13 de octubre de 2019, 22:10:29
Economía

EMPRESAS


El preconcurso de acreedores, la solución para una empresa en crisis


Cuando una empresa se encuentra en situación de crisis o de liquidez quienes estén a cargo necesitarán tomar medidas. Un equipo de asesores y la mejor orientación pueden ayudar a revertir la situación.


Hay épocas que pueden llegar a ser decisivas para algunas empresas, tanto para bien como para mal. Lo cierto es que no es extraño que exista el ciclo negativo en el que una empresa se encuentre en una encrucijada.

Los conflictos de liquidez pueden darse fácilmente, y aunque no se debe entrar en pánico, es necesario identificar sus causas, y hallar la manera de sobreponerse a la situación. Para ello, los empresarios tendrán que recurrir a consultores que puedan guiarlos y elaborar un plan para alcanzar una solución efectiva. Este plan, que es muchas veces el más conveniente, es el preconcurso de acreedores.

¿En qué consiste el preconcurso de acreedores y por qué es la mejor alternativa?

Este procedimiento permite a los empresarios tener un margen de tiempo para hacer negociaciones con bancos y acreedores, y acordar una refinanciación de las deudas. Habitualmente contempla los tres meses desde que se da por iniciado el preconcurso y un mes adicional para comunicar si efectivamente se ha podido establecer un acuerdo.

Esto avala a la empresa para poder continuar con su actividad sin inconvenientes, buscando la manera de resolver los problemas de insolvencia, mientras está amparada por la ley. Es decir, protegiéndola de pasar a una instancia judicial: el concurso de acreedores.

En esta instancia, la empresa no podría permanecer con sus facultades activas. El concurso es un proceso mucho más complejo que el preconcurso constando de varias etapas en las que serán otro tipo de acuerdos los que tengan que llevarse a cabo para que la empresa pueda solventar la deuda con sus acreedores, definiéndose entonces, las denominadas masas activa y pasiva. Se verá cuánto de amplia es la insolvencia, y la sociedad puede llegar a ser intervenida o liquidada.

Con el preconcurso, la sociedad no es intervenida. La empresa puede conservar el control en cuanto a sus órganos directivos, sin ser sustituidos por administradores concursales ni sufrir embargos o ejecuciones judiciales.

Por otro lado, aunque la idea del preconcurso pueda parecer amenazante para la empresa por la posible afectación de su imagen, no tiene por qué serlo. La realidad es que el preconcurso de acreedores no es necesariamente público y los clientes no tienen por qué saberlo. La empresa puede mantener su reputación e imagen intactas sin preocuparse por esto. Las únicas personas que tendrían conocimiento de la situación serían los acreedores.

La necesidad de un buen equipo

Aunque no hay que entrar en pánico, sí hay que contemplar la importancia de estas medidas, y del equipo que ayude a la empresa para llevarlas a cabo.

Con una mirada externa y especialmente entrenada para este tipo de situaciones, un grupo de asesores puede orientar a los empresarios para establecer un plan rápido y efectivo, ayudarlos a comprender de la mejor manera posible cuáles son los beneficios y las desventajas del plan a implementar, y guiarlos finalmente a la hora de ejecutarlo.

La intervención de los asesores consiste en hacer las negociaciones pertinentes con los bancos indicados, administraciones públicas, trabajadores y proveedores. Estudian, además, la actividad de la empresa, involucrándose con ella en su funcionamiento cotidiano. El compromiso de los asesores es total porque además se tomarán el tiempo de escuchar a los empresarios y responder cualquier tipo de duda que pueda llegar a surgir.

Por otro lado, contemplan el proceso desde una perspectiva global, enfocándose en las áreas legales y económicas; la reestructuración de plantilla de trabajadores o negociaciones con sindicatos.

La figura de un buen equipo de asesoría profesional es importante porque evitará fallos y posibles pérdidas de tiempo, reducirá el margen de error y garantizará la supervivencia de la empresa en apuros.
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