19 de noviembre de 2019, 16:36:04
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AUTOMOVILISMO


24 Horas Le Mans. Fernando Alonso aterriza para ganar el Mundial de Resistencia

EL IMPARCIAL

El español ya afronta la carrera que puede otorgarle su primer título en el WEC.


Fernando Alonso enfrenta este fin de semana la última prueba del calendario del Mundial de Resistencia, la definitiva para proclamarse ganador junto a sus compañeros, el suizo Sebastien Buemi y el japonés Kazuki Nakajima. El lugar y el evento, las 24 Horas de Le Mans, y la importancia de la carrera de cara a la clasificación general convierten a esta edición del templo del automovilismo en uno de los más importantes para el pomposo currículo del asturiano.

Por ello, el ovetense sabe que ha de ser cauto. Le basta casi con finalizar para descorchar el champán -si concluye en la séptima plaza alzaría los brazos-, por lo que Alonso tiene claro que no va a ser una buena idea dejarse llevar por la ambición y arriesgar. "La sensación es muy similar a la del año pasado. Ni más ni menos. Venimos con mucho respeto a la carrera. Somos conscientes del reto que tenemos ante nosotros. Venimos con las condiciones muy parecidas al año pasado. Tenemos el coche más rápido, el más robusto. Los dos Toyota, el coche 7 y el coche 8, parten como favoritos, así que será un reto contra nosotros, de alguna manera. Y un reto contra la carrera", avanzó.

"Le Mans le ha demostrado varias veces, por desgracia, a Toyota, que es una carrera dura. Es una carrera difícil, en la que no es fácil acabar. Y eso lo tenemos que tener en cuenta, a pesar de que el año pasado tuviéramos una carrera sin problemas aquí", avisó un piloto español que ya se encuentra en Francia y que ha atendido a los medios este miércoles, en la previa del entrenamiento libre que dará paso a la primera parte de la calificación, que se completará este jueves. La tabla clasificatoria muestra un colchón de 31 puntos de ventaja sobre el coche del argentino José María 'Pechito' López, el inglés Mike Conway y el japonés Kamui Kobayashi. Se trata, por tanto, de evitar una catástrofe -no cruzar la bandera de cuadros-.

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Team photo. #lemans2019 #lemans24

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Y prosiguió el asturiano aclarando que "a pesar de que el año pasado ninguno de los dos coches tuvo problemas, tenemos que estar preparados para ejecutar la carrera con el menor número de errores posibles. Y esperemos que se pueda repetir el resultado del año pasado. Pero en cuanto a las emociones, para mí es igual que el año pasado. Sabemos que es un evento muy especial". Cabe destacar que en 2018 entregó a Toyota su primer triunfo en la historia de las 24 Horas de Le Mans y podría convertirse en uno de los pocos que han ganado este evento planetario en dos ocasiones. Mas esta perspectiva no le nubla.

"No cambia nada. Lo que me encantaría es ser campeón del mundo el domingo por la noche. Después de ganar una vez Le Mans, ser campeón del mundo va a ser más bonito, incluso más que ganar dos veces esta carrera. Si fuera una carrera de seis horas sería más fácil acabar entre los primeros siete, porque tenemos el potencial para hacerlo. Pero en Le Mans puede ser que no acabes la carrera. Y si no acabas, dices adiós al campeonato. Está un poco fuera de nuestro control. Le Mans decidirá quién gana la carrera y, de alguna forma, quién gana el campeonato. Así que ojalá hayamos hecho lo suficiente para merecerlo", remarcó Alonso desde el circuito de La Sarthe.

La precaución por bandera y hacer hincapié en la fiabilidad del coche serán las sendas a seguir, ha proclamado. "La fiabilidad es muy importante, para todos. Toyota siempre ha tenido uno de los mejores coches en parrilla, pero sólo ganó una vez Le Mans, el año pasado. Eso demuestra lo importante que es la fiabilidad y lo importante que es hacerlo todo bien, con el menor numero de problemas posible. Eso es lo que queremos, llevamos entrenando dos años para resolver cualquier problema que surja. El año pasado todo fue perfecto, pero si surgiese algo esta vez, esperamos estar lo suficientemente preparados para resolver cualquier problema que se presente", concluyó.

"Deberíamos estar bastante bien preparados, hicimos muchos kilómetros, en todo tipo de circunstancias", aseguró antes de comentar sobre la `pole`que "no es importante. Importa cero. Deberíamos ser primero y segundo si es una carrera normal. Y si nos retiramos, seremos los últimos". "La 'pole' estaría bien, pero será insignificante; la calificación la observaremos como preparación para la carrera y con una vuelta buena, sin tráfico, deberíamos estar delante", zanjó, antes de despedirse recalcando que no competirá en este Mundial en 2020.

Y, desde un contenido más general, significaría que "en tecnología, estos coches están un paso por delante de la Fórmula Uno, sólo porque las reglas permiten experimentar, son más abiertas. En F1 con todas las restricciones que han ido poniendo en los últimos diez años, la tecnología está un poco limitada". "El sistema híbrido ayuda un poco, pero hay un montón de limitaciones, con la electrónica, el sistema de recuperación o el despliegue. Aquí tienes más libertad y así la tecnología es más avanzada, los neumáticos creo que también están aquí un paso por delante, porque en Fórmula Uno quieren neumáticos que se degraden y que ofrezcan un buen espectáculo. Aquí tienes neumáticos con los que puedes hacer 600 kilómetros en cuatro relevos y estar todo el rato en la misma décima y eso para un piloto es magia, porque puedes pilotar con tu instinto y poner el neumático al límite, ya que sabes que siempre va a estar ahí, no necesitas guardarte nada", clausuró.

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