20 de noviembre de 2019, 21:29:28
Deportes

FINAL


El Liverpool de Klopp arranca la condición de campeón de Europa | 0-2

Diego García

En un combate tenso y físico, los 'Reds' se catapultaron hacia la gloria gracias a Alisson y a su mejor puntería. Por Diego García


El planeta, en cientos de millones de espectadores, giró su mirada este sábado hacia Madrid. El Metropolitano se vistió de gala como nunca para ejercer de marco de la segunda final inglesa en la historia de la Liga de Campeones. Se medían Liverpool y Tottenham, los clubes que representan la punta de lanza de la explosión continental que ha vivido la Premier en este curso. Y atravesaban la experiencia del que ya contaba con cinco Copas de Europa contra la ilusión del hambriento novato en estas lides. Todo ello bajo el control de dos entrenadores soberbios que anhelaban su consagración en la cima del balompié mundial. Los protagonistas se habían ganado tal condición eliminando a colosos y firmando remontadas épicas por el camino, por lo que su presencia en este evento sin par estaba legitimada por completo.

Mauricio Pochettino reprodujo a su once característico para redondear la magnífica obra que ha llevado a los 'Spurs' a rozar los trofeos trascendentales en estas temporadas. Aprovechó la recuperación del goleador Harry Kane para desplegar el tridente que completarían Dele Alli y Heung-Min Son. En la medular de su 4-3-3 liberó a Erisken como nexo entre líneas, mas arrinconó el músculo para formar un doble pivote con el creativo Winks y el laborioso Sissoko. Sus laterales, relevantes en la idea de juego, volvían a estar ocupados por Rose y Trippier, con Alderweireld y Vertonghen resguardando al estelar Hugo Lloris. La inyección de más talento en el mediocentro trataría de revertir la inercia doméstica (perdió los dos duelos ligueros ante los 'Reds' por la mínima) por el cauce de la posesión.

Jürgen Klopp, en su caso, casi no toco nada con respecto a lo pronosticado. Los otrora lesionados Mohamed Salah y Roberto Firmino saldrían de inicio, con Sadio Manè como punzón exterior de esa paradigmática delantera. Wijnaldum se ganó en las semis la comparecencia como miembro de la tripleta de centrocampistas -al lado de Henderson y Fabinho- y en los carriles se fijaron los vertiginosos Alexander Arnold y Robertson. A Alisson le cubrirían los espigados Matip y Vigil Van Dijk. Se trataba, para la delegación de Merseyside, de demostrar que lo ocurrido en la final de 2018 fue un accidente. Tenían una cuenta pendiente y la convicción para tomarse la justicia por su mano.

El minuto de silencio en recuerdo del fallecido José Antonio Reyes -ex del Arsenal- daría paso a una explosión precoz y decisiva. Antes de la colocación de ambos escuadrones, según lo previsto por sus estrategas, Henderson emitió un pelotazo hacia el desmarque de Mané. El senegalés se coló entre Trippier y el central diestro -jugada característica a lo largo y ancho de estos dos últimos años-, controló y esperó para centrar. Sissoko estaba cerrando, en el borde del área. Pero con los brazos abiertos y en alto. La pelota golpeó en una de sus extremidades superiores y el colegiado señaló penalti. Habían transcurrido 28 segundos. Salah tomó la responsabilidad e instaló el 0-1 con un latigazo centrado.

No torció el gesto, a pesar de la dentellada, el Tottenham. Quiso manejar el cuero y llevar la iniciativa. Y lo lograría, poco a poco, con Winks y Sissoko. Cuando pasó la resaca del gol, en forma de fogonazo pleno de imprecisiones y presiones muy elevadas, los londinenses empezaron a trazar circulaciones horizontales y los pupilos de Klopp cederían metros, astutos, para descerrajar truenos en busca de Mané y Salah en cada recuperación. Van Dijk, Fabinho y Matip se multiplicarían en el juego aéreo y el empuje del sistema en desventaja se limitaría a un derechazo a las nubes de Sissoko -minuto 10-. Impusieron el tempo los 'Spurs', en cambio, sin profundidad. Y evidenciaron nervios en la retaguardia, hasta el punto de conceder a Alexander Arnold un cañonazo angulado que lamió la madera -minuto 18-.

El Liverpool gestionaría el marcador alternando el modelo de encierro y transición con subidas de líneas racheadas, con el ánimo de trompicar el mando oponente. Pero, en ese centrocampismo generalizado, de pérdidas concatenadas en tres cuartos de cancha, Kane bajaría un envío largo que Eriksen tradujo en un pase al espacio para dejar a Son en mano a mano con Alexander Arnold. El lateral, providencial, vencería al coreano y salvaría a los suyos. Estaban los dos achiques avisados de los riesgos de exponerse demasiado ambiciosos en la altura de su posicionamiento, pues la velocidad de conexión en vuelo de los contrincantes suponía una amenaza más que posible. Destrozando el equilibrio pretendido.

Esta esencia vertical, que no tardó en asomar, amarraría la soltura colectiva de los dos contendientes y fue preponderando el rigor táctico, suprimiendo las combinaciones de más de cuatro pases y abusando del pelotazo hacia la carrera de las flechas atacantes. En ese compás se quemaría el minutaje, con superpoblación de los pasillos centrales y descontextualización de las porterías. Kane, Firmino, Eriksen, Dele Alli y Salah yacían victimizados por la trampa comprimida y tensa, aguardando para disfrutar de un contacto con la redonda y sacar petróleo. La media hora se cruzaría con más respeto, precauciones y errores que el juego valiente y colorido visto en las eliminatorias anteriores. Y con los 'Reds' apretando la soga táctica cada vez más, con lo que los londinenses se nublarían del todo -a pesar de viajar en un 65% de ratio de posesión-. La densidad se expandió por cada pulgada del césped.

