15 de diciembre de 2019, 12:59:03
Sociedad

ENTREVISTA


Ángel Gómez de Ágreda: "Todos los días reescribimos la historia desde Wikipedia"

Eduardo Villamil

"Nuestra guerra más inmediata es la que se estamos librando interiormente cada uno de nosotros cuando manipulan nuestras mentes".


Con motivo del 70 aniversario de la publicación de la clásica novela distópica 1984, el coronel del Ejército del Aire experto en ciberseguridad, Ángel Gómez de Ágreda, publica Mundo Orwell (Ariel, 2019), su particular "manual de supervivencia" para resistir en este mundo hipertecnológico, quizá mucho más cercano de lo que creemos al paradigma orwelliano.


- ¿En qué acertó y en qué se equivocó Orwell con 1984?

Orwell tiene una visión de la tecnología muy alejada de la actual, aunque adivina al proponer que las sociedades estarán cada vez más dominadas por el grupo y menos por el individuo. Sin embargo, hoy en día no es necesario el modelo dictatorial que propone, puesto que gracias a la tecnología se dirige el discurso sin necesidad de castigos.

- Vivimos en una época en la que todo el mundo quiere el último modelo de móvil, de consola, de coche, de televisión... ¿Es la tecnología el soma que describía Huxley en Un mundo feliz?

Diría que el soma actual son los programas de entretenimiento, las drogas, el alcohol, el tabaco... Estamos buscando placebos y comodidades que sustituyan la sensación de que nos falta algo. Hay una parte que se queda vacía en la persona porque dejas de contribuir a la sociedad. Necesitan darte algo para sustituir ese vacío. Exigimos inmediatez y novedades continuas. Necesitamos cambios permanentes que nos ayuden a no pensar. Nos hemos vuelto superficiales. Es la oferta quien dirige la demanda. Por eso se introduce la obsolescencia programada o se van cambiando mínimamente los modelos de teléfonos móviles u ordenadores.

- Ciertas tesis más o menos conspiracionistas acusan a grupos como la Trilateral o el Club Bilderberg de querer controlar el mundo para alcanzar un "nuevo orden mundial" ¿Hay algo de verdad en estas teorías o son meras elucubraciones?

Creo que esos grupos tienen más visión que nosotros. Están aprovechando nuestras debilidades para hacer negocio. No creo que tengan un poder real para poner en marcha el mecanismo, pero sí para aprovecharse de él. Y somos nosotros quienes lo activamos con nuestra ansia de comodidad y vivir al día.

- En los últimos años estamos asistiendo a una proliferación del populismo ¿Ve alguna relación entre este auge y la revolución tecnológica?

Ha habido populismos mucho antes del auge de internet, pero la misma superficialidad del medio, el ritmo al que aparecen las noticias o la creación de burbujas -en las que solo filtramos lo que se corresponde con nuestra ideología-, provocan que nos encerremos en una visión parcial del mundo. Una vez que ya estamos en un grupo restringido -que solo lee un tipo de noticias, anima a un equipo de fútbol o sigue a una banda de música- entran en acción mecanismos como el ego, que suele impulsarnos a innovar y buscar un paso más allá. Eso termina por radicalizar la sociedad porque los grupos tienden hacia lo extremo. Resulta muy sencillo utilizar esta tendencia hacia la polarización para vender más productos o generar necesidades que, a priori, no teníamos.

- ¿La España de hoy está más polarizada que la de hace 20 años?

En general se ha polarizado todo Occidente y buena parte del mundo. Esto no solo tiene que ver con la aparición de internet, sino también con los ciclos económicos y con el aumento de las desigualdades, que, por otra parte, el ciberespacio ayuda a fomentar. Debemos entender mejor en qué mundo estamos y cuáles son las reglas del juego.

