20 de enero de 2020, 19:58:21
Nacional

JUICIO DEL PROCÉS


Millo dijo a Puigdemont que acabara con su "planteamiento suicida"

EL IMPARCIAL

Defiende que "nadie en Cataluña pensaba que la DUI era simbólica".


El Tribunal Supremo ha reanudado el juicio del procés este martes con la declaración del exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo, cuya testifical no dio tiempo ayer a celebrar.

Antes de su comparecencia, el fiscal Javier Zaragoza ha pedido que no se ofrecieran imágenes del exdelegado del Gobierno para preservar su intimidad, ya que vive en Cataluña, si bien el propio testigo ha precisado que para él no suponía ningún inconveniente. Finalmente, el presidente del Tribunal, Manuel Marchena, ha desestimado la petición del Ministerio Público y se ha mostrado su rostro.

En su intervención, Millo ha declarado que su primera reunión con Carles Puigdemont fue al poco tiempo de que le nombraran delegado. Entonces, "todo el tema del procés ya estaba muy avanzado".

En esta primera cita, "le manifesté mi voluntad de intentar que esto no acabara mal, que no acabara en una confrontación con el Estado", mientras que Puigdemont, ha dicho, también le trasladó esa voluntad de concordia, "aunque los hechos lo contradicen".

Millo ha afirmado que mantuvo otras dos reuniones con Puigdemont y que el expresidente catalán pidió que no se hicieran públicas. "Le intenté persuadir de que era muy mal camino y que su obligación era cumplir con la ley. Pero no le interesaba mucho hablar de otros temas salvo tener el visto bueno para celebrar un referéndum de independencia".

El exdelegado del Gobierno ha asegurado que "no había nada que pudiera tener interés si no era obtener el beneplácito para poder realizar un referéndum de autodeterminación en Cataluña". "Al otro lado de la mesa yo me encontré una silla vacía, no había respuesta a nada", ha lamentado.

"Tras las leyes de desconexión empezó una campaña de violencia, acoso y hostigamiento para impedir la acción de la Policía Judicial"

A preguntas del fiscal, Millo ha señalado que advirtió a Puigdemont de su "planteamiento suicida". Le dijo que "iba a perjudicar mucho al conjunto de la sociedad catalana", porque iba a "fracturar y a provocar problemas de convivencia".

Millo ha asegurado que ofreció otra reunión al expresident en junio de 2017, pero Puigdemont le trasladó que "no podía dar marcha atrás" en el referéndum: "Voy a convocar el referéndum y después seguimos hablando", le dijo.

Ha añadido además que el exconsejero de Interior Joaquim Forn, uno de los doce acusados, le manifestó que "el día 1 habrá un referéndum y nosotros garantizaremos que la jornada electoral se vivirá con normalidad".

"Como delegado del Gobierno, me dirigí a todos los alcaldes de Cataluña a través de una carta en la que les comunicaba todas las sentencias del Tribunal Constitucional y su obligación de acatarlas". "Envié otra carta a todos los directores de centros educativos en Cataluña, recordándoles sus obligaciones. También a entidades sociales en un tono informativo".

En cuanto a Oriol Junqueras, ha señalado que no era partidario de ir "tan deprisa" pero estaba comprometido con lo que decidiera la Generalidad. "Yo he sido siempre independentista y no tengo que demostrarlo, otros no lo habían sido nunca y ahora tienen que hacer un esfuerzo en demostrarlo", ha dicho Millo que le comentó Junqueras.

Según Millo, la postura de los miembros del Govern "no varió" con el paso del tiempo, "especialmente después de que el Parlament se comprometiera a realizar el referéndum".

"Se generó un clima en que cada día, a partir del 10 de septiembre, allí donde había una acción de la policía judicial, aparecía un grupo numeroso de personas para acosar, gritar, hostigar, amenazar incluso en algunos momentos agredir directamente vehículos y personas con el objetivo de impedir la actuación de esas comisiones judiciales", ha explicado.

En su opinión, "era un poco el mundo al revés" porque la policía judicial actuaba por orden del juez y del fiscal con el objetivo de cumplir con la legalidad democrática vigente. Y en cambio, ha continuado, "la llamada que se hacía desde las instituciones públicas catalanas y las entidades del movimiento soberanista era de salgamos a defender nuestra instituciones, lo que pretende denotar que alguien las estaba acatando, y ese alguien era la policía judicial".

"Era un clima de crispación que hacía prever que el 1-O podía haber un riesgo para la integridad física de las personas si no se atendía al mandato"

Durante su declaración como testigo, Millo ha relatado también la "situación esperpéntica" que se vivió en la Junta de Seguridad del 28 de septiembre de 2017, una reunión "tensa" y con "reproches" convocada por Puigdemont de forma "poco ortodoxa" tras ocho años sin producirse.

En aquel encuentro, "insistieron mucho en que ellos ya se iban a ocupar de que los colegios estuvieran cerrados antes del 1-O, que no nos preocupásemos por eso", ha explicado el exdelegado del Gobierno en Cataluña, un "compromiso verbal" ante una realidad que acabó siendo "muy distinta".

Millo detectó en aquella junta "sin precedentes", que ha calificado de "auténtico despropósito", que había "una línea política" compartida entre el mayor de los Mossos Josep Lluis Trapero y la Generalidad que "hacía prácticamente imposible" pensar cómo se podía "impulsar y garantizar el referéndum y de la misma manera impedirlo".

"Una parte de la mesa nos plantea que se va a celebrar y que la Policía lo va a impedir. En mi pueblo se llama sorber y soplar al mismo tiempo"

Sobre el 1-O, Millo ha acusado a Puigdemont de alentar concentraciones en puntos de votación para impedir que la policía requisara urnas, ante lo que se constituyeron "murallas de personas" que se enfrentaron violentamente con los agentes.

Millo ha cerrado filas con la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1-O y ha señalado que en días posteriores les visitó para conocer de primera mano cómo habían vivido aquella jornada, ante lo que oyó "testimonios estremecedores" ya que tuvieron que afrontar una situación "difícil y compleja", cumpliendo con su deber de manera "ejemplar".

"Nadie en Cataluña pensó que la DUI era simbólica"

El exdelegado del Gobierno ha contradicho a todos los acusados en el juicio del procés al manifestar que la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) "no era una broma", sino que "iba en serio" hasta el punto de que "nadie en Cataluña pensó que era simbólica". "Ni la situación, ni el entorno, ni el contexto, ni las proclamas, ni las soflamas... hacían pensar a nadie que esto era una broma", ha asegurado Millo.

En su opinión, las huelgas del 3 de octubre y del 8 de noviembre de 2017 fueron un "intento de hacer una demostración de fuerza", de dar cuenta de la "capacidad de paralizar toda Cataluña" y de la "capacidad real de poder controlar el territorio y llevar a cabo la declaración de independencia".

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