27 de septiembre de 2021, 9:04:35
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AUTOMOVILISMO


Indy500. Fernando Alonso pudo volver a subir al McLaren pero sin mejoría

EL IMPARCIAL

El piloto español consiguió rodar en el último entrenamiento oficial.


El error cometido por Fernando Alonso el miércoles pasado, que le conllevó un accidente por el que estrelló su MCLaren Indy número 66, ocasionando daños graves en el chasis y el motor a su coche, ha resultado destrastroso para la ambición del español de ganar las 500 Millas de Indianápolis en su edición de 2019. Así se ha desnudado con el paso de las horas y de los días, pues la capacidad de sacar información y pulir los detalles antes de la carrera, que se celebra el 26 de mayo, se han reducido de forma tenebrosa.

Y, lo que es peor, han otorgado a sus rivales potenciales una ventaja de maniobra abismal que sólo la calidad en el pilotaje del asturiano, en el día de la carrera, puede maquillar. Las barreras del Motor Speedway de Indianápolis quedaron rasgadas y allí está inscrita una buena parte de las opcioes reales de gloria con las que viajó Alonso a este tempo del automovilismo estadounidense. Ahí quedó la nutrición de lo aprendido en el debut de 2017 y de las novedades que trajó la escudería británica.

Eso sí, aunque la cosa empeoró mucho tras el incidente, los problemas ya habían comenzado en el estreno de los entrenamientos. Ese día, el monoplaza tuvo dificultades en el alternador que acortaron la primera jornada de entrenamientos, correspondiente al pasado martes. En cualquier caso, y ya lo ha remarcado Fernando en múltiples ocasiones, se trata de amoldarse a lo que venga y trabajar con todo según las condiciones que presente el contexto.

Han venido mal dadas, es un hecho, mas la voluntad y determinación triunfal siguen ahí. El piloto no se ha detenido a explicar sus emociones en estos días, centrado en la remontada que han de dibujar para presentarse en las jornadas de clasificación -de este sábado y domingo- en las mejores condiciones posibles. El que sí ha tomado la palabra para expresar cómo progresa todo en el seno del McLaren Racing ha sido su director deportivo.

Gil de Ferran usó la fórmula del comunicado para explicar que sacrificaron el jueves para poder reconstruir a la perfección el coche de cara a la cuarta y última jornada de entrenamientos, la de este viernes. Defiinó el directivo como "un grave contratiempo" el haber perdido un día de práctica, pero quiso dejar claro que "no se ha perdido todo". Ni mucho menos. "El equipo revisó el daño y tomamos la decisión de cambiar al coche de repuesto. Durante el proceso, también resultó que se había dañado el motor y eso provocó en un cambio de motor que se añadió a la labor", prosoguió De Ferran.

"Por esto y el hecho que respetamos profundamente Indianápolis, estamos siendo cuidadosos y medidos y queremos asegurarnos que enviamos el mejor coche posible a la pista", fianlizaría el director deportivo de McLaren Racing. Y este vienres Fernando Alonso pudo volver a subirse al coche y rodar. Completaróia 18 vueltas en la primeras sesión de esta fecha, llegando a registrar un pico de 366,066 kilómetros por hora, su mejor crono desde el martes y que le colocaba en la posición general número 19.

Su bagaje de vueltas y experiencia con el nuevo coche, hasta hoy, se limitaba a 96 vueltas. Una cifra ínfima si se compara con los candidatos a todo en este Motor Speedway de Indiana. Por ejemplo, el otro español ha había redondeado antes de este viernes un total de 197 vueltas al circuito, alcanzando una velocidad máxima de 364,810 kilómetros por hora. Esto es, Fernando debía exprimir su inteligencia y pericia para extraer cada pulgada de información en una contrarreloj que desembocará en los tres intentos por clasificarse para las 500 Millas de Indianápolis. Este sábado habrá de entrar en los 33 mejores tiempos para ganarse el derecho a pelear por la eternidad.

Pasado ese filtro, y dependiendo del tiempo logrado, Alonso será encuadrado en los dos grandes grupos que batallarán entre sí para establecer la disposición final de las plazas en la parrilla de salida. Si estuviera en un día mágico, el asturiano habría llegado al conocido como 'Fast Nine Shootout', en el que se repartirán la 'pole' y el orden de los ocho mejores. Si no es así, se conformará con quedar en lo más alto posible del ajedrez en el que se moverán, el domingo, aquellos que contarán con tiempos clasificados entre el puesto décimo y el trigésimo tercero.

Este es el planning que le espera a un piloto ovetense que en estos diez días venideros está forzado a resplandecer como nunca. La última sesión de entrenamientos de las 500 Millas de Indianápolis le vieron completar un número aceptable de vueltas (77) para concluir en la plaza vigésicuarta, con una velocidad media de 369,067 kilómetros por hora. Siempre lejos de la cima, que esta vez estuvo comandada por Conor Daly (372,891 kilómetros por hora), Marco Andretti (371,519 kilómetros por hora) y Takuma Sato (371,364 kilómetros por hora). Este viernes acogió una venganza de Honda sobre Chevrolet, el motor dominador en las jornadas precedentes. Oriol Serviá, el otro español en liza, terminó en el puesto 28, con un pico de 367,864 kilómetros por hora. Los dos pilotos españoles tendrán que competir por encima de las posibilidades de sus coches para escalar en posiciones y convicción. A nueve fechas del día D.

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