14 de noviembre de 2019, 4:57:32
Deportes

BALONCESTO


NBA Finals. El orgullo de los Warriors les hace ganar en Toronto y recortar distancias

M. Jones

Kevin Durant volvió y se lesionó a los 14 minutos, pero los canadienses no amortizaron la tesitura para hacer historia.


Toronto se preparó para vivir este martes la culminación de un sueño. Los Raptors se proclamarían campeones de la NBA por vez primera, para alborozo de todo un país que no había paladeado la élite del baloncesto antes del advenimiento de Vince Carter, si derrotaban a los Warriors en el quinto partido. En un duelo que sintetizó con precisión la diferencia entre ambos equipos. En acierto ofensivo, despliegue defensivo, fondo de armario e intensidad. Si bien la diferencia, quizá la más importante de todas, residía en la salud. Los californianos no pudieron competir en plenitud y acabaron sollozando, con más orgullo que otra cosa. Pero les bastó para sobrevivir (105-106) y forzar el sexto envite.

En lo concerniente al quinto enfrentamiento, el postrero, la franquicia de San Francisco creyó estar en condiciones de dibujar una remontada sólo alcanzada por los Cavaliers de LeBron James (2016). Saltaron al ScottiaBank Arena con todo y con Kevin Durant en el quinteto titular. El alero representaba su principal argumento para creer, y correspondió con la expectativa, llegando a embocar 11 puntos, con muy buenos porcentajes (3 de 3 en triples) y como un elemento defensivo más eficaz ante Pascal Siakam. A su lado brotaron las mejores versiones de Stephen Curry (31 puntos, 7 asistencias y 8 rebotes) y Klay Thompson (26 puntos, 4 asistencias y 6 rebotes), para que su vestuario afianzara su hoja de ruta con un primer parcial de 28-34. Viajaban en un ritmo y puntería superiores a los exhibidos en estas Finales. De sus siete primeras canastas, cinco fueron triples.

Pero el fluir se abortaría a los 14 minutos, cuando Durant encaró a Ibaka en el perímetro y se resintió de la lesión pegajosa que le ha sacado de estos playoffs. Sintió de inmediato la sensación nefasta y familiar, pidió ayuda y se fue al camarín acompañado por el general manager, Curry e Iguodala. Se abría un punto de inflexión conocido, pero más profundo. En otras ocasiones habían superado la marcha del infortunado 'Durantula' en el partido en cuestión -ante los Rockets y frente a los Raptors-. Ganaron aquellos envites, pero ya no había un horizonte que contemplara el regreso del MVP para unos hipotéticos sexto o séptimo duelos. Así que urgía un paso al frente de los 'Splash Brothers' y de piezas como Draymond Green, Andre Iguodala y DeMarcus Cousins.

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El pívot aportaría (14 puntos, 6 rebotes, 1 tapón y 1 robo) para manenter a los suyos por delante antes del descanso (56-62). Y en la reanudación, cuando se atravesaba el ecuador del tercer cuarto, la relajación local asomó para que los Warriors, orgullosos, se escaparan por 14 puntos (63-77). Habían alzado la exigencia defensiva y Curry -distribuyendo- y Thompson -anotando- hacían daño. Con Looney viajando con una costilla fracturada -no jugaría en el cuarto periodo- e Iguodala, mermado desde hace más de un mes. La consistencia se uniformó en la senda elemental para seguir a flote. Eso y una anotación hiperbólica de sus dos tiradores predilectos. Mas, Shaun Livingston descosería la inercia, falto de concentración y precisión. Y Fred Van Vleet (11 puntos), Marc Gasol (17 puntos y 8 rebotes, extraordinario en el primer acto) y Kyle Lowry (18 puntos, 4 asistencias y 6 rebotes) frenaron la sangría, bajando de dos dígitos la desventaja (78-84). Para jugársela en el cuarto periodo, sin presión ni magullados. Superando su pobre acierto en tiros de campo y triples.

Con la gloria por conquistar implementaron su plan: remontar madurando la debilidad mental rival y castigando la falta de fuelle de la rotación más corta de estas Finales. Les costaría, con el saludo de Quinn Cook y Cousins, hasta que Lowry se reivindicó como All Star, con Serge Ibaka (15 puntos y 6 rebotes) destrozando al inyectado Jordan Bell -en el movimiento de bloqueo y continuación- y el electrónico pasó a reflejar un 87-90, con más de ocho minutos para la conclusión. El pívot africano y de pasaporte español nutrió la escalada de su colectivo y penalizó la mala coordinación defensiva californiana. Por ende, la dinámica volvía a oscurecerse para los otrora favoritos, que respiraban, a duras penas, sin más amenazas que los aislados Curry y Thompson. Aún así, sacaron la cabeza mandando en el resultado hasta que Leonard (que finalizó el tecer periodo con sólo 14 puntos) selló un triple y una bandeja a cinco minutos (98-95).

Curry no anotaría más que seis puntos en la segunda mitad, visiblemente agotado. Mientras que Kawhi atronaba con otro triple y rozaba el sacar de eje a Golden State. La argucia defensiva canadiense exigió tirar a Iguodala y a Draymond Green, y el número '2' de los Raptors no frenaría, acumulando 10 minutos consecutivos en este tramo trascendental (103-97). Las pérdidas y fallos (sobre todo de Cousins) autografiarían un desenlace apretado que, contra todo pronóstico, tornó explícito el miedo a acariciar la gloria de los canadienses. Y se abrió una ventana de oportunidad que los Warriors no perdonarían. Ya han estado en estas situaciones y Curry y Klay dieron la vuelta al electrónico con sendos triples (103-106, a un minuto).

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En esta cota, con Leonard (26 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias, dos tapones y dos robos) y Lowry apurados se desenchufó el acierto local y los californianos prevaliecieron, batallando cada pulgada. Draymond Green rozó el triple-doble (10 puntos, 10 rebotes, 8 asistencias, 1 robo y 1 tapón) Iguodala (negado de cara al aro pero muy útil perseguidor de anotadores ajenos) y Klay lograron disparar la efectividad defensiva para poner el candado y volver transparentes a Marc Gasol, Pascal Siakam (12 puntos y 4 rebotes) y Danny Green (4 puntos y 5 rebotes). En los segundos que bien han podido cambiar la dirección del viento.

Eso sí, los Warriors vuelven a salir sonrientes de Canadá, pero sabiendo que Durant no regresará más y que Looney lo tendrá muy complicado. Y trasladando el examen de dureza psicológica a unos Raptors bien digiridos por Nick Nurse (seis jugadores en dobles dígitos) pero que no llegaron a la orilla. En todo caso, cuentan con ventaja estadística y en la enfermería. No tanto en sensaciones, pues han dejado escapar a sus contrincantes dos veces seguidas en casa. El Oracle Arena, y Oakland, que parecerían haberse despedido sin poder cantar una victoria en sus últimas Finales, se engalanarán, quemados por las ganas de paroxismo en medio de la épica contrastada de sus jugadores. Steve Kerr ha de exprimir su cerebro nuevamente.

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