19 de julio de 2019, 21:43:46
Deportes

CICLISMO


París-Niza. Egan Bernal gana a Quintana, se proclama ganador y toma impulso

EL IMPARCIAL

Ion Izaguirre se impuso en la última etapa de la prestigiosa carrera.


El Giro de Italia comenzará el próximo 11 de mayo y su principal candidato está ya tomando el punto de cocción adecuado. Se trata de Egan Bernal (Sky), un colombiano que se destapó en 2018 como gregario de lujo de Chris Froome en el Tour de Francia y que está en proceso de explosión. En ese camino se ha proclamado campeón de la 77ª edición de la prestigiosa París-Niza. Lo hizo, para más relumbrón, conteniendo los ataques de Nairo Quintana en un mano a mano delicioso.

El corredor de Movistar, que sigue su rodaje de cara a la 'Grande Boucle', partía este domingo como tercero en la clasificación general, con sólo 46 segundos de desventaja. Y desplegó una hoja de ruta ofensiva y valiente que le vio atacar a 47 kilómetros de la meta. El movimiento del cafetero buscaba desorientar a Bernal y contó con la ventaja de que estaban escapados corredores del nivel de TJ Van Garderen y El Fares. Tras Nairo se conformaría una fuga peligrosa para el Sky, conformada por Soler, López, Ion Izagirre, Sánchez, Yates, Van Garderen, Martínez, Pozzovivo, Großschartner, Naesen y Kelderman.

Abrirían una brecha con el gran grupo de 50 segundos, con lo que Quintana era ganador provisional de la competencia. Y el kilometraje se quemaría en una dura persecución que acogió una detonación decisiva a 13 kilómetros del final. En ese punto entraron en ignición Van Garderen e Ion Izaguirre. El vasco tenía muchas piernas y los dos se irían, para, de inmediato, quedarse solo como cabeza de carrera. En su galopar, el corredor del Astana cosecharía con celeridad 20 segundos sobre Nairo y 55 sobre Bernal. Le tocaba gestionar el colchón.

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"I can’t believe that I just won Paris-Nice. It’s incredible for me. I... I just can’t believe it yet." @eganbernal 💛 #ParisNice

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Y el desenlace atisbó una consistencia soberbia de Izaguirre. Su contrerreloj le condujo hacia la victoria con 18 segundos del grupeto del líder del Movistar. Quintana se exprimiría en busca de la gloria, mas sus fuerzas no dieron lo suficiente. La remontada agónica de Bernal le bastó para seguir la rueda del belga Oliover Naesen (AG2R La Mondiale) y reducir su pérdida con respecto a su compatriota a sólo siete segundos. Por ende, defendió el maillot amarillo con 39 segundos en la general sobre Nairo y 1:03 minutos sobre el polaco Michal Kwiatkowski (Sky), que completó el podio. En la undécima victoria profesional y la segunda de 2019, tras ganar la Volta a la Comunitat Valenciana, de Izaguirre.

Por otro lado, en la otra carrera que empieza a desenmarañar las candidaturas de cara al Giro, la Tirreno-Adriático, se vivió un duelo maravilloso entre el líder Adam Yates (Mitchelton-Scott) y el danés Jakob Fuglsang (Astana). El recorrido de la quinta etapa de la prueba desplegaba 180 kilómetros salpicados de duras ascensiones en el tramo postrero, con rampas del 20%. Y en ese duelo Fuglsang alzaría los brazos en este día y el británico contuvo el maillot de puntero en la general. No obstante, aunque cedió 40 segundos con el danés, amplió su brecha con el segundo clasificado, Primoz Roglic (Lotto-Visma) -le metió 26 segundos-. Los tres completaron el podio de la jornada.

La senda se inauguraría con actividad temprana. Un total de trece corredores que se escaparon hasta sembrar siete minutos de ventaja con respecto al pelotón. El paso del desgaste filtraría a los mejores y en ese grupeo quedaron Mats Pedersen (Trek-Segafredo), Nico Denz (AG2R), Edoardo Zardini (Neri Sottoli) y Davide Gabburo (NSK). Su esfuerzo les haría atravesar la pancarta de los 30 kilómetros finales, pero la labor de Astana como guía del pelotón les limaría la brecha.

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🍾 YEESSSS...another perfect day 👌 Amazing team work again today and so stoked that I could finish it of and take this wonderful victory...

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Ante los ciclistas estaban tres pasos por un circuito que viajaba hacia Recanati y que contemplaba cuatro subidas al Muro di Porta d'Osimo -pendientes del 19%- y tres escaladas al Muro de San Pietro -rampas del 20%-. Una barbaridad que preparaba una traca. Gabburo y Pedersen anhelaron tirar hacia adelante con su fuga, pero por detrás ya habían acelerado figuras reseñables como Fuglsang o el francés Julian Alaphilippe (Quick-Step). El danés, no obstante, alcanzaría la cabeza de carrera con 10 kilómetros en disputa. Esta circunstancia obligó a mover ficha a Yates y a Roglic, pues llegarían a la última subida con 55 segundos de desventaja.

Ese rendimiento industrial de Fuglsang le haría estirar la brecha a 1 minuto y 10 segundos con el resto de favoritos, disfrutando del liderato de la general provisional. Sin embargo, Yates no tiraría la toalla y atacó a dos kilómetros, dejando en la estacada a Roglic y guerreando, con éxito, contra el cansancio del danés. El ganador del día, de Astana, dedicaría su triunfo a su excompañero Michele Scarponi, trágicamente fallecido en abril de 2017, y accedió al podio en la clasificación global. Con 35 segundos por recuperar ante Yates cuado resta una etapa llana y una contrereloj de diez kilómetros. El sudor agónico del británico bien podría haberle entregado otro entorchado.

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