13 de noviembre de 2019, 15:54:09
Mundo

REINO UNIDO


Boris Johnson, el Donald Trump británico que promete un Brexit duro

Luis Vera

Es el mejor situado para suceder a Theresa May.


Este lunes se cierra la lista de los candidatos del partido conservador británico para suceder a Theresa May y Boris Johnson parece el mejor situado para comandar la ruptura con la Unión Europea. Partidario del ‘brexit’ desde el primer momento, Johnson ha cultivado una imagen de excentricidad británica que le sitúa como el hombre ideal para la opción dura: este mismo domingo calentaba su candidatura prometiendo que Reino Unido saldrá de la Unión el próximo 31 de octubre con o sin acuerdo y que no piensa pagar la factura del divorcio, que se calcula en los 43.000 millones de euros.

Rico de cuna, a Alexander Boris de Pfeffel Johnson –su nombre completo- se le ha comparado por sus salidas de tono, su estilo populista y sus característicos peinados con Donald Trump, aunque lo cierto es que pretende parecerse a Winston Churchill al que dedicó una biografía, ‘El factor Churchill’, que puede encontrarse traducido al castellano en la editorial Alianza.

Su lista de pifias, excentricidades, insultos, salidas de tono y controversias es casi interminable. Tras pasar por el muy elitista Eton College y por la Universidad de Oxford, Boris Johnson se dedicó al periodismo, y comenzó en el muy rancio y prestigioso The Times, de donde fue despedido por introducir una cita falsa en uno de sus artículos.

Más tarde cobró fama por su visión euroescéptica como corresponsal de The Daily Telegraph en Bruselas, donde se mostró muy duro con la Unión Europea. Después vino la alcaldía de Londres y el Ministerio de Asuntos Exteriores británico.

Elaborar listas con sus mejores pifias se ha convertido en una especie de subgénero periodístico, algo que también le iguala con Donald Trump. Un ejemplo: siendo ya alcalde de Londres, aseguró en tono de broma, ante el primer ministro malasio Najib Razak, durante la celebración del World Islamic Economic Forum que las mujeres malasias iban a la universidad para pescar marido.

Pero eso puede resultar una chiquillería si se compara con la ocasión en la que se presentó a un concurso de poemas insultantes sobre Recep Tayyip Erdogan, donde celebraba los supuestos hábitos masturbatorios del presidente de Turquía e insinuaba su preferencia por las cabras en materia sexual. Ganó, ni que decir tiene.

Con estas y otras anécdotas, el político británico, que dimitió el pasado verano como ministro de Exteriores británico por no estar cómodo con la gestión del Brexit que estaba realizando Theresa May, a la que ahora aspira a suceder, engrosa la ya larga lista de dirigentes que desafían la así llamada ‘corrección política’.

Al cocktail de chulería y excentricidad británica también se debe añadir una marcada agenda neoliberal de bajadas de impuestos, tal y como ha prometido en esta ocasión si gana en la carrera para suceder a Theresa May.

Desde luego, es el favorito: el 43 % de los afiliados conservadores se decantan por el rubicundo ex alcalde de Londres, mientras que su rival más cercano es el ministro de Medioambiente, Michael Gove, que obtendría el 12 % del apoyo de los militantes, según una encuesta publicada por la influyente página ConservativeHome.

Michael Gove, de hecho, se encuentra envuelto en un escándalo por el consumo de cocaína que este lunes le lleva a la primera plana de la mayoría de los diarios británicos. El gratuito Metro añadía a la información que ocho de los once candidatos a liderar la gestión del Brexit habían admitido haber tomado drogas en el pasado –entre ellos el propio Boris Johnson, que incluso bromeaba en televisión sobre su capacidad para esnifar cocaína adecuadamente-.

El asunto incluso permitía a The Guardian, cercano al laborismo, titular un reportaje ‘los tories colocados’ sobre el pasado de drogas de los conservadores británicos.

Así están las cosas en la carrera presidencial británica, a falta de que se conozcan los nombres definitivos que concurren para liderar el partido conservador este lunes. Los candidatos tienen hasta las cuatro de la tarde para oficializar su candidatura.

Después, serán los diputados conservadores los que votarán, el 13 de junio, para decidir las dos candidaturas que se presentarán a primarias en un proceso que se espera que concluya aproximadamente el 22 de julio. El futuro de Europa y del Reino Unido estará en sus manos.

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