10 de diciembre de 2019, 20:52:35
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¿Está pasando factura a Zidane que este Real Madrid se arrastre?

EL IMPARCIAL

El técnico francés sigue empeñado en recuperar a futbolistas icónicos pero desmotivados.


"No nos hemos entregado en nada, ni en los duelos ni en correr. Hay partidos que tienes dificultades ante un rival que corre más que tú, ellos pueden hacer su partido pero no puedes no hacer el tuyo. No hay explicación. Tenemos tres partidos para que acabe esta temporada para todos. Hoy no hay nada bueno, cero", confesó Zinedine Zidane este domingo, toda vez que su equipo sucumbió en Vallecas contra el Rayo Vallecano, dejando unas sensaciones poco esperanzadoras.

El francés explicó que salió "muy enfadado" de la derrota ante el colista. "A veces no marcas pero sin tener ocasiones ni jugar a nada es imposible. Estoy muy enfadado porque nuestra imagen ha sido mala y soy el responsable, no solo los jugadores. Hay que pedir perdón por lo que hicimos todos hoy. No hemos encontrado el gol pero no es solo eso, hoy no hicimos nada desde el minuto uno al final. Nada a todos los niveles, no solo en el del gol", remarcó.

Y no pudo ocultar su malestar, aunque dejó claro que no tiene dudas sobre la validez de la decisión de haber regresado al Real Madrid antes de que finalizara esta temporada catastrófica. "Todo lo contrario, yo tenía que vivir esto, momentos críticos y complicados. Nosotros no podemos jugar así", expuso. Eso sí, ya no saca la cara por algunos de los jugadores a los que está tratando de recuperar. Preguntado por la actuación de Gareth Bale y su concentración en el equipo, contestó con frialdad lo siguiente: "No lo sé, le tenéis que preguntar a él".

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Strong training session yesterday. Good to be back out there!

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Se fue Zidane de Vallecas dolorido y con este mensaje: "Me gustaría que acabara ya la temporada pero tenemos que jugar tres partidos y haciendo otra cosa, no podemos dar todos esta imagen. Yo el primero. De lo que pensé no ha salido nada. Tenemos que respetar al fútbol, al club y acabar jugando mejor porque lo de hoy no puede ser. Hoy no puedo defender a mis jugadores. Es la realidad. No se puede jugar así y no son solo ellos, yo soy el responsable y el que prepara un partido en el que se hace todo lo contrario".

En la previa del cara a cara con el urgido Rayo, el 27 de abril, bromeaba, con otro tono muy diferente, sobre lo venidero. "No tengo poder ni nada, lo importante para nosotros es hacer las cosas juntos. Hay una institución, un presidente, gente importante que manda aquí y luego un entrenador, que soy yo. Queremos hacer cosas y las vamos a intentar siempre juntos. Yo no mando ni en mi casa", subrayaba, jocoso. Desconocedor de lo que se le venía: la constatación de lo difícil de su labor en la tratartiva por convencer a iconos del madridismo que ya no tienen tanta hambre ni gozan de su mejor punto de forma.

"Tengo claro lo que quiero hacer y los perfiles de jugadores están claros para el próximo año. Estamos en ello, faltan cuatro partidos y lo vamos a ver al final", aseguró entonces, mientras que se le ponían sobre la mesa nombres como Eden Hazard o Neymar. "Todos los buenos son compatibles, siempre. A mi me decían que no era compatible con Djorkaeff, vaya tontería macho. La intención del club es tener más fuerza en ataque", precisó al ser preguntado sobre si podrían se compatibles el belga y el brasileño en el Bernabéu.

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El poder de una sonrisa????2??2??

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Pero la raíz de los problemas de Zizou en su arriesgadísima apuesta por levantar al coloso merengue no reside en cómo acomodar a los pomposo atacantes que puedan ser reclutados. La dificultad mayor es calibrar hasta qué punto Marcelo, Isco, Bale, Kroos o Casemiro, puntales de las tres Ligas de Campeones ganadas de manera consecutiva, pueden formar parte del proyecto de transición con garantías. Y si Reguilón, Ceballos, Asensio, Vallejo, Mariano, Marcos Llorente. Vinicius, Brahim o Fede Valverde contienen la dimensión que se les presupone como recambios consistentes en la nueva era que ha sobrevenido. Examinar con certidumbre si un mal año puede ser anecdótico o un síntoma problemático es el trabajo del preparado francés.

De hecho, está afrontando el mayor desafío de su carrera como entrenador. Cuesta explicar el motivo por el que decidió reaparecer meses después de haber salido corriendo por la falta de motivación y seguimiento que constató en ese mismo vestuario. A él mismo le está resultando indigesto legitimar este asunto en el terrible y abrasivo decantar liguero en el que transita. Hace doce meses estaba a casi 20 puntos del Barça. ?Por qué cambiará la inercia a partir de agosto? Un par de retoques en ataque no basta. Tampoco repescar a Raúl de Tomás o hacer caja con Bale -que este domingo, como en múltiples ocasiones más, volvió a su casa en solitario, desentendiéndose de la dinámica grupal- o Isco -congelado en su precaria mentalidad profesional-.

"Se pueden quedar pero la intención de todos es jugar al fútbol. Si soy jugador y me preguntas si quiero jugar más en otro equipo, sí lo quiero. Luego hay jugadores que van a jugar menos, es la realidad del fútbol con 23, pero es mejor irse a jugar si no tienes sitio", reflejó hace días. El escrutinio proseguirá en las tres jornadas que faltan para que se extinga uno de los peores cursos que se recuerdan en Chamartín. A partir de ahí, le toca a Zidane construir y no gestionar lo ya construido. Por vez primera desde que probó a ser entrenador. Con una labor faraónica por delante. Y bajo el paraguas de una directiva que no ayuda en lo relativo al consejo acertado sobre los agujeros de la plantilla no ilustres a tapar.

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