18 de septiembre de 2019, 2:51:02
Opinion

POR LIBRE


El fiasco de los nuevos partidos

Joaquín Vila


Cuesta ver a Pedro Sánchez amenazar a los líderes de la oposición con nuevas elecciones si no bajan la testuz en la primera sesión de investidura. Cuesta ver a todos sus ministros y voceros anunciando el Apocalipsis si se aplaza el nombramiento del nuevo presidente. Ya estamos acostumbrados a la demagogia de los políticos, al chalaneo, a los pactos soterrados o a las negociaciones inconfesables. Pero hay que tener cara dura para atacar al PP por no abstenerse en la votación. Hay que tener desfachatez para que el inventor del “no es no” diga que con sus 123 escaños solo puede gobernar “el PSOE o el PSOE”, olvidando que resquebrajó a su propio partido, el Comité Federal lo echó a patadas y bloqueó el Parlamento al negarse a que gobernara Rajoy que había logrado 137escaños. Y, lo peor, parece ser que lo dice convencido. Ahora se entiende por qué no fue capaz de aprobar su doctorado en Economía. Quizás no sepa sumar. Habría que investigar si aprobó la carrera; incluso, si llegó a pisar la Universidad.

De momento, tiene asegurado el voto del Partido Regionalista Cántabro, presidido por el lenguaraz Miguel Ángel Revilla, el mayor hooligan de Pedro Sánchez, que se desgañita en sus tours televisivos insultando a todo aquel que se oponga a la presidencia del líder del PSOE. Del César. Se desconoce si a cambio del trenecito a Santander ha enviado a La Moncloa unas toneladas de anchoas. O es que se doctoró con el presidente en funciones.

También cuenta con los cuatro escaños de su entrañable amigo Arnaldo Otegui, la estrella de los informativos de RTVE, el gran fichaje de Rosa María Mateo, el terrorista que protagonizó la mayor vergüenza de la historia de la televisión de todos. Y con quien Pedro Sánchez está dispuesto a gobernar con un escaño de Bildu en el Parlamento de Navarra para regalarle luego al PNV y a los herederos de ETA la entera Comunidad Foral. También tiene en la buchaca los 15 escaños de ERC junto con el documento del indulto de los políticos presos, lo que animaría a Puigdemont a que sus 7 diputados se abstuvieran. Y el PNV terminará apoyando al PSOE si se aviene a anexionar Navarra al País Vasco. Pero con este bagaje, Pedro Sánchez no sale investido salvo que Podemos, el PP o Ciudadanos lo permitan.

Y con ellos anda forcejeando Pedro Sánchez. A Pablo Iglesias le tiene en vilo con ese invento de gobierno de cooperación que suena a tomadura de pelo. Pero el líder de Podemos puede llegar hasta el final, inmolarse y votar en contra, pese al riesgo de quedarse con la mitad de los escaños en unas nuevas elecciones. También Ciudadanos teme un revolcón en la segunda vuelta, pero Rivera ya no puede echarse atrás después de la última batalla interna en su partido. Y Vox pasaría a la Historia. Solo el PP parece desear que se abran de nuevo las urnas. Y es que todos los sondeos, encuestas y cálculos vaticinan que los dos grandes partidos crecerían. En parte, resucitaría el denostado bipartidismo. Pues, al final, la aparición de los nuevos partidos, los que iban a regenerar la democracia e insuflar un aire fresco en la política española ha resultado un fiasco. Los discursos del PP y del PSOE se han radicalizado al tener que pactar con Podemos y Vox. Y ya se sabe que el centro es un agujero negro que todo lo engulle. La “regeneración democrática” solo ha provocado un bochinche a la italiana del que nadie sabe cuándo saldremos. Probablemente, cuando desaparezcan del Hemiciclo o se vayan con Revilla al Grupo Mixto a comer anchoas. Si es que para entonces el pintoresco político cántabro no ocupa el banco azul como ministro de Pesca y Alimentación, por ejemplo.

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