15 de octubre de 2019, 6:20:57
Mundo

VENEZUELA


La Fiscalía de Maduro, lista para aplicar a Guaidó una "severa justicia"

EL IMPARCIAL

Han anunciado un plan para, de la mano de China y Rusia, investigar el motivo del fallo eléctrico.


La jornada arrancó en Venezuela con Nicolás Maduro afirmando que solicitará la asistencia de la ONU, Cuba, China, Irán y Rusia para investigar el presunto "ciberataque" que, según la hipótesis defendida por el chavismo, causó el apagón masivo que ha asolado al país desde el pasado jueves. "He nombrado una comisión presidencial de investigación especial del ciberataque y he pedido la incorporación de especialistas internacionales, voy a pedir el apoyo de la ONU, y además voy a pedir el apoyo, ya activo, de Rusia, China, Irán (y) Cuba", afirmó en su intervención realizada a la radio y televisión oficialista.

El presidente del régimen bolivariano no se ha bajado nunca de la teoría de la conspiración exterior y ha llegado a pedir que "Dios tienda su mano" para que Estados Unidos afloje en sus ataques contra el país caribeño. Pues bien, en el entretanto, Maduro ha anunciado que ha creado que comisión que investigará el presunto sabotaje. Estará presidida por Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva, y contará con la "gran experiencia" en ciberataques de los países a los que solicitará la ayuda. También aportarán a esa causa el fiscal general, Tarek Saab, y científicos locales.

"Vamos a desgranar para que ustedes sepan cómo fue el ataque, hemos descubierto muchas cosas (...), ya yo sé muchas cosas, solo puedo decir que se dirigió desde Houston y desde Chicago, desde dos ciudades de Estados Unidos", manifestó Maduro, al tiempo que los ciudadanos siguen sumidos en el caos posterior al fallo eléctrico, con serios poblemas para acceder a agua potable y para comprar alimentos y productos, ya que la situación previa al incidente rozaba la crisis humanitaria.

El problema aconteció en la central hidroeléctrica de Guri, la principal del país y responsable de abastecer de energía a cerca de 70% de la población. Este lunes, el líder chavista desempolvó la teoría cibernética, tras haber acusado a Estados Unidos y a la oposición en el mismo día en el que se desató el apagón masivo. En su relato cuenta que las líneas de transmisión padecieron sabotajes electromagnéticos y físicos mediante el uso de tecnologías que "solo tiene Estados Unidos".

Y, de refilón, pasó por un rincón de la emisión oficialista que Maduro respaldó este miércoles la directriz tomada por su Fiscalía. Abrirá una investigación contra el jefe del Parlamento, Juan Guaidó -reconocido como presidente interino de Venezuela por 50 países-. Se le acusa de estar implicado en el sabotaje al sector eléctrico. "Tiene que haber justicia y tiene que aplicarse de manera severa", proclamó el bolivariano, ocultando que los cortes eléctricos se han vuelto constantes en estos años.

Estos fallos en el suministro eléctrico se han multiplicado hasta ser normalizados en el último lustro y el chavismo se defiende tildándolos de sabotajes. Hasta hace no mucho eran concernientes a las regiones periféricas, pero el problema ya ha aterrizado en Caracas, amplificando su dimensión. En consecuencia, la disidencia y analistas exteriores aducen que el problema reside en el mal uso de los recursos millonarios del Gobierno en lo relativo a la manutención del sector eléctrico.

En paralelo, Estados Unidos aseguró en esta jornada que el Ejecutivo de Venezuela incrementó la represión tras el fallido ataque con drones contra el presidente Nicolás Maduro. Lo ha hecho en la publicació del informe anual en materia de derechos humanos relativo a 2018. El Departamento de Estado estadounidense afirmó que hay "información creíble" sobre torturas y abusos cometidos por las fuerzas de seguridad chavistas, que están "politizadas".

Michael Kozak, responsable de Derechos Humanos del Departamento de Estado, desglosó en rueda de prensa que "la situación de los Derechos Humanos es terrible, creo que está bien documentada en este informe. Este informe va sólo hasta finales de año y la situación solo ha empeorado desde entonces". En el texto se expone que "el Gobierno incrementó sus ataques contra las libertades civiles después del supuesto y fallido intento de asesinato presidencial el 4 de agosto". Y se relata que el 7 de agosto el dipitado Requesens, acusado de ser autor intelectual de esa maniobra, fue detenido por "hombres enmascarados" de la inteligencia bolivarniana.

Washington expone que Requesens ha llegado a estar en régimen de aislamiento hasta 23 horas al día, desprovisto de atención médica y del derecho a un juicio justo. Y denuncia que hay 2.000 casos de detenciones arbitrarias y 286 "presos políticos", documentados por la ONG Foro Penal. "El Gobierno venezolano es cada vez más autoritario", resume, antes de afirmar que las elecciones de mayo, en las que Maduro resultó reelegido, fueron "profundamente fraudulentas".

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