22 de noviembre de 2019, 1:06:23
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TENIS


Conde Godó. Rafa Nadal no puede domar a Thiem y cae en las semifinales

EL IMPARCIAL

El austríaco dominó y se medirá a Medvedev por el título catalán.


Rafael Nadal se encontró este sábado con el tenista especializado en tierra batida en mejor estado de forma del momento. Se trata de Dominic Thiem, uno de los nombres gruesos de la nueva generación de tenistas que ya está brotando con la consistencia que marcaban sus expectativas. En este día sumió al emblema español en un ejercicio continuado de supervivencia incómoda, en el que el balear no llevaría la iniciativa nunca y acabó cayendo, agotado y con total justicia.

Perdió el número dos de la ATP ante el quinto clasificado del circuito masculino a pesar de haber jugado uno de los mejores partidos en esta superficie en lo que va de temporada. La imposibilidad para imponer enmiendas al guión dictado por el austríaco -hiperactividad y electricidad en cada intercambio- desembocó en el 6-4 y 6-4 con el que Thiem se clasificó para la final del Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó.

Su exhibición de tenis, fuerza y personalidad duró dos horas y 4 minutos. Sacó a Nadal la idea de acudir a la duodécima final del evento catalán con celeridad. Empezó el zurdo legendario con una doble falta y cedería su saque en el quinto juego, con otra doble falta. Estaba fuera de eje, luchando por no caer ante la presión oponente y sin explicarse cómo Dominic pudo recuperarse con tanta rapidez del duelo de cuartos desarrollado ante Pella. El caso es que el favorito comenzaría arrastrándose para defenderse ante el vendaval.

Los errores no forzados y alternaban con golpes ganadores por ambos lados. Se jugaba a lo que quería el aspirante, mas el favorito crecería hasta que, como se ha dicho, en el quinto juego cedió un break. A partir de ahí se multiplicaría la confianza de Thiem en el manejo del tempo y la senda hacia el triunfo en el primer set se allanaría. Ganaría su servicio en blanco para confirmar la rotura y arrinconó a Nadal con cuatro bolas de break para colocrse con 5-2.

Se salvaría de ese atolladero el once veces campeón del Godó. En cambio, el tiroteo al que estaba siendo sometido le pasaría factura. Con su venenosa derecha y su punzante reves lograba el austríaco que la pelota volara. Además, tiraría de dejadas sutiles para redondear una ejecución de aspecto jerárquico que le condujo a apuntarse la manga inicial. Venía a este partido sin haber concedido un set en todo el torneo y lo intenso del enfrentamiento no le descubrió titubeando.

Por el contrario, Rafa viajaría saltando dudas. Cometió cinco doble faltas durante el partido y su facilidad para generarse golpes sencillos a través del resto funcionaría tan poco como su revés. No pudo rozar ni una sola bola de break antes de que comenzara el set definitivo. Quizá el manacorí tardó en acomodarse a la diferencia de ritmo entre el combate de cuartos ante Jan-Lennard Struff y el terrible bombardeo de este sábado. Y casi perdió el primer saque a la vuelta de vestuarios.

Los 8.000 espectadores trataban de jalearle y cambiar la inercia. Les devolvería el gesto a los aficionados con dos derechas ganadoras y reconocibles, seguidas de una celebración explícita en ese 1-0 cansado. Pero en su tercer turno de saque cedió otro break. La bolas tenían querencia por ir a las líneas cuando las golpeaba Thiem, que se colocó con 4-2 al corresponder con otro juego en blanco para confirmar la rotura. Y repitió hoja de ruta: perdió otra vez dos bolas de ruptura para fijar el 5-2, como en el set previo.

Nadal, en esa altura, subió su nivel y se puso con 0-40 y 5-4 en el marcador. Mas Thiem dejó claro quién iba a vencer al levantar ese entuerto con saques, voleas, dejadas y ganadores. Facturó su pase a la final, en la que se medirá a Daniil Medvedev -que ganó por 6-3,3-6 y 7-5 a Kei Nishikori en la otra semifinal-, corroborando que ya puede mirar de tú a tú a cualquiera. Está en condiciones de triunfar en Barcelona y, como aseguran los analistas, de abrazar la gloria en el Grand Slam de tierra.

"Ha sido uno de mis mejores partidos en tierra batida. Siempre hay que jugar increíble para ganar a Nadal en tierra. Estoy muy contento con esta victoria. Ganar a Nadal no es algo que pase cada día", expuso el austríaco, cuarto jugador que gana a Nadal en el Godó. "Para ganarle hay que jugar genial y ser muy ofensivo", añadió. Sabe de lo que habla, pues ha derrotado al manacorí en Buenos Aires 2016, Roma 2017, Madrid 2018 y Barcelona 2019.

Rafael, por su parte, compartió este diagnóstico de lo vivido: "He perdido contra un rival de máximo nivel en esta superficie. He estado competitivo hasta el final y creo que me ha faltado jugar más partidos así para tener hoy una opción clara de victoria. He sentado una base importante para poder aspirar a lo que viene. Mi perspectiva de lo que me viene es completamente distinta de hace cinco o seis días y para mí eso es más importante que ganar. Lo más importante es sentir esta energía y estas ganas de competir".

"He tenido un momento emocional complicado tras Indian Wells, debido sobre todo a las lesiones. La semana pasada todavía no estaba recuperado pese a ganar partidos. A principios de esta semana, aquí, tampoco, pero reflexioné, me enfoqué y he cambiado radicalmente", confesó antes de despedirse subrayando que "esta es una derrota de las que pueden ayudar". "Cuando eres más jovencito, sí que te preocupa más con quién pierdes. A estas alturas sé lo que soy, y sé que, si estoy a mi máximo nivel, soy capaz de aspirar a todo y sobre todo en esta superficie", sentenció.

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