"Prefiero hablar de falsas noticias que de noticias falsas porque en realidad no son noticias sino relatos interesados"

- Cada dos por tres los medios hablamos de fake news, fast checking, trolls rusos... ¿De dónde procede toda esta desinformación y a qué intereses obedece?

Por ejemplo, en el caso de la campaña de Donald Trump, se sabe que los responsables son el APT 28 y el APT 29, dos grupos de hackers asociados de alguna manera a Rusia, que no al gobierno ruso. Pero no solamente hay trolls Rusia, sino que están en muchos más países algunos occidentales, y algunos aliados. No es que formen parte de fuerzas armadas o de grupos de inteligencia, sino que muchas veces su objetivo es congraciarse con el poder y proporcionar un servicio para posicionarse en el esquema de poder de un país, para que se contraten sus servicios. Prefiero hablar de falsas noticias que de noticias falsas porque en realidad no son noticias sino relatos interesados.

- ¿Es China el mayor ejemplo de nación orwelliana?

Posiblemente es la que más se parece al modelo orwelliano y menos al de Huxley. El control allí es muy grande porque el gobierno ha sabido cerrar internet al mundo exterior para desarrollar una industria propia, manteniendo una soberanía sobre los datos de sus ciudadanos. A esto hay que añadir el elevado ritmo de crecimiento económico que el país ha experimentado en los últimos 40 años.

- ¿Nos manipula Wikipedia?

Wikipedia tiene menos errores por cada 1.000 entradas que, por ejemplo, la Enciclopedia Británica. Sin embargo, a corto plazo es muy fácil de manipular. De hecho, algunos países tienen personal dedicado a reconfigurar el relato sobre temas especialmente sensibles para que reflejen su punto de vista y no el del rival. Y cada día se repasa, por sistema.

"En estos momentos, al igual que en el Ministerio de la Verdad, estamos reescribiendo la historia todos los días desde la Wikipedia"

- Suena muy grave...

Lo es, pero no difiere mucho de la manipulación de la historia que se ha venido haciendo en tiempos pasados en libros o en obras de referencia. La diferencia es que ahora tenemos un alcance inmediato y universal, que tiene un efecto mucho más próximo del que podría tener una enciclopedia clásica. En estos momentos, al igual que sucedía con el Ministerio de la Verdad, estamos reescribiendo la historia todos los días desde la Wikipedia.

- En el libro advierte del peligro de utilizar asistentes virtuales y describe nuestras casas modernas como “jaulas de oro”. No le veo muy convencido…

Soy bastante escéptico porque, debido a su innegable utilidad, los vamos a incorporar acríticamente a nuestras vidas sin tener en cuenta que los datos que almacenan no solo nos servirán a nosotros sino también a las empresas que controlan esos dispositivos. Cuando decimos a nuestro teléfono que no queremos hacer uso de la ubicación, le estamos diciendo que nosotros no vamos a utilizarla, pero Google o Apple siguen teniendo acceso a la ubicación, independientemente de que hagamos uso de ella o no.

- En estos momentos en España vivimos una intensa precampaña electoral. Nada de lo que usted y muchos de sus colegas advierten parece reflejarse en los programas de los partidos políticos, ni en las preocupaciones de los españoles, que, ni siquiera, contempla el último CIS…

Me parece que era Kissinger quien decía a los periodistas: "Espero que tengan preparadas sus preguntas para mis respuestas". En otras encuestas sí aparecen la IA o el cambio climático porque son aspectos transversales, que nos afectarán a todos.

- Sin embargo, parece que el debate político va por otro lado...

Solemos quedarnos en el corto plazo. El problema no es que el ciudadano solo se preocupe por el día a día, sino que lo haga el legislador y no afronte los problemas con suficiente tiempo y sentido de Estado. Y yo creo que tanto la ciberseguridad como la inteligencia artificial deberían haberse afrontado desde hace ya un tiempo y a largo plazo.

- ¿Supondrán las interfaces cerebro-ordenador la demolición del último muro de privacidad e individualidad que nos queda?

