar a eso. Lo que creo es que es una jugada legal. Cada uno que piense lo que tenga que pensar", obivando que segundo antes el propio Randolph le propinó un golpe en la cabeza a Chris Singleton. Si los colegiados hubieran pitado esa falta antideportiva Carrol no habría podido embocar el dos más uno que devino en la remontada madridista y en el postrero tiro fallado por Tomic.

Laso se atrevió a decir que "a mí, me han dicho que es canasta, nada más, pero tenía dos jugadores detrás de los árbitros y han celebrado el título". Y Sánchez amplió su explosión pública argumentando que "la única reclamación que tenemos es el derecho a la pataleta, pero queremos que se tome nota y porque la ven dos o tres árbitros y que tomen una decisión que no es correcta, no es de recibo". "Le he pedido a la ACB que haga un comunicado oficial diciendo que se han equivocado en esta jugada. No quiero que un error que se produjo en Gran Canaria y otro en Madrid se vuelva a producir. ¡Basta ya!". La diferencia de vehemencia era notable, como si se no se tratara de dos miembros del mismo barco ante una cacareada injusticia.

Este lunes se multiplicarían las reacciones. En primer lugar, la ACB se pronunció ya de noche. Su presidente, Antonio Martín, expuso que "es evidente que han existido varios errores arbitrales graves al final del partido. Por primera vez hemos puesto a disposición de todo el mundo la imagen del Instant Replay y por tanto toda la actuación en referencia a la jugada es pública y los aficionados han podido ver en directo exactamente lo que han revisado y la decisión que han tomado los árbitros".

"Cada vez contamos con más avances tecnológicos y debemos usarlos de la manera adecuada para ayudar al estamento arbitral a tomar las decisiones correctas, siempre sabiendo que se ha de convivir con el error humano", se justificó, susurrando sobre la explícita falta de Randolph a Singleton, que habría abortado semejante escalada polémica, que también se dieron "acciones que por reglamento no se pueden revisar por el Instant Replay y en las que no debería caber el error".

En segundo término, la Asociación de Árbitros de Baloncesto (AEBA) entonó el 'mea culpa'. "Reconocemos la existencia de errores graves en el final del partido. Aceptamos y acatamos las decisiones que pueda tomar la ACB en relación a dichos errores. Trasladamos a la ACB nuestra total disposición para seguir colaborando en nuestra formación técnica continua durante la temporada para el mejor arbitraje posible, y expresamos nuestra máxima confianza en el colectivo arbitral. Pero no por ello dejamos de ser humanos y cometemos errores. Errores que nos duelen y afectan y por ello trabajamos y seguiremos haciéndolo cada semana para tratar de evitarlos", avanzó en un comunicado.

En ese texto se hacía hincapié en que "nos duele, como amantes que somos todos de este deporte, estar en todos los medios por esta circunstancia y ser culpables de ello. Nos afecta, porque respetando a cada Club, equipo y aficionado, detrás de cada error hay un árbitro que es persona y que sufre como el que más el error cometido". Y remataron su argumentación deseando "de manera sincera que nunca vuelva a ocurrir nada de lo sucedido y así, podamos disfrutar de aquello que nos une, de nuestro deporte, el baloncesto". De inmediato, publicaron que retiraban la licencia federativa a Felipe Reyes y a Facundo Campazzo. Ambos insultaron a los árbitros y no podrán volver a jugar hasta que se resuelvan sus respectivos expedientes disciplinarios.

Por último, el bloque vigente campeón de la Euroliga volvió a escena, como colofón de la resaca. "El Real Madrid quiere manifestar que las explicaciones y valoraciones emitidas en ambos comunicados (de la ACB y los árbitros) son lamentables, teniendo en cuenta la gravedad de lo sucedido. Se exige una respuesta clara a lo ocurrido con una jugada que es revisada por el trío arbitral en el 'instant-replay', y cuya decisión sorprendentemente es contraria a lo que establece el reglamento", parece gritar el comunicado lanzado.

Tras insitir en "la rotundidad de las imágenes televisivas a disposición de los árbitros y que todo el mundo ha podido ver", añade que el club "defiende de manera rotunda la existencia de la tecnología para mejorar el arbitraje, la justicia y la limpieza en el deporte y por eso no puede entender la aplicación del reglamento que en este caso han llevado a cabo los tres profesionales del arbitraje en el momento decisivo de la final, al no querer contemplar todas las imágenes que estaban a su disposición". Reiterando la "enorme gravedad" del brete.

Ni una palabra sobre la acción que a once segundos de la conclusión podría haber sentenciado el título para los azulgrana de antemano. Piden que no les vuelvan a pitar García González, Pérez Pérez y Jiménez Trujillo, y filtran la intención de competir fuera de la ACB, lugar que les vetaría la participación en la Euroliga. Finalmente, el Madrid tampoco repara en la esencia, el núcleo, que dio pie a la frustración: tiraron una ventaja de casi 20 puntos lograda en el tercer cuarto. Sergio Llull, que forzó la prórroga, entró en su vestuario mascullando esto: "No pueden llegar al final, vas ganando de 16, joder".

Pero en la institución merengue, que contó con la presencia de Florentino Pérez en el palco, prima la versión que esputaron Felipe Reyes y Rudy Fernández, ante las cámaras de Movistar Plus. "¡Vaya puto robo, que lo oiga todo el mundo. Dos años seguidos, esto es un robo!", gritó el capitán. Y el balear se retiró repitiendo que "es una puta vergüenza, chaval". Del Barcelona, ganador silente por la casualidad residente en que los colegiados cometieron un error después de haberles perjudicaco gravemente a ellos, no se escucha nada, fuera de la reflexión de Pierre Oriola en zona mixta. "Hemos visto la jugada de Randolph contra Chris, era falta clarísima, antideportiva, y la otra para mí no es canasta, toca por debajo y ya está. La polémica es para los dos equipos, los árbitros se equivocan en una acción clarísima y la última también no es clara", manifestó.

Y, toda vez que quiso resaltar que los dos escuadrones brindaron un partidazo al publico, lamentó que "te quedas con el mal sabor de boca después del final polémico que al final de lo único que se habla es de eso y no de una final que ha sido brutal". Este jugador de 26 años, protagonista en la reconstrucción de la mentalidad ganadora barcelonista, aseguró que el Real Madrid "ha hecho un grandísimo partido". Lo que no compartirá, seguramente, es que lo esté haciendo tan bien cuando han entrado los directivos a la cancha.

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