23 de octubre de 2019, 2:29:43
Cultura

EXPOSICIÓN


El paseo póstumo de Giacometti por el Prado, el museo que nunca visitó

Elena Viñas


Alberto Giacometti visita por primera vez en Museo del Prado a través de su obra. Dieciocho de sus esculturas fechadas entre 1945 y 1966 han sido instaladas en la Galería Central de la pinacoteca junto a lienzos de Tiziano o de su admirado Tintoretto, así como en la sala de Velázquez o en la del Greco.

Concebida como una paseo póstumo del artista suizo por el museo que nunca llegó a visitar, la exposición está enmarcada en los actos conmemorativos del bicentenario del Prado, que se reivindica una vez más, como ya lo hizo con Picasso o Bacon, como lugar de peregrinaje de los pintores del siglo XX.

Aunque nunca viajó a España, Giacometti visitó en 1939 una exposición en Ginebra en la que pudo ver gran parte de las obras de la colección del museo trasladadas a la ciudad suiza durante la Guerra Civil.

Entre las obras que han sido reunidas en los pasillos y las salas del Prado figuran piezas como las Mujeres de Venecia, Mujer grande I y II, Hombre que camina II, III y IV o El carro, el único de los bronces expuestos patinado en oro.

Durante la presentación de la muestra, Miguel Falomir, director del Museo del Prado, se ha congratulado de haber "invitado" a Giacometti al museo para protagonizar una exposición "bella y sugerente".

Sugerente, opina Falomir, por los diálogos que se establecen entre las figuras humanas del artista suizo y las obras que cuelgan de las paredes del museo permitiendo al visitante realizar "asociaciones" que explica así la comisaria, Carmen Giménez: "Giacometti se integra con el entorno enriqueciéndolo. Es posible hallar similitudes entre su obra y las estilizadas figuras humanas del Greco, la espiritualidad de Zurbarán o la majestuosidad de Tiziano".

"Dentro de unos años esta exposición será recordada", aventura Falomir, porque "nunca antes se habían visto sus obras en un espacio como el Prado".

El recorrido propuesto por el museo empieza en la sala de Las meninas, de Velázquez, donde han sido instaladas cuatro esculturas - Hombre que camina II (1960), Mujer grande III (1960), Mujer grande IV (1960) y Gran cabeza (1960) - sobre una plataforma circular de grandes dimensiones. El resto de obras se encuentra salpicado por la Galería Central próximas a Carlos V en la batalla de Mühlberg, de Tiziano, o el Lavatorio, de Tintoretto, que dialoga con el grupo de las Mujeres de Venecia (1956).

Mujer de pie, instalada en el centro de la sala del Greco, "manifiesta unos evidentes paralelismos formales en su verticalidad y alargamiento con la obra del pintor cretense", explica el Prado, que añade que ante los monumentales cuerpos de Zurbarán pintados en su serie de los trabajos de Hércules, contrasta la simplez La pierna (1958).

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