Una larga conducción de Robertson, tras superar la presión del Tottenham, desembocaría en el lanzamiento del lateral que hizo volar a Lloris. Y en el saque de esquina posterior no alcanzaría Salah a embocar el rechace con la dirección adecuada -minuto 38-. De nuevo era el Liverpool el que recordaba su mayor jerarquía en cuando a la gestación de peligro. No sufrían en su rol especulativo, desconectando a Winks y Sissoko de los cuatro atacantes gracias al sacrificio de Salah, Firmino, Manè y los interiores. Desde esa superioridad estratégica, ante un rival obligado a proponer pero impotente, acumularían córners en la aproximación al descanso. Y Eirksen bajó el telón con un remate muy alto desde la frontal. El libreto de Klopp había fabricado una victoria parcial condicionada por la diana prematura.

Por tanto, Pochettino estaba urgido a repetir las charlas que mutaron a sus subordinados en un colectivo kamikaze y avasallador, capaz de todo, en otros capítulos de esta Champions. Si bien le convenía contemporizar, pues quedaba mucho todavía. Y el argentino no suplió fichas. Sin embargo su presión sería más ardorosa y su actitud, más activa y propositiva. Antes del minuto 48 Son y Kane ya habían centrado con veneno desde ambos perfiles. Mas, acto y seguido, los de Anfield replicaron tácticamente, con subida de líneas y con un disparo de Fabinho y un centro de Robertson que atraparía Lloris -minuto 52-. Y Vertonghen corroboró la naciente apertura de huecos con un testarazo por encima del travesaño -minuto 58-.

Firmino, visiblemente fuera de ritmo, sería sentado por Origi y Wijnaldum -vaciado e impreciso- haría lo propio por Milner. Se adelantaba el técnico alemán a su homólogo. Estaba visualizando el crecimiento de la influencia de Eriksen y el incremento de las oquedades en su trinchera. El cambio de escenario. Y entraría en escena Lucas Moura por Winks -sacrificaba elaboración para apostar por el desborde en estático del héroe brasileño de Amsterdam-, circunstancia que restrasaba la posición del cerebro danés, en el intento por profundizar en la pretensión de fluidez en el cortejo del esférico. Pero se escaparía Mané, amortizando el envés del movimiento estratégico ofensivo londinense. El senegalés superó a Eriksen, se presentó en la frontal sin oposición y combinó con Salah para el chut de Milner que rozó el poste -minuto 70-. Y a un triple centro de los 'Spurs' respondería Alisson con un pase largo que sembró un cara a cara con Vertonghen solventado por el belga.

Sobrevino el desenlace con la esperada aparición del ida y vuelta. Dele Alli dibujó una vaselina, colofón del rayo trazado entre Eriksen, Son y Kane, que atajó el meta brasileño. Justo antes de la sustitución de Sissoko -lesionado- por Dier. Comenzaban a estar al límite los recursos anatómicos y la inclusión de Lucas Moura terminó de imponer el esprint eterno como pentagrama. El Liverpool no renegó del intercambio de golpes y trabajaría para contraatacar y sentenciar en cada recuperación. No cabía la pausa y ascendió la espectacularidad postrera cuando Van Dijk negó el remate a portería a Son, en una acción defensiva maravillosa -minuto 74-. El neerlandés constituiría un muro, por arriba, por abajo, al corte y al espacio, que le valió el MVP.

Y Dele Alli cabecearía sin tino un centro de Trippier, tras el quirúrgico cambio de banda de Kane -minuto 79-. Habían localizado resquicios a la espalda de Henderson y Fabinho, y Alisson sostuvo a su conjunto ante los lanzamientos de Lucas Moura y de Son -dos del coreano-. Fernando Llorente participaría para apuntalar el asalto final -se fue un desacertado Alli-, con los 'Reds' partidos, caminando sobre el alambre. Klopp retrasó la posición de Mané para virar a un 4-4-2 más equilibrado, mas no resultaría para domar el devenir. Alisson volvía a emerger y despejó una falta lanzada por Eriksen desde el pico del área -minuto 85-, en la constatación de la guerra de guerrillas que beneficiaba a los 'Spurs'. En cambio, Origi gritó estatus crucial, como ante el Barça, y conectó un zurdazo rasante y cruzado que se coló en la red. Cercenando, en el 88, la incertidumbre. Captó un balón suelto en un saque de esquina, se perfiló y desató el paroxismo del nuevo campeón de Europa, que sobrevivió gracias a su competitividad sublimada, con Alisson poniendo la guinda, y congeló a unos dignos londinenses.

- Ficha técnica:

0 - Tottenham: Hugo Lloris, Kieran Trippier, Toby Alderweireld, Jan Vertonghen, Danny Rose; Moussa Sissoko (Eric Dier, m.74), Harry Winks (Lucas Moura, m.65); Dele Alli (Fernando Llorente, m.81), Christian Eriksen, Son Heung Min y Harry Kane.

2 - Liverpool: Alisson Becker; Trent Alexander Arnold, Joel Matip, Virgil Van Dijk, Andrew Robertson; Jordan Henderson, Fabinho, Georginio Wijnaldum (James Milner, m.62), Mohamed Salah, Roberto Firmino (Divock Origi, m.58) y Sadio Mané.

Goles: 0-1, m.2: Salah, de penalti; 0-2, m.87: Divock Origi

Árbitro: Damir Skomina (SVN)

Incidencias: final de la sexagésima cuarta edición de la Liga de Campeones disputada en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid ante unos 67.800 espectadores. Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de Jose Antonio Reyes, exjugador del Sevilla, Arsenal, Real Madrid, Atlético Madrid, entre otros, muerto este sábado en accidente de tráfico.

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