10 de diciembre de 2019, 18:13:39
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Zidane ya no protege a Bale y confiesa el problema principal del Real Madrid

EL IMPARCIAL

El técnico francés señala que la falta de objetivos es clave en el titubeante rendimiento de sus subordinados.


Los primeros 45 minutos del partido que el Real Madrid ha disputado este sábado ante el Eibar han provocado una pitada en el Santiago Bernabéu. La primera desde que Zinedine Zidane volvier a asumir el cargo de entrenador. El conjunto merengue se fue al entretiempo sin tirar a portería y por debajo en el marcador, un bagaje realmente pobre que acabó por rebosar la paciencia de un graderío que este curso se ha sentido abandonado por sus jugadores. Con una imagen desoladora del aforo.

Asimismo, la mayoría de las piezas que está examinando el técnico galo en este cierre de temporada no asumieron con compromiso la alternativa que se les ofrecía, por lo que la extracción de conclusiones positivas quedó reducida al mínimo. Sólo Karim Benzema, Fede Valverde o Reguilón mostraron pasión y ganas de superación en el tránsito por la nada en que han convertido los meses de competición que restan. Sin objetivos en el horizonte, acada fin de semana puede resultar un mal trago si la mentalidad no vira.

Y no está virando, visto lo visto. Así lo ha confirmado el propio Zidane en la sala de prensa después del triunfo por 2-1 ante el valiente conjunto vasco. "Es un momento complicado, la situación no es fácil porque lo de fuera no ayuda nada. Hay que aceptarlo y al final son los jugadores los que tienen que salir de eso con el cuerpo técnico. No hay que buscar excusas pero para salir de esta situación es difícil. Hoy los jugadores tras una primera parte mala hicieron una segunda muy buena", avanzó.

"Lo de fuera", a lo que se refiere el preparador francés, se llama rumorología relacionada con las salidas que el cub maneja en la remodelación de plantilla venidera. En esa red han caído elementos nucleares como Kroos, Marcelo, Isco, Asensio, Varane, Keylor Navas o Gareth Bale. Y, claro, ahora que no hay contenido futbolístico del que comentar el asunto de los traspasos y la ventas que circunda al palco de Florentino Pérez acapara todos los focos. Y sentirse bajo sospecha no ayuda a los jugadores que saltan al césped, especialmente en Chamartón. Lugar en el que la presión por agradar tras un ejercicio horrible se multiplica.

"Nos falta confianza. Algo nos ha pasado pero me quedo con lo positivo. En la temporada no vamos a ganar nada y en nuestra cabeza jugar para nada es complicado. No vamos a dejar de pelear, en los siete partidos que nos quedan vamos a pelear hasta el final como equipo"., explicó Zidane, quien se mostró sorprendido al comprobar que sus "jugadores no intentar jugar" en la primera mitad. Y le sería puesto sobre la mesa si había aplicado una charla convincente en el descanso que confluyera en la mejora de actitud vista en el segundo acto.

"No se podía seguir como en la primera mitad y jugamos más como equipo, también corrimos más, juntos, y cambió totalmente el partido. Al final hay que felicitar a todos los jugadores porque son los que pelean y ellos han cambiado el partido tras juntarse y ayudarse mucho en el campo. Fueron dos partes completamente distintas. Lo bueno es que hemos tenido una reacción. Tienen un orgullo que sacaron. Han demostrado que corriendo juntos y peleando se pueden sacar cosas", arguyó.

En ese punto le fue cuestionada la continuidad de Bale, el principal señalado tras otra actuación flácida. El galés sigue desconectado de la dinámica, del colectivo y de casi todo. Y el entrenador ya no le echa un capote. Parecería que no entra dentro de sus planes ante el curso venidero. "Ya veremos, no voy a decir lo que va a pasar porque Gareth es un jugador del Real Madrid al que le quedan dos años. No es el momento de hablar de eso. De la pitada del público no nos alegramos, quieren ver jugar mejor a su equipo y no lo estamos haciendo bien", finalizó.

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