30 de mayo de 2020, 5:35:47
Sociedad

EXPLORACIÓN ESPACIAL


Agua en Marte: ¿y si el planeta rojo solo fuera rojo por fuera?

Eduardo Villamil

Un nuevo estudio sugiere que buena parte del interior marciano estaría salpicado de grandes acuíferos capaces de hacer brotar agua a presión hacia la superficie.


En 2018 diferentes estudios científicos corroboraron que el planeta rojo era mucho más azul de lo que creíamos.

Primero, la NASA sorprendería al mundo al anunciar en enero que al menos un tercio de Marte contenía hielo bajo su superficie.

Seis meses más tarde la propia agencia espacial estadounidense daría a conocer el hallazgo de moléculas orgánicas, lo que reforzó aún más la tesis de que el cuarto planeta del sistema solar pudo albergar vida en el pasado.

Pero la noticia bomba llegaría en julio, cuando un grupo de científicos italianos hizo público el descubrimiento de un gran lago de agua salada que yacía bajo los casquetes del polo sur.

Ahora, otro equipo de investigadores sugiere que quizá las masas de agua subterránea como esta no sean una rareza, sino todo lo contrario: lugares comunes en la orografía del planeta ¿rojo?

En un trabajo que acaba de ver la luz, varios científicos de la Universidad del Sur de California, postulan que los lagos interiores podrían salpicar grandes áreas en torno al ecuador marciano, llegando a generar corrientes a chorro que expulsan el agua hacia la superficie del planeta.

Los investigadores creen que estas masas de agua se encontrarían a una profundidad de unos 750 metros y explicarían la detección de restos acuosos o helados en las paredes de algunos cráteres marcianos.

Líneas de pendiente fluyen a través del cráter Newton durante la temporada cálida. (Fuente: NASA / JPL-Caltech / Univ. de Arizona)

Estos flujos de agua, que reciben el nombre de líneas de pendiente recurrentes, siempre han inquietado a los científicos, puesto que aparecían en las estaciones cálidas -generalmente en las laderas empinadas de los cráteres- y se esfumaban con el frío. De hecho, se ha llegado a proponer que no se trate de agua, sino de salmueras o flujos de arena seca. Aunque la idea más aceptada era que las líneas provenían de pequeños flujos de agua superficial o cercana al subsuelo.

"Sugerimos que esto puede no ser cierto. Nuestra hipótesis es que el agua proviene de una fuente subterránea y profunda, que la impulsa a presión hacia la superficie a través de las grietas del suelo", explica Essam Heggy, coautor del estudio. En otras palabras, Marte escondería acuíferos capaces de impulsar agua a presión hacia la superficie, como un manantial.

Para llegar a esta conclusión, los expertos compararon imágenes de las líneas de pendiente marcianas con fotografías de desiertos en el norte del Sáhara o la Península Arábiga. "Hemos observado los mismos mecanismos", señala el primer firmante del trabajo, Abotalib Z. Abotalib.

De confirmarse esta hipótesis, las futuras misiones tripuladas al planeta rojo planeadas para la próxima década habrán ganado muchos puntos. No solo porque no necesitarán perforar el suelo o derretir el hielo para conseguir agua líquida, sino también porque el número de posibles zonas habitables aumentará exponencialmente. ¿Constituirá este hallazgo un primer paso hacia la terraformación?

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