18 de noviembre de 2019, 7:30:05
Editorial

EDITORIAL


¿Revolcón a Sánchez o treta electoral?

EL IMPARCIAL


Pedro Sánchez se ha llevado el primer revolcón tras las elecciones por su prepotente actitud, por aparentar que ha logrado la mayoría absoluta, cuando cuenta con 123 escuálidos escaños. Además de con Podemos, contaba con lograr el apoyo de los independentistas para gobernar y ser investido presidente del Gobierno. Con el rechazo del Parlamento catalán al nombramiento de Iceta como senador ya sabe que esos escaños no serán gratis. Es más; los separatistas le han exigido que se comprometa antes con indultar a los políticos procesados en caso de ser condenados por el Tribunal Supremo.

Para los socialistas, no obstante, el rechazo del Parlamento catalán al nombramiento de Iceta les sirve de cartel electoral ante las elecciones del 26-M. Podrán presumir, aunque sea incierto, que ERC no será un socio de su Gobierno. Podrán aducir que no van a ceder a las exigencias de los secesionistas. Alardearán de defender la Constitución. El Parlamento catalán, en fin, le ha dado un notable empujón a la campaña electoral del PSOE. Incluso, podría sospecharse que la operación estaba pactada en secreto para favorecer el 26-M tanto al PSOE como a ERC, pues el presunto enfrentamiento les viene bien a los separatistas que reivindicarán el derecho a la autodeterminación como argumento electoral, mientras los socialistas intentarán borrar las indignas cesiones de Sánchez para aguantar 9 meses en La Moncloa.

Pero que nadie dude de que a la hora de la verdad, el PSOE y ERC se pondrán de acuerdo. Para empezar, en la Alcaldía de Barcelona. Pero Pedro Sánchez ya es consciente de que esos apoyos pasan, para empezar, con indultar a los políticos procesados, aunque eso ya lo tiene decidido el presidente en funciones. Luego le exigirán la celebración de un referéndum de autodeterminación. El problema es que Sánchez, aunque le gustaría, no puede permitirlo por inconstitucional.

Los cuatro años de Gobierno socialista serán inciertos parlamentariamente y una amenaza permanente para la unidad de España. Porque es evidente que Pedro Sánchez tragará todos los sapos que sean necesarios antes de dejar la presidencia del Gobierno, como ha demostrado en los últimos 9 meses. De momento, en plena campaña electoral, la votación del Parlamento catalán ha sido un regalo para el PSOE. Para engañar a los votantes socialistas que creen que su partido defiende la unidad de España y la Constitución. Cuando lo único que defiende es amarrar el poder.

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