18 de octubre de 2019, 11:09:29
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UFC. ¿Por qué permiten a Jon Jones seguir ganando a pesar del la sombra de dopaje?

EL IMPARCIAL

El luchador defendió su título tras arrastrar un nuevo positivo.


Jon Jones mostró este domingo pasado su jerarquía dentro del peso semipesado. Era el cabeza de cartel del UFC 235 y cumplió con la expectativas. Eso sí, le costó más de lo previsto vencer a un Anthony Smith capaz de permanecer en pie hasta el último segundo del quinto round. 'Bones' desplegó toda su técnica y potencia de golpeo, más no tumbó a su contrincante y terminó cantando victoria a los puntos -con total justicia-. Se midió a un luchador limitado a resistir y los jueces le dieron la razón (triple 48-45).

Pero el paseo del estadounidense no resultó todo lo plácido que se anunciaba. De hecho, sufrió un imprevisto que casi le cuesta la defensa de su cinturón: en los últimos segundos del cuarto asalto emitió un rodillazo a la cabeza de Smith cuando éste se encontraba sentado y apoyado contra la jaula. Una acción ilegal que la organización decidió penalizar únicamente con la sanción de dos puntos. Su fogonazo en el tercer round no derribó al púgil rival y a punto estuvo de que su dominio de todos los parámetros no fructificara.

"En las Artes Marciales Mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) a veces luchas como una estrella y otras veces no puedes. Anthony tenía fama de poder agotar las peleas y lo demostró", expuso en la comparecencia en el octágono posterior a la consecución de su triunfo. Ante el micrófono explicaría también lo siguiente: "Estoy empezenado a familiarizarme con lo que es ser un luchador de UFC profesional. Finalmente dejé atrás las obsesiones y los pasotismos. Es como si me sintiera como un veterano, lo que está guay, porque tengo 31 años".

"Creo que estoy todavía acercándome a plenitud como deportista. Esta noche ha sido una lección, porque mis golpes no le han dañado en absoluto y ha sido un estilo diferente, pero necesario", remató. Jones había sido recibido con abucheos en Las Vegas. El público no le perdona sus continuados positivos por dopaje, por los que la USADA (agencia estadounidense contra el dopaje) arguye que sus dos últimos tests positivos corresponden a restos de la sustencia que le llevó a la inhabilitación que le mantuvo amarrado hasta finales de 2018.

En la misma jornada en la que Kamaru Usman se proclamó nuevo campeón del welter al vencer a Tyron Woodley por los puntos y Ben Askren debutó en la UFC con una victoria polémica -por medio de un parón del árbitro precoz, como poco-, Jon Jones defendió su estatus. Contra el vendaval de sospechas que ha levantado después de que diera positivo antes de su regreso contra Alexander Gustafsson (el 30 de diciembre) y también en los controles ejecutados el 14 y 15 de febrero. La Comisión Atlética de Nevada, que le negó el permido en diciembre de 2018 -provocando que White moviera todo a California-, le dio permiso para competir en Las Vegas con la condición de tenerle en la lupa en 2019. Si vuelve a dar razones para sospechar, no luchará jamás en Nevada.

La teoría de que el M3, la sustancia por la que dio positivo y fue suspendido en agosto de 2017, no ha salido del todo de su organismo y ha provocado estos dos positivos recientes es defendida con ardor por la UFC. "Si vuelve a dar positivo yo mismo me mataré", declaró Dana White en la primera semana de enero. Mes y medio después volvía a fallar un control de dopaje. Pero la hipótesis mencionada ha evitado que el dueño de la empresa de MMA más potente de Estados Unidos se haya suicidado. Jeff Novitzky, vicepresidente de la UFC, recalcó en estos días que "nunca he visto a un atleta más probado que Jones. Esto no es un nuevo positivo".

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Not leaving Las Vegas without it. 🙏🏾 #UFC235

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En diciembre, ante el escándalo que vetó Las Vegas y abrió las puertas del Forum angelino, ese mismo responsable argumento esto: "Un picogramo (la cantidad detectada de forma reiterada) es un trillón de gramo. Si pones un grano de sal en la mesa y lo divides en 50 millones de piezas, un picogramo es una de esas piezas de ese gramo de sal. Es una cantidad bastante pequeña, remanente y no proveniente de una nueva ingestión. No ha habido violación del programa antidopaje. USADA lo analizó completamente. Utilizaron a expertos externos de todo el mundo y determinaron que esto no era una re-ingestión de la sustancia y es una muy, muy pequeña cantidad que no proporciona ninguna mejora en el rendimiento", desglosó Novitzky entonces.

Jones, por su parte, señaló en aquel momento que "estoy concentrado en mi objetivo. Me he sometido gustosamente a cada control de la USADA y han confirmado que soy un atleta limpio. Agradezco a California por ahcer lo correcto y apoyarme en este proceso". No podéis doblegarme, no podéis romperme. #Campeón2018". Y a través de las redes sociales proclamó que "este 2019 voy a defender mi cinturón de UFC tres veces, quiero demostrar que soy el mejor peso semipesado del mundo. Quiero hacerlo, porque es lo que dicta mi pasión y los fanáticos también lo que han pedido. El 'Rey' ha regresado, nadie de la división la tendrá fácil ahora que ya volví: misma corona, mismo reinado, nueva cara y más dolor que infligir".

Y lo ha hecho, con sus dos positivos finales (para un total de cuatro a lo largo de su carrera deportiva). ¿Por qué Dana White le mantiene, siendo acusado de protegerle contra todo y contra todos? Porque Jones es uno de los nombres que atrajeron a la UFC los patrocinados decisivos para la expansión de su mercado. Porque con 26 años se convirtió en histórico en las MMA y porque está a una victoria del récord de Georges St-Pierre como el luchador con más victorias en peleas por el cinturón de campeón (13). En definitiva, es uno de los reclamos capitales del multimillonario contrato firmado con la ESPN. Y va a competir tres veces en estos 12 meses, ha dicho.

El 5 de mayo de 2018 acudió al programa de Joe Rogan. Estaba en plena inhabilitación y preparándose para volver a pelear. En el horizonte estaba la segunda parte de la rivalidad con Alexander Gustafsson. En aquella charla confesó que en su primer combate con el sueco "entrené para esa pelea. Pero, definitivamete tenía esa cosa de sentirme invencible". "Por eso hice un montón de cosas salvajes antes de la pelea. Salí de fiesta, bebía mucho y estaba despierto toda la noche. Pero es algo que he hecho durante toda mi carrera y no he sido penalizado por ello. Sin embargo, aunque no he ido a ningún psicólogo, la marihuana es algo a lo que no creo que vuelva nunca más", prosiguió.

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Who’s ready for it? #AndStill March 2 2019 @vqfit

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En una conversación en la que estaba sobre la mesa la presión por la respnsabilidad de ser excelente, Jones admitió que se buscó una rutina vicada para salir de la fama sobrevenida con 26 años -era el campeón del momento, la golosina principal de la UFC-. "Encontraba una válvula de escape de esa etiqueta, para relajarme de ser Jon Jones por un momento, bebiendo chupitos en Albuquerque y fumando marihuana, sin duda. Necesitaba evadirme de todo eso. Pero creo que cuando vuelva a pelear (Gustafsson 2) y todo se relance otra vez, los compromisos por ser famoso no me van a afectar del mismo modo. Creo que he madurado. He tenido la oportunidad de mirar todo aquello en perspectiva y darme cuenta de qué tengo, quién soy y quién era".

Y zanjó su participación en el mencionado Podcast surbayando su cambio de mentalidad. "Medité entre 2010 y 2011. Llegué a un punto de tremendo viaje espiritual y me obsesioné con el poder de la mente. Y llegué a profundizar muy hondo en eso. En la meditación y la visualización. Y en darse cuenta de lo poderosa que puede llegar a ser la mente. Sobre cómo podemos mover el mundo con nuestros pensamientos, más allá de nosotros mismos. Me coloqué en un estadio mental alejado de la persona Jon. Me coloqué en la creencia de que era 'la hostia', el mejor de todos los tiempos y de que era invencible. Me obsesioné con aquello. Ahora estoy centrado en ser consciente de quién soy, cuáles son mis capacidades y cúanto de poderosa es mi mente".

"Estoy lejos de haberlo tirado todo por la borda. Hay gente que me dice que malgasté una carrera formidable y otros tienen el pensamiento aceptado de que yo como deportista estoy acabado. ¡Son idiotas! El pasado, pasado está. Estoy lejos de haberlo tirado todo por la borda", sentenció. Y lo está demostrando en el octágono. Mas, su malestar perpetuado no se ha modificado un ápice: le persigue el mismo halo de protegido y relativo al dopaje de cuando había conquistado a Nike en plena juventud.

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