17 de noviembre de 2019, 4:11:10
Deportes

TENIS


Roland Garros. Rafa Nadal y Muguruza ya están en octavos

M. Jones

El zurdo arrasó a Goffin y la caraqueña batió, con solidez, a la complicada Svitolina.


El viaje de Rafael Nadal hacia su duodécimo título de Roland Garros estaba resultando un plácido paseo por la tierra batida francesa. En su debut y en el duelo de segunda ronda, el español no había cedido un set y su astucia y chispa le habían permitido arrollar a sus oponentes. Pero la exigencia subiría en el partido de este viernes, que le ha cruzado en tercera ronda con el belga David Goffin. El balear se vio obligado a pelear más cada punto y le tocó remangarse por vez primera en estas semanas.

Dos horas y 49 minutos estuvo en pista antes de eliminar a su rival por un 6-1, 6-3, 4-6 y 6-3 convincente. Compitió el zurdo legendario en el décimo aniversario de la primera de sus dos únicas derrotas en la Philippe Chatrier -cuando cayó ante Robin Soderling- y lo hizo evidenciando que su consistencia mental sigue intacta, aunque en esta fecha su juego haya sido contrarretado por un tenista de más altura y herramientas de supervivencia. Con todo, el isleño dominaría desde el inicio.

Venía Nadal de haber cedido dos breaks ante el alemán Yannick Maden, 114 del mundo. Quizás, por este dato se empeñó en pulir los periodos de relajación y entró en pista con la mentalización e intensidad correctas. Hasta el punto de abrasar a Goffin, 29º del ránking de la ATP. El set inicial gobernaría el tempo y amontonaría rupturas para marcar territorio. A partir de ahí, el belga entraría en calor y ganó en desempeño, forzando algo más al favorito en la segunda manga y arrebatándole la tercera.

Mas en el cuarto set Rafael reaccionaría y, al galope de una agresividad más pronunciada, anuló el conato de remontada de su contrincante. Supo defender al modo pegajoso que acostumbra y afilar sus golpeos para apocas el fogonazo que había lanzado el centroeuropeo. En consecuencia, se deshizo del primer oponente de entidad que se le atraviesa en esta edición del Grand Slam francés -tras superar a dos jugadores que venían de la fase previa-. Y se mostró satisfecho por haberse adaptado a la nueva exigencia.

"David es un gran jugador, creo que he empezado con un buen nivel, pero en el tercer set él ha jugado muy bien. Estoy muy contento de volver a jugar unos octavos de final", confesaría a pie de pista. Era la decimocuarta vez que alcanza ese peldaño en París, una plusmarca compartida con Roger Federer, leyenda que todavía no ha cedido un set en estos días. El helvético asoma como posible cruce de semifinales, tras haber derrotado a Casper Ruud por 6-3, 6-1 y 7-6(8), en su partido 400 en un 'major' de tenis. Eso sí, antes Nadal habrá de vérselas con el vencedor del combate entre Corentin Moutet -invitado por la organización- y Juan Ignacio Londero -que se estrena en un Grand Slam-.

Ya en sala de prensa, el deportista más importante de la historia de España analizó lo vivido de este modo: "No era el día para tener errores de concentración, he estado al cien por cien, intentando mantener la intensidad. Pero hay que ser realistas, el nivel de los primeros 45 minutos es difícil de mantener. Es el máximo posible. Goffin es un grandísimo jugador. Ha estado lesionado y por eso ha caído en el ránking, pero cuando estaba a su máximo nivel puede ganar a cualquiera (...) Era uno de los rivales duros que podía tocarme en tercera ronda".

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Cuestionado por el set perdido, respondió que "he hecho todo bien, he sacado bien, he buscado todo el rato posiciones de ataque, he controlado la altura y la posición de la pelota, dando al rival la sensación de no saber dónde ir". Y remató su exposición destacando que el belga ganó "demasiados puntos gratis gracias a su saque y a su segunda bola", hecho que le forzó a defender más. "Él es un gran restador y me ha roto sólo un servicio en todo el partido. El problema es que yo no le he roto ninguno en el tercer set. El resto del partido estoy satisfecho. He hecho un partido bueno, hay que mejorar el resto en esa franja del partido, que he jugado en posiciones más defensivas", sentenció.

Además, Garbiñe Muguruza también pasó con nota la barrera de la tercera ronda. Le tocó en suerte enfrentarse a Elina Svitolina, su primera contrincante potente desde que debutara hace días. La española venció a la ucraniana por 6-3 y 6-3 en una hora y 28 minutos, recobrando buena parte de la convicción en su tenis que manejó cuando ganó Roland Garros en 2016. De hecho, en su sexta vez seguida en octavos, la caraqueña expuso que "estoy muy motivada para ganar aquí cada partido".

La novena cabeza de serie, que le había vencido en la gran mayoría de los enfrentamiento directos que habían jugado hasta esta fecha, sufriría para domar el estilo de Garbiñe. La hispano-venezolana, más bien, fue la que amarró el juego escurridizo de la ucrania, que llegaba descansada al haberse lesionado su rival de la segunda fase. Tras dos breaks, Muguruza subrayó su compostura al aguantar y romper el saque ajeno en el octavo juego, allanándose la senda.

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Svitolina asomó con una reacción que le hizo alcanzar una rotura, mas la española no se vendría abajo ni se dejó contaminar por las dudas: devolvió el break en el juego siguiente y recondearía su triunfo con otra rotura en el octavo juego del set decisivo. Así las cosas, culminó Muguruza sin haber cedido un set desde que lo hiciera en el partido de su debut, del pasado domingo, ante la estadounidense Taylor Townsend. En octavos, no obstante, está constreñida a no desenfocarse, pues le ha tocado hacer frente a la intensidad de Sloane Stephens, séptima favorita.

"Esta pista me motiva, desde pequeña la veía por la tele y soñaba con ganar aquí", proclamó, complacida por ser una de las aspirantes que han eludido el filtro en el que han caído nombres tan importantes como Karolina Pliskova -número 2 de la WTA-, Kiki Bertens -ganadora en Madrid y quinta del mundo- y la alemana y ex número 1 Angelique Kerber. "No me siento especialmente confiada. Todos los partidos son importantes. Cuantas más victorias logras, más confianza tienes, pero ojalá me sintiera con tanta confianza como decís que aparento. No quiero comparar con otros años, no le doy vueltas a cómo me veo, a cómo me siento. Yo simplemente hago los deberes, intento trabajar duro, tomarme cada partido como si fuera una final. Es un torneo que me gusta mucho. Me quiero ir de aquí dando lo mejor y lo simplifico mucho. Compararme hace mucho daño, trato de mantenerme alejada de eso", finalizó.

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