15 de diciembre de 2019, 7:50:29
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TENIS


Wimbledon. Nadal no volverá hasta Londres y descansa tras sufrir "muchas bofetadas"

EL IMPARCIAL

El físico es la prioridad para el jugador español, que ya está en Mallorca.


El pasado domingo, tras haber conquistado su duodécimo Roland Garros y confirmar su hueco en la leyenda del deporte mundial, Rafael Nadal compareció ante los medios de comunicación para compartir sus impresiones sobre la abrumadora experiencia vivida. Y es que el jugador español venía de no haber ganado nada en 2019, salvo el título en el masters 1.000 de Roma. Había rozado hasta cuatro trofeos -finalista en el Abierto de Australia y semifinlista en el Godó y en los Masters de Montecarlo y Madrid-. El físico no le había respondido, pero se recuperó a tiempo para autografiar su enésima gesta en París.

"Ha sido un año complicado en términos de lesiones. Cuando uno se lleva bofetadas continuadas terminas estando herido. He pasado momentos en los que he estado herido mentalmente por las cosas que he ido pasando físicamente", proclamó, toda vez que derrotó al austríaco Dominic Thiem por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1 en la Philippe Chatrier. Después de haber dibujado un campeonato simplemente arrollador en cada peldaño que recorrió. Incluido el combate ante Roger Federer. Fue el mejor sin discusión.

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😘 #merci #gracias #thanks @rolandgarros

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Y en esa comparecencia abrió sus emociones y compartió lo que considera como el punto de inflexión que ha desembocado en este repunte histórico de rendimiento. Fue en Barcelona, cuando cayó antes de arribar a la final. Entonces, expuso, se encerró en una habitación para "tomar decisiones" y "cambiar de actitud y de mentalidad". Gracias a ese enfrentar los problemas de cara, narró, "se pudo revertir una situación complicada en las últimas cuatro semanas".

"No creo en los avances mágicos, no son buenos porque no los asumes. Creo en los pasitos adelante, que puedes ir consolidando mentalmente, en el trabajo que he sido capaz de hace estas últimas cuatro semanas. Gracias a la ayuda de mucha gente. La clave fue volver a valorar cada pequeña mejora y no buscar grandes avances drásticos", diagnosticó el mejor deportista español de todos los tiempos. Y remarcó que desde el bajón que le supuso la eliminación en Madrid contra Stefanos Tsitsipas, "cada partido se ha mejorado". Con una motivación mayor.

En esa charla subrayaría que no le preocupa quedar a sólo dos Grand Slams (acumula ya 18) de la cosecha de Federer, aunque sí le proporciona ganas de saltar a la cancha. "Jamás me ha obsesionado, no lo he tomado como una referencia clara en mi carrera, no es por lo que me levanto cada día y juego torneos. No es mi forma de entender el deporte y encarar mi carrera deportiva. No creo que ni mi felicidad interior ni mi futuro vaya a cambiar un pelo por igualar a Federer", zanjó. Eso sí, tiene en el punto de mira Wimbledon.

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#GraduationDay at the @rafanadalacademy with my friend David Ferrer!

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Tanto que va a sacrificar todos los torneos de la temporada de hierba y va a guardar su anatomía al máximo, por mor de preservarse y curar las molestias que venía arrastrando con el fin de rendir en plenitud en el All England Club. Seguirá una estrategia que ya ha puesto en práctica en los dos últimos cursos, por lo que no le va a a suponer un cambio en la hoja de ruta pautada. "Me he sentido competitivo los dos últimos años, ¿por qué cambiar?".

Así pues, el manacorí ya se encontraba este lunes en Mallorca descansando. Este martes ha acudido, junto con el recientemente retirado David Ferrer, a la ceremonia de graduación del centro de estudios y escuela de tenis que tiene en su ciudad natal, la Rafa Nadal Academy. A partir de ahí, el número 2 de la ATP hará la transición de superficie hacia la hierba entrenando en las instalaciones del Mallorca Open, torneo que dirige su tío Toni. El 1 de julio empezará Wimbledon, por lo que cuenta con margen para adaptarse sin exigirse. Sólo planea la posibilidad de apuntarse a algún torneo de exhibición, como Hurlingham, o The Boodles. Nada más. Se ha ganado un respiro después de navegar entre sinsabores y acabar abrazando la eternidad.

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