15 de noviembre de 2019, 1:12:48
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La factura de la eliminación en Champions: el PSG cita a sus jugadores con los ultras

EL IMPARCIAL

La escandalosa escena tuvo lugar en el Parque de los Príncipes.


El París Saint-Germain yace desolado después de ser eliminado en octavos de final de la Liga de Campeones por tercera vez consecutiva. Hasta esta temporada podrían manejar como excusa decisiones arbitrales que sirvieron, entonces, como justificación de sus debacles ante el Barcelona y el Real Madrid. Pero la remontada asestada por el Manchester United (con 10 bajas) en el Parque de los Príncipes la pasada semana ya sepultado las esperanzas de la directiva catarí y ha hecho saltar por los aires la paciencia de su ilusionada afición.

El presidente Al Khelaifi, que hace dos años desembolsó 222 millones de euros por Neymar tras sufrir un 6-1 histórico en el Camp Nou y reclutó a Kylian Mbappè, no sólo no ha visto cumplir su obsesión de conquistar Europa, sino que la tozuda realidad le ha demostrado que sus petrodólares no son suficientes, siquiera, para alcanzar las rondas por el título. Está cansado de dominar en Francia y de naufragar con estrépito en el Viejo Continente.

La gestión a golpe de talonario no funciona. Y eso es descorazonador para un gestor que ha llevado el club a una dimensión vaciada de contenido cuando toca saltar al verde. Las críticas apuntan hacia su manera de pensar la institución, por falta de resultados continentales. Además, el fichaje del entrenador Thomas Tuchel, extécnico alemán del Borussia Dortmund, ha quedado en suspensión después del enésimo fracaso y de su enfrentamiento con el director deportivo, el luso Henrique. A éste se le achaca, además, la pobre manutención del nexo con Rabiot y la pérdida de piezas como De Jong en el mercado invernal.

El apoyo del Estado catarí no alcanza. Y eso es terrible, pues supone un torpedo en la línea de flotación de todo el proyecto. Ni Mbappè, extraodinario en Old Trafford, pudo salvar a los suyos de la hecatombe. A sus 20 años, y con un Mundial en la mochila, marraría varias oportunidades clave cuando las dudas ya gobernaban la atmósfera del duelo definitivo ante los ingleses. Y Neymar, la otra joya de la corona, volvió a lesionarse en el peor momento, siendo relegado al palco otra vez. Sus amenazas con regresar a Barcelona también ha erosionado la paciencia de la tribuna.

En paralelo, este golpe supone que el PSG, que ha tenido que vender jugadores importantes para no sufrir una sanción notable en relación con su reincidencia en el incumplimiento de las normas de equilibrio financiero de la UEFA, deje de ingresar el monto de millones que conlleva acceder a fases ulteriores de Champions. Y costará mucho que se ganen el respeto de la aristocracia continental tras ser los primero en la historia que son eliminados en la gran competición de clubes tras ganar en la ida por 0-2.

Al-Khelaifi quiso mistrarse cauto tras la derrota ante el United. "Estoy decepcionado, es un resultado incomprensible, no se puede analizar. La duda se ha instalado en la cabeza de los jugadores lo he sentido", reflexionó antes de apuntar que "tengo confianza en el entrenador y en sus decisiones. No es el momento de tomar decisiones, hay que hacerlo con la cabeza fría. Hay que calmarse, analizar y también ver lo que quiere el entrenador".

Pero el mandatario catarí, quizás poco familiarizado con los mecanismos del fútbol, pensó que era propicio ejecutar una encerrona a sus jugadores este domingo. La plantilla debía volver a los entrenamientos para preparar el duelo que mantendrán este lunes ante el Dijon. Estaba previsto que practicaran en su campo de entrenamientos y a puerta cerrada, pero la gerencia decidió que no se podían asegurar las medidas de seguridad en tal recinto. Y tomaron la decisión de trasladar el entreno al Parque de los Príncipes. Con 500 ultras en las gradas.

El motivo: rebajar la tensión. Este discutible protocolo desembocó en una conversación entre portavoces del grupo de aficionados radicales con los jugadores de Thomas Tuchel y en presencia de ejecutivos de la entidad. Dos de los capitanes de la plantilla, Thiago Silva y Marquinhos escucharon los reclamos de los ultras y se vieron forzados a emitir sus disculpas en nombre de la plantilla. Una imagen lamentable que ha sido facilitada por el club, pero que sonroja a una directiva polémica y que está explicitando su desconocimiento a la hora de manejar crisis deportivas en el balompié.

Acto y seguido, le tocó a Tuchel pasar por rueda de prensa. El técnico señaló que "la cólera de los aficionados es comprensible, se sienten tan mal como nosotros". "Me siento mal, todos estamos mal. Hemos hablado de esto en el entrenamiento de ayer, nuestro espíritu no es el mismo que antes del partido contra el United. Ahora es importante ayudar a los jugadores a que canalicen esta situación. Entrenar y jugar mañana nos va a ayudar a salir de esto", reclacó.

"Muchos hablan de nuestra preparación mental, pero hubo un error arbitral. Hay deportistas como Jordan o Federer que al más alto nivel han sabido superar grandes obstáculos. Nuestra preparación fue muy buena, pero a veces también se necesita algo de suerte para superar la adversidad. Hay jugadores que hubieran preferido terminar la temporada e irse de vacaciones, pero eso no es una opción. Lo mejor es aceptar lo sucedido y continuar. Con el cuerpo técnico y el grupo podemos demostrar que reaccionaremos como campeones", sentenció.

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