13 de octubre de 2019, 22:07:55
Sociedad

EXPLORACIÓN ESPACIAL


Hallan una colosal formación de material desconocido bajo el polo sur de la Luna

Eduardo Villamil

Localizada en la cara oculta de nuestro satélite, mide 2.000 kilómetros de diámetro y tiene 12 kilómetros de profundidad.


El cráter más grande del sistema solar, localizado en el polo sur de la Luna, oculta un secreto: bajo su superficie, ocupando un espacio de 2.000 km de diámetro y 12 km de profundidad, yace una inmensa masa de material desconocido.

"Imagine tomar una pila de metal cinco veces más grande que la Isla Grande de Hawái y enterrarla bajo tierra. Esta es aproximadamente la cantidad de masa que hemos detectado", explica Peter B. James, profesor de geofísica planetaria en la Facultad de Artes y Ciencias de Baylor y responsable del hallazgo, que hoy publica la revista Geophysical Research Letters.

El cráter posee una forma ovalada, tiene un diámetro que abarca la distancia que separa Madrid de Varsovia, y se adentra 12.000 metros en las profundidades del satélite. A pesar de su tamaño, no se puede ver desde la Tierra porque está en su cara oculta.

Para el hallazgo, los investigadores analizaron datos registrados por varias naves espaciales de la NASA. "Cuando combinamos esta información con los datos de topografía lunar del Orbitador de Reconocimiento Lunar, descubrimos una formación inesperadamente grande que se extendía cientos de millas bajo la cuenca del Polo Sur-Aitken", relata James.

El asteroide perdido

Hace 4.000 millones de años un gran asteroide chocó contra nuestro satélite dando lugar a la cuenca del Polo Sur-Aitken, el cráter más grande conservado en el sistema solar. Por este motivo, una de las principales hipótesis que barajan los investigadores es que el material de ese cuerpo celeste se fusionase con el de la Luna.

Las simulaciones por computadora sugieren que, en las condiciones adecuadas, el núcleo de hierro y níquel de un asteroide puede dispersarse en el manto superior (la capa entre la corteza y el núcleo de la Luna) durante un impacto.

"Hemos hecho los cálculos y demostramos que, si el núcleo del asteroide estuviese lo suficientemente disperso, podría haber permanecido suspendido en el manto de la Luna hasta el día de hoy, en lugar de hundirse hasta el núcleo", apunta James.

Otra posibilidad es que la gran masa se haya generado debido a una concentración de óxidos densos asociados a la última etapa de la solidificación del océano de magma lunar.

En opinión de James, la cuenca lunar constituye "uno de los mejores laboratorios naturales para estudiar eventos de impacto catastrófico, un proceso antiguo que ha dado forma a todos los planetas rocosos y lunas que hoy vemos".

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