22 de noviembre de 2019, 16:20:13
Deportes

ATLETISMO


La batalla de Semenya por demostrar que es una mujer alcanza otra dimensión

EL IMPARCIAL

La atleta sudrafricana afronta su última oportunidad para luchar contra el reglamento de la IAAF.


El caso de Caster Semenya, la doble campeona olímpica de 800 metros que puede ser sancionada con la imposibilidad de competir como mujer en cualquier cita que esté bajo la tutela de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) y del Comité Olímpico Internacional (COI), es un episodio de rango histórico en el deporte profesional y una circunstancia propia de estos tiempos en los que el género está más en discusión que nunca. La sudafricana, que tiene la característica biológica de ser hiperandrógina, se ha convertido en un icono de movimientos sociales de todo el planeta.

Pero, de vuelta a lo que concierne a su trayectoria deportiva, se encuentra en estos días en manos del Tribunal de Arbitraje Deportivo. Este organismo está, desde el lunes, examinando la apelación impuesta por la atleta contra la nueva normativa que limita el nivel de testosterona. La pasada semana, antes de tener que comparecer en estas vistas en las que el TAS dilucidará si tiene razón y puede ratificar que es sin duda "una mujer" y puede correr de "la forma en que nació", sus letrados emitieron un comunicado avanzado su estrategia jurídica.

"La señora Semenya es incuestionablemente una mujer. Es una heroína e inspiración para muchos en todo el mundo. Está deseosa de responder a la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) en la inminente vista del TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Las mujeres con diferencias en su desarrollo sexual tienen variaciones genéticas que no son diferentes de otras variaciones genéticas celebradas en el deporte. Ella pide ser respetada y tratada como cualquier otra atleta", rezaba la nota emitida por su bufete de abogados, el Norton Rose Fulbright.

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En ese texto se exponía la esencia nuclear de su argumentación: "Su don genético debe celebrarse, no ser objeto de discriminación". Los letrados de Semenya consideran que su cliente, venerada en Sudáfrica, debe competir como mujer y con este comunicado salieron al paso de los rumores que habían asegurado que los abogados de la IAAF defenderían que la atleta africana, y todas aquellas que compartan su condición biológica, sería clasificada como hombre en sus competiciones. El bando que representa a la corredora considera esta presunta decisión como "discriminación", ya que "nació mujer, fue criada como mujer y socializa como mujer". Siendo su caso diverso al de los atletas transgénero, puntualizaron.

Este 18 de febrero arrancó el procedimiento en el TAS, en la ciudad suiza de Lausana. Se iba a tratar de un cúmulo de vistas privadas, pero nacieron condicionadas. Por ende, Semenya y su equipo de abogados han clamado al cielo. "Los procedimientos de arbitraje están sujetos a cláusulas de confidencialidad estrictas y esta información no debería haber sido difundida. La señora Semenya cree que el comunicado de prensa de la IAAF es una clara ruptura de las estipulaciones de confidencialidad orquestada en un intento de influir a la opinión pública", ha denunciado desde Norton Rose Fulbright.

Sabedores de la atención y revuelto que ha levantado esta investigación, quieren proteger a la campeona mundial de 800 metros y han afeado que la IAAF haya revelado una lista con los nombres de los expertos que avalan su postura justo el día en el que el TAS empezaba el procedimiento. "El TAS ha reiterado que, en lo sucesivo, los procedimientos son confidenciales y no se debe difundir información sobre el caso públicamente", añade el texto. Pero no han podido frenar que se hayan hecho públicos los nombres y las referencias profesionales de los expertos que testificarán contra Semenya y a favor de que las atletas mujeres en competición tengan sus niveles de testosterona dentro "del rango femenino".

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"Este estándar es necesario para garantizar una competición justa para todas las mujeres. De hecho, sin él, correríamos el riesgo de perder a la próxima generación de atletas femeninas ya que no verían un ningún camino para tener éxito en el deporte", aseveró la IAAF. El organismo que gestiona la compaticiones de atletismo internacionales lleva tiempo tratando de poner en marcha una normativa que exigiría a las deportistas con hiperandrogenismo que mantengan sus niveles de testosterona por debajo de los 5 nanomoles por litro de sangre. Dentro de los seis meses previos a una competición en las llamadas "pruebas restringidas" (distancias entre 400 metros y una milla).

Hasta este intento, el umbral de tolerancia para los niveles de testosterona estaba en los 10 nanomoles por litro de sangre. La IAAF ha llegado a la conclusión que indica que una mayor proporción "aumenta un 4,4 % la masa muscular, entre un 12 y un 26 % la fuerza y un 7,8 % la hemoglobina". Y en Semenya los niveles de testosterona son similares a los de un hombre, tratándose, asimismo, de una especialista precisamente en las distancias afectadas.

Si se aprueba de forma definitiva esos reglamentos habría de medicarse para lograr competir. Pero considera que sufre discriminación y que es víctima de una violación de los derechos humanos. Por eso ha recurrido al TAS. Con el planeta expectante. Y es que ese "don" del que hablan sus letrados es comparable al genotipo RR de los jamaicanos -que les convierte en velocistas en potencia- o a las 28 pulsaciones en reposo de Miguel Induráin. Genética o ventaja natural. Mas, la sudafricana no habría ganado, probablemente, sin un entrenamiento duro que sustente esa condición biológica -como le ha pasado a multitud de deportistas con anomalías genéticas y no exitosos-. Sin ir más lejos, Dutee Chand, con hiperandrogenismo, no pasó del primer filtro de los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Londres (2012).

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Uno de los elementos que defiende la IAAF es que si no se pone en práctica el nuevo estándar de testosterona con la que una mujer puede competir, se multiplicarán los países que buscarán aglutinar a atletas hiperandrogénicas para ganar más carreras. Aunque no esté demostrado, ni mucho menos, que esas deportistas venzan más veces que el resto. Joanna Harper es uno de los testimonios que pelearán contra la sudafricana y a favor de la federación internacional ante el TAS. Es la única mujer trans que asesora al COI y es una firme defensora de la limitación de la testosterona.

Al tiempo, el Gobierno de Sudáfrica ha lanzado una gran campaña de apoyo a su compatriota con la que quieren canalizar todo tipo de acciones de respaldo de parte de sus sociedad. Bajo el lema "Naturalmente Superior", la ministra de Deportes del país, Tokozile Xasa, denunció que la normativa que quiere implantar la IAAF representa una "violación de los derechos humanos internacionalmente protegidos, incluidos los de privacidad, salud, integridad física, dignidad y no discriminación". Sus miradas apuntan a Suiza. Y las de cientos de miles de aficionados al atletismo que aguardan con interés a una resolución que, con total seguridad, pautará un punto de inflexión en el deporte.

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