Que el cerebro esté conectado a los ordenadores sin ningún filtro podría suponer que nuestro yo más íntimo se vuelque a los servidores. Y por lo tanto, los cerebros pasarán a ser igual de hackeables que los ordenadores. No es algo tan futurista como podría parecer, sino que, probablemente lo veremos a lo largo de la próxima década. Cada vez nos iremos mezclando más con las máquinas, como los ciborgs que describen las películas, para mejora de nuestras capacidades intelectuales y físicas, pero también en detrimento de nuestra personalidad.

- Al final del libro propone que nos redefinamos como humanos para diferenciarnos de las máquinas ¿Intuye que nuestro futuro pasa inexorablemente por converger con ellas?

Propongo un modelo ético que nos permita comprender en todo momento qué características y capacidades estamos dando a las máquinas y mantener un cierto control sobre ella, de forma que, por ejemplo, si perdemos el control sobre un dron militar, este se caiga tras dos horas de vuelo. En caso contrario corremos el riesgo de acabar como una inteligencia secundaria y probablemente prescindible.

"Si esperamos a que llegue la singularidad para regularla ya no tendremos capacidad de actuación porque la inteligencia artificial habrá tomado el control"

- Suele afirmarse que la regulación es la única forma de prevenir un nuevo 1984. Sin embargo, cuando uno lee el listado de “normas” que se adjunta en el libro parece que todo lo que tenemos ahora mismo son meras declaraciones, como comunicados, borradores, informes o acuerdos, pero nada más…

El derecho se construye sobre realidades anteriores. Todavía estamos creando la ética del futuro. Muchos de los códigos de conducta que se están desarrollando actualmente tocan aspectos muy parciales. Sin embargo, no tenemos por qué cambiar nuestros principios éticos sino adaptar la tecnología para que nos haga más humanos. Si esperamos a que llegue la singularidad para regularla ya no tendremos capacidad de actuación porque la inteligencia artificial habrá tomado el control.

- A pesar de que probablemente vivamos en la época más pacífica de nuestra historia el reloj del fin del mundo se mantiene a tan solo dos minutos de la medianoche ¿Por qué?

Debemos tener en cuenta dos cosas: el ciberespacio es universal, cosa que ni siquiera tienen las bombas atómicas. Por otro lado, la automatización de procesos nos ha introducido en una espiral, en la que la misma velocidad a la que se mueve el ciberespacio hace que las tensiones escalen muy rápidamente. Podemos pasar de una situación de paz a una de guerra total en pocos minutos.

"Nuestra guerra más inmediata es la que estamos librando interiormente cada uno de nosotros cuando manipulan nuestras mentes"

- ¿Librarán guerras humanos y máquinas?

Estamos muy cerca de eso. Las últimas operaciones que se están efectuando en algunos teatros implican únicamente bombardeos selectivos que se hacen desde cientos de kilómetros de distancia, con una presencia marginal de personas sobre el terreno. Sin embargo, creo que tenemos una guerra mucho más inmediata: la que estamos librando interiormente cada uno de nosotros cuando manipulan nuestras mentes. Esa guerra ya está aquí y nos está afectando todos los días. Debemos tener en cuenta que el objetivo de la guerra es conseguir que el adversario acepte nuestros términos. Antes, eso se conseguía a base de golpes. Ahora basta con manipularnos para que creamos lo que quieren.

- ¿Tiene el ser humano que hemos conocido los días contados?

El ser humano está viviendo un cambio absoluto en la concepción de sí mismo. Hasta ahora era relativamente fácil para nosotros considerarnos la cumbre de la creación, pero tendremos que empezar a pensar qué significa realmente el ser humano. No significa ser más productivo, no significa ser más hábil o tener más fuerza, sino que debemos darle un nuevo concepto ético. Tenemos una gran oportunidad para que este nuevo ser humano sea más parecido a un ángel que a un animal.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es