21 de noviembre de 2019, 12:47:28
Cultura

MADRID


Olga Picasso, la exposición de CaixaForum que redescubre el primer matrimonio del artista

Sara Cabrero

Durante el tiempo que duró su relación, fue la modelo perfecta del llamado período neoclásico de Picasso.


La bailarina rusa Olga Khokhlova, primera esposa de Pablo Picasso, fue musa del artista y protagonizó gran parte de su obra. Se conocieron en 1917 y se cree que su amor fue a primera vista. Él tenía 36 años y ella 27.

Su relación marcó la carrera del pintor y Olga llegó a convertirse en la figura femenina más representada por Picasso en la década de los años 1920. Tal es la importancia de esta bailarina que hay quien se refiere a la etapa álgida de su amor (entre 1918 y 1927) como el periodo Olga.

Sobre este tiempo se centra precisamente la exposición de CaixaForum Olga Picasso que, después de su paso por París, Moscú y Málaga, aterriza en Madrid para narrar el periplo vital de la pareja a través de las pinturas y esculturas de artista así como de las fotografías, cartas e incluso películas de la propia familia.

Un material que surge originariamente de un baúl propiedad del nieto del artista, que nunca conoció a su abuela y que tuvo trato con Picasso hasta la muerte de éste cuando tenía 14 años. "Olga es mi abuela pero nunca había pensado hacer una exposición sobre ella porque la veía demasiado cercana a mí", confiesa Bernard Ruiz-Picasso en la presentación de esta muestra.

Así, la documentación y los objetos personales de Olga han permitido descubrir su vida más íntima y trazar un recorrido por la evolución artística de Picasso durante los años que compartieron juntos.

En los primeros tiempos de su relación, Picasso representó a Olga leyendo o escribiendo y con una actitud habitualmente melancólica, inmersa en sí misma. Así por ejemplo figura Retrato de Olga en un sillón (1918), que simboliza el retorno del pintor al clasicismo y la figuración.

Con el nacimiento del primer y único hijo de la pareja, Paulo, en 1921, Olga inspiró numerosas escenas de maternidad. Composiciones llenas de una ternura desconocida en la obra de Pablo Picasso. Paulo era el objeto de todas las atenciones de Olga y también fue el orgullo de su padre. Picasso le dedicó varios retratos en los que reivindicaba esta filiación, en particular cuando lo viste de Arlequín, un traje que, señala su nieto, aún se conserva en la familia.

La personalidad de Olga es lo más llamativo de estas pinturas pues contrastan con el nivel social que entonces tenía el matrimonio. A pesar de que gozaban de un gran estatus, Olga estaba preocupada por su familia, la cual permanecía en Rusia viviendo uno de los años más convulsos de su historia: la Revolución soviética. De ahí su mirada fija y a menudo ausente por la inquietud que le suscitaban los suyos.

La maternidad no mejoró la situación entre la pareja y Picasso tomó conciencia del fin de su matrimonio en 1925. Sin embargo, no es hasta 1927 cuando conoce a Marie-Thérèse Walter, con la que inició una relación clandestina.

Esta infidelidad, conocida por la esposa, repercutió de forma explícita en la pintura del artista. Picasso empezó a representar a Olga de manera deformada e incluso violenta con formas surrealistas pesadas y afiladas. En una obra maestra como Gran desnudo en sillón rojo (1929), el cuerpo femenino es tan solo dolor.

Al inicio de la década de 1930, su vida íntima continuó influyendo en su trabajo y dio a sus obras una dimensión trágica. Picasso se identificó en su obra como un minotauro para simbolizar la complejidad de sus relaciones con las mujeres llegando a expresar su turbulenta experiencia conyugal mediante crucifixiones y corridas de toros.

La pareja se separó definitivamente en 1935, aunque siguió oficialmente casada hasta la muerte de ella, en 1955. Los últimos años de Olga fueron duros: sola y relegada por Picasso incluso en sus obras, donde únicamente aparecía de manera discreta y sosegada.

Olga Picasso

  • Fechas: del 19 de junio al 22 de septiembre de 2019

  • Lugar: CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36).

    La exposición incluye 335 obras, procedentes del Musée national PicassoParis y de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte. Entre las obras, se encuentran 41 pinturas, 74 dibujos, una escultura, 12 cuadernos, 12 piezas de obra gráfica, 167 fotografías, 13 cartas y postales, 3 muebles y 12 películas inéditas